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La prosopografía…

La prosopografía es una palabra compuesta de origen griego que significa descripción, para una persona o para un animal, y es en realidad como una pintura viva, algo real, una especificación corporal que ya se usaba desde los tiempos clásicos. El mismo Cervantes nos da un ejemplo de prosopografía en sus novelas ejemplares cuando nos da una reseña de él mismo: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha...

Vive la Vida

Vive la Vida   Es la vida, grandeza de tu imperio es la flor encendida de tu fuego el salto en llamarada sobre el ego antes que tu hora llegue al cementerio   Perfuma tu candil con sahumerio la flama tenaz ¡Húndela en tu riego! Que el campo de la siembra, no es un ruego ni una orden… es destino en su misterio   ¡Despierta!  Que el evento de esta vida es solo un soplo en fiesta enfebrecida con el brindis del dolo en su mixtura   ¡Escáncialo!  Saldrá en su asentamiento que todo lo vivido es un momento con la perpetuidad en sepultura -.-      

Traté...

    Traté escapar con prisa de aquel lazo para apagar los leños de su hoguera y sin saber caí en la enredadera profunda de su arrullo y de su abrazo.   Traté de descubrir una salida distinta que esquivara aquel encuentro y penetró como un fantasma dentro lo suyo removiéndome la vida.   Traté en mi desvarío de borrarla alejar su caricia que provoca para lograr al fin no recordarla   Traté de no escuchar lo que la invoca para intentar de nuevo soslayarla y me venció la fresa de su boca.   Ernesto Cárdenas.

La cebra…

Alguna raza equina legendaria te parió en otras eras ya lejanas como una fantasía imaginaria de un portento expulsado en las arcanas, rarezas de un celeste dibujante donde el tiempo varió, torció la forma por las agrestes zonas del mutante donde la evolución juega y transforma, trazando algún caballo diferente rocinante de mágica porfía tal vez por un genético accidente oscuro de una extraña biología. siguiendo misteriosas decisiones que alteran en su afán los objetivos mecánico taller de innovaciones donde fraguan los cambios sus motivos, para que hermosa con tu traje a rayas de eterna aventurera de los llanos libre seas total por donde vayas trotando por los campos africanos.   Ernesto Cárdenas.

Serventesios de rima doble...

Nota... La rima doble, o retrógrada como también se le llama, es porque están al principio y al final de cada verso, te las marco en colores... Tengo por ella el natural afecto   nacido de un fervor y de un empeño sostengo esta verdad en el dialecto cosido en mis delirios como un sueño.   Una grata razón, algo de adentro total para sentirla en la costumbre tribuna de una fe para ese encuentro crucial del sentimiento y de la lumbre.   Tentación que se lanza al abordaje exacto en su equilibrio y en su modo dimensión de un amor y de un paisaje compacto en sus espasmos y en su todo.   Pienso que ya después sin su presencia burda será la fe hacía otro anhelo tenso en la conmoción y en la evidencia absurda sin sentido y sin consuelo.   Escenario final que no motiva, ocasos esperando una alborada osario de otro ayer sin perspectiva pasos hacia el silencio y a la nada.   Ernesto Cárdenas.    

Gitana

  Gitana   Fueron mis ojos cual uvas en grana que inquietos y vivaces te miraron yo te hice un coqueteo de gitana y piropos en flor al aire alzaron   ¡Ah mis pies cual zuritas de mañana! Con pañolón de seda te danzaron y saltaron las palmas con tu gana que cascabel de risas nos enlazaron   ¿Yo te enamoré o tú me enamoraste?   Flirteamos igual y es lo que vale al final, fuiste tú, quien me enredaste ¡Ah!   Ven, deja que mi encanto regale   Te confieso que fui yo quien hizo trampa ya que ni bien te vi, todo hechizaste mareada, sí rodé por la rampa e hice de herida...   ¡Porque me gustaste! Beatriz Vicentelo -.-    

Cruz de Besos ... Romance

  Cruz de Besos   Nuestros versos son sembríos donde las enredaderas son besos que a la distancia como volutas se encuentran Son dos lianas de gran fuerza que enlazan sus fronteras tú, desde otro lar lejano y yo aquí desde mi tierra con el corazón temblando entre ciclones de arena ¡De mares, de luces, de astros! ¡Brillo, ilusión y nieblas! Con el sol de la esperanza de besarte cuando quiera ¡Ah que cruz para preciosa! ¡Ah que cruz para tremenda! Y anoche tú me besaste con hermosa cruz a cuestas extendidos nuestros brazos y con clavos en las piernas Dime ¿quién así se besa? ¡Así no besa cualquiera! Y fue un beso muy hondo, intenso con cantos de primaveras con jacintos y corales con claveles y gardenias Y nos dimos ese beso cual si el alma se nos fuera ¡Un beso dado tan lúbrico! ¡Un beso a ciruelas frescas! Y se aceleró la sangre por conductos de las venas y nuestro aliento hizo un alto para darnos fortaleza ...