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Imposible cambiar...

Yo sé que amo distinto, que me aferro con todo el sentimiento a  mi deseo con ansiedad, sin importar si yerro siguiendo al corazón tras lo que creo.   Nada rompe mi espíritu que eleva entera la pasión a lo supremo por una sensación que grata lleva la forma de querer hasta el extremo.   Hasta romper el límite de aquello que pone el de senfreno  en la porfía hasta alcanzar amando el atropello que lanza la razón a la anarquía.   Y sé que no es normal este delirio este reto del alma sin censura este empeño total que como un cirio alumbra presagiando la locura.   Pero imposible cambia r,  es la manera que pone mi  arrebato   en el torrente es lo interno que grita, que incinera y mi modo de amar… sencillamente. Ernesto Cárdenas.

Liberación... Serventesios

  Liberación Era un indio callado resentido la cerviz baja, quieta la mirada agudizando fino el presto oído de inicio hasta final de jornada   Sometido a la orden del capataz el trabajo fuerte, la vida ruda vuela en el horizonte ave rapaz y el hambre contenido, rabia exuda   Ya mastica artificios de venganza ¡No lo sabe el apero ni el maíz! Y alto cañaveral urde en labranza un sembrío con punta en su honda raíz   Hierática ya vaga por la sombra la opresión del cautivo fatigado y el espectro del grito no se asombra al reiterar un "libertad" negado   Y un día, la ocasión dictatorial se dio para el sumiso que explotaban nadie supo del recio gamonal que murió,   cuando todos trabajaban   Se irguió el cañaveral en gran alarde y el indio referido que ni hablaba mirando el sol en refrescante tarde al azadón en hierbas, le cantaba Beatriz Vicentelo

Como un muerto...

Nunca diré lo que hubo entre nosotros por  ser   algo secreto y verdadero nunca, jamás se enterarán los otros porque soy ante todo un caballero.   Con mi   manera de vivir prudente no doy   luz ventilando este proceso ni publico un cartel   frente la gente exhibiendo sin pudor   nuestro suceso.   Deja que todo trace su camino detrás del tiempo que será testigo de esta manera donde subordino a mi silencio lo que interno sigo.   Anda normal y sin complicaciones sin alterar tus sueños y tu mente que no tendrás mi sombra en tus balcones con notas inquietando tu presente.   Seré lo oscuro de un motivo incierto sin huellas en tu paso y tu memoria seré sencillamente como un muerto que se borró por siempre de tu   historia.   Ernesto Cárdenas.

Temor...

  Temor   Le das iridiscencia de brillos a mi pluma delirio extravagante, a mi corazón yerto ¡Das argentado ensueño con ambages de espuma! Una adumbra de nácar a mi dormir despierto   Ah! Alba esplendorosa, que impresiona y abruma con reluciente arco iris en mi albear desierto ¡Enaltecido cóndor acaso fausto puma! Que invades mis campiñas de intrepidez cubierto   Ya el río embravecido… ¡Va exaltando mis crestas! Con la impetuosidad de cristales en espejos Y ondean sus vitrales arramblando las gestas   de una recia soledad resistente a reflejos  Es que asiste el temor…, ¡De soñar con cortejos! Y correr a tu llamado ¡Con mi viudez a cuestas! Beatriz Vicentelo  

Sin remedio...

Ya sé que no me notas, que tus ojos miran un horizonte diferente guardando el corazón entre cerrojos atenta por lograr lo trascendente. Que tienes otra ruta, otras ideas para habitar un mundo en otra cima lejana de la plebe y las mareas detrás del buen aprecio y de la estima. So ñ ando con tu nube en otra vida en otra facultad, a tu manera con grata forma de tomar la brida para ser ante todas la primera.   Espero que el destino te depare lo que tienes bien firme entre la mente y que hasta el cielo en tu bregar ampare aquello que te inclina a lo excelente.   Pues otro modo fuera el cataclismo frente a las cosas que hoy no ves temprano fuera ya tarde contemplar tu abismo sencillamente por vivir en vano.   Al enfrentarte entonces con el tedio de la utopía que al final subyuga meditando ya vieja y sin remedio que la dicha perdiste por taruga.   Ernesto Cárdenas. guardando el corazón entre cerrojos atenta por lograr lo trascendente.   Que tienes otra ...

La Ultima Nota

La  Última Nota -A la Muerte de mi Esposo-   Se rasgó aquella cuerda de guitarra con última corchea en fuga negra gritan lechuzas,  calla la cigarra la piel del corazón...se desintegra   Es la vida,... sin previo aviso agarra lo que amamos con alma;  su ojinegra visión nos coloca una fuerte amarra de un ajuste de cuentas que nos legra   Y por instantes viste a la cruel muerte quien en su posición sorda e insolente espera que te postres de rodillas   Y muda…  como quien su burla advierte ¡Lanzas feroz respuesta resistente! ¡No, no dolió!  ¡Tu hincón hizo cosquillas!     Beatriz Vicentelo  

Para Ti...

Para Ti…   Sentía mi alma penas con fuerza avasallante por una mala aurora que descuadró mi sueño Y tú, haz rutilante..., ¡Con increíble empeño! Llegaste cual estela, translúcida espumante!   Alumbras con arco iris mi lindero agobiante con tu amistad de siempre, con tu sentir risueño y el ave mal herida, ante tu desempeño ¡Se levanta con ánimo férvido pujante!   Soy yo ahora quien marcha, a tus corintios brazos voy tras la luz que da tu centelleante entrega ¡Ah!  Mi prolijo Orfeo llega al borde del llanto   tu fineza de lira desechando fracasos ¡Vienes vivaz ornando ceñido istmo en mi omega! Tanto así, pero ¡tanto! que me anima tu canto   Y aquí estoy sin quebranto Tratando en mi marea de escribir para ti Ah! mi poeta eres  ¡Un orgullo  para mí!     Beatriz Vicentelo