Aprendemos a amar...
Aprendemos a amar luego que adentro algo nos cambia al madurar la fruta y aleja los extremos, da ese centro para otra conmoción que nos transmuta. Cuando ya conocemos que hay abismos debajo de los pies en cada paso cuando no se persiguen espejismos y se entiende el momento del ocaso. Cuando vemos las cosas importantes sin prisas conociendo en esas notas la grata amenidad de esos instantes que sueltan de la risa las gaviotas. Aprendemos a amar en otra clara manera de mirar con otros ojos sin el barniz antiguo de otra tara que no supo escapar de sus abrojos. A amar, amar sin esperar que a veces acepten esas luces los de afuera que fríos sin saber cómo los peces no pueden distinguir que hay otra esfera. Que orbita natural tras de las canas con ala blanca para ser paloma y que al anochecer abre ventanas para contar su amor en otro idioma. A amar, amar para soñar de nuevo buscando del arrullo los niveles sin recordar otro matiz longevo que nunca dej...