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Con mala estrella...

He terminado de leer un prólogo de Baudelaire, uno que escribió al traducir las obras de Allan Poe por el año 1848, y al repasar de nuevo las tinieblas de esa vida, la desdicha de ese hombre, la opacidad que siempre acompañó su rumbo no puedo dejar de pensar en el destino, en ese rosario de sucesos que apagan la sonrisa y enturbian con saña algunas existencias. Hablo de vidas extraordinarias que a pesar de sus talentos, de sus genios nunca tuvieron sosiego, de almas en fuga, atormentadas por el medio sin poder adaptarse al mundo, ¿quién olvida la lucha de Balzac por escapar de una miseria que parecía sujetar su entorno? hablo de aquellos otros que incomprendidos se aferraron al alcohol como Rubén Darío o el mismo Poe, de los que se hundieron en la locura como Maupassant, Nietzsche o Van Gogh, o simplemente buscaron el suicidio como Stefan Zweig o la melancólica Alfonsina. Hablo de esas vidas destinadas al suplicio, a la fatalidad, que al describirlas Baudelaire se preguntaba: "Que...

Mi Jardín a Colores

Mi Jardín a Colores Y seguiré escribiendo poemas de amor imaginando siempre ser una enamorada que pinta ensoñaciones de ilusión inventada si acaso yo sintiera restar mi resplandor   No soy de otro planeta, yo nací en esta tierra y desde que he nacido, hasta la actualidad siento los sinsabores del golpe que sotierra al darnos la existencia su triste impunidad   ¿Qué he caído? He caído, igual a todo el mundo e igual me he levantado. No me jacto de nada ni tampoco presumo, vivo desenfadada   Es mi imaginación lo más grande y profundo. vivo tranquila y alegre, invocando amores que sola en mi jardín los pinto de colores Beatriz Vicentelo  

Lúbrica Mendaz

  Lúbrica Mendaz   Ha sabido saciar mi boca ansiosa   el jugo abrasador de tu infiel beso   disfrutó del delirio jubilosa   con el fuego ardoroso de tu exceso     Siempre luciendo como mariposa   quise probar del diablo el embeleso   y enterrando pureza esplendorosa   gusano de pecina fui travieso     Liberta de atavíos,  fui a tu boca  para darle mi  adiós, pero ella estaba  ofrecida en el lecho  sin moral     ¡Ah, en vano se alzó mi piel de isoca!   Que tornada en culebra que *puaba dócil  se rindió  ¡Al tálamo carnal! Beatriz Vicentelo *Puaba:  La palabra “puaba” procede como figura retórica, pero en la vida real, ninguna serpiente tiene la capacidad física de puar  

Trueque

Trueque    Quisiera ser hormiga, pequeña, casi nada y entre aquellas costuras de tu abrigo azulino introducirme quieta por la punta hilvanada y acariciar tu piel con disfrute divino   Ah, quisiera ser yo, la huella de tu andada absorber los peligros de tu osado camino ¡Y así cubrir tu paso con furia enamorada! Para ser compañera final de tu destino   Sí, cuánto ansiaría ser el agua de pozo y que tú acaso fueras ¡Náufrago en segundos! Ansioso de una gota como los moribundos   para sediento vengas a grito suplicante y por fin, proponerte, en frío calabozo el trueque de esa gota  ¡Por una hora de amante! Beatriz Vicentelo 

Una y mil veces...

Una y mil veces intent ó llamarla sabiendo de que ya no volvería sin poder de su mente desatarla por sentirla en el sue ñ o todav í a.    Su amor g rita ba en pleno desvarío con toda su pasión hecha torrente quer iendo ser empeño, el desafío. para tenerla siempre en su presente .   No pudo silenciar lo que sentía su voz confesional lo delataba vivir sin ella al fin era herejía y en el alma cargar como una traba .   Esa era su tragedia y su tortura su nombre pronunciar y recordarla por eso en el espasmo y la locura la lengua se cortó...  por no nombrarla . Ernesto Cárdenas.  

Cuando Regrese

Cuando Regrese   El día que regrese, he de ir a ti primero pondré mi dulce verso sobre tu viejo  atril despertará mi flauta su timbrado roncero con sonoro suspiro del pífano de abril   Te llenarán mis labios de mieles cenitales las flores de mis vientos te ofrecerán su olor vahos de mi algazara cubrirán ventanales y te daré mi mundo, en hojas de mi flor   Se alzará por la tarde del jazmín el aroma el alto campanario despertará en tu altar tú y yo nos volveremos una hermosa paloma que con el alma en alas, volará por el mar   Beatriz Vicentelo    

Digo tu nombre ahora...

Digo tu nombre ahora sin sentir emociones tras el tiempo perdido por muchas decepciones. Concentrando mi empe ñ o por la fe que renace para sentir que el alma de nuevo se rehace.   Sale de la mortaja ya antigua de tus cosas que solo me dejaron memorias escabrosas.   Por eso al alejarme razono frente al hecho ante la despedida del hielo de tu lecho.   Donde todo era falso, todo fue un desconsuelo un marasmo, lo oscuro de un abismo y un duelo.   Tuvo Dios compasiones de mi desesperanza para poner la risa de nuevo en mi balanza.   Darme otra perspectiva con notas en la senda para que viera claro quit á ndome la venda.   Busca para tus pasos la luz de otro camino donde quiz á s la suerte te arrime otro cretino.   Otro que sin saberlo penetre en la tormenta y un pr í ncipe se crea que salva a cenicienta.   Hasta el final de todo que vea el resultado lo triste de una historia de un hecho consumado   Donde despierte un d í a notando la falacia la mi...