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Madame Du Barry, del lujo a la guillotina…

Su verdadero nombre fue Jeanne Bécu, hija de una costurera y un monje, y tuvo la suerte de tener una educación media, un estudio en aquél tiempo de tanto analfabetismo en Europa. Dejó sus estudios por explorar el mundo y así se hizo aprendiz de peluquera y más tarde sirvienta, en un lugar donde al ver a personas de otros niveles aprendió a convivir y a comportarse en otras esferas, más tarde fue dependiente de una tienda y finalmente al conocer a un noble proxeneta entra en la prostitución, donde fue aprendiz aventajada de los placeres de la carne. Fue presentada al rey Luis XV, que al verla se enamoró de ella olvidando su pasado y la hizo su amante favorita, como antes había hecho con Madame de Pompadeur. Con su nuevo nombre de Madame Du Barry vivió en la corte protegida por el rey, el cual le hizo regalos millonarios que le cambiaron su modo de vida. María Antonieta desde que supo su historia la rechazó ,  y solo una vez le dirigió la palabra presionada por su madre ,  la...

Como un Río...

  Como un Río…   No abrigo que tu amor vuelva,  en vano requerimiento luz nos centellea difícil conceptuar aquella idea cuando carbonizado fue de plano   Se fundió nuestro amor desde temprano y hoy un resentimiento se nos crea ¿Hay por ventura, ánimo que sea gustoso, si mordieron nuestra mano?   No es ni capricho menos es despecho solo digo que nunca,  tan dócilmente se relega un amor que fue derecho   El amor es un río que aparente como si fuera el mismo,  va en su lecho pero el agua?  Ella sí, es diferente! Por tanto frente a frente concluyo que es inútil revivirlo por más que huelgue el trinar del mismo mirlo Beatriz Vicentelo  

Te doy las gracias...

No te veré jamás y eso me alegra me da para un total renacimiento en otra dimensión porque me integra al mundo con un nuevo pensamiento .   Lejos de ese alternar con tu presencia con los resabios de tu vida inquieta para beber el trago de tu ausencia y levitar mi identidad completa.   Sin dudas fue un regalo de la vida este suceso que me dio consuelo este modo de ser tu despedida como un milagro que llegó del cielo.   Reconfortante me es tener al frente un horizonte sin palpar   erratas por este modo donde trascendente me espera un rumbo de sonrisas gratas.   Te doy las gracias porque no acreditas en mi un recuerdo   tras   cerrar la puerta te doy las gracias por calmar mis cuitas y darle fuerza a mi esperanza muerta.   Ernesto Cárdenas.

Lo que Tengas....

Lo que Tengas...  Dame aquella caricia renegada por la continuidad de la costumbre dame el palor de luces  de tu lumbre opacadas en  bies de tu almohada Dame la indiferencia y tu molestia deja escanciar la hiel de tu impaciencia ¡Dame el cíngulo cruel de tu violencia! ¡La irrascibilidad de ira a lo bestia! Pero ... ¡Dame, dame lo que tú quieras! Lo que sea tu antojo y te convenga con el procaz  pretexto del farsante Que yo,  ¡Lucharé como hacen las fieras! Con lo mínimo o mucho que retenga  para ¡Recuperarte como amante! Beatriz Vicentelo  

Yo bien la entiendo...

Yo bien la entiendo porque busco interno el oro natural de su cariño ese que en su color reta al armiño y sabe florecer sobre el invierno. Su ajusta a la bondad por convicciones que dan silueta clara a lo bonito abri é ndome constante el apetito para saciar del alma las pasiones.   Yo bien la entiendo porque en cada trazo de su ser se desata la armonía y hay nidos, emoción, y hay poesía para encontrar un cielo en cada abrazo.   Porque lo suyo siempre prende un cirio rompe la sombra, reconforta dentro para rimar las pieles al encuentro y caminar la noche hasta el delirio.   Yo bien la entiendo porque da razones la estrella contextual de su ternura para encontrar la paz en la locura y hacer con sus caricias oraciones.   Ernesto Cárdenas.

Arrepentimiento

  Arrepentimiento   Absorbí de tus ansias sorbos de tu locura saltando mi deseo como oleaje en playa disfruté de tus aguas con demencia que explaya el alma enamorada, en su inmensa estatura   Te idealicé hasta el margen del vértigo en altura me volví una leona, poniendo al mundo en raya y por aquel amor, que arrebuja y nos estalla en actitud de arrojo, puse al diablo en cintura   Fue precioso envolverme con tu abrigo de fuego ¡Colocar entre sueños mi nombre con el tuyo! En aristas de un cielo perdiéndose el sentido     ¡No, nada me arrepiento, lo digo con orgullo! Que si algo permitiera lanzar algún reniego... fuera el no conservarlo…,   ¡Como hacer he debido!   Beatriz Vicentelo

El templo de Artemisa en Éfeso.

El templo de Artemisa (Diana para los romanos) es considerado hoy todo un prodigio, un portento de la antigüedad, su  edificación duró 120 años, fue erigido con 127 columnas de mármol de 20 metros de altura, algo que aún sorprende por la majestuosidad y por todo lo que representaba semejante obra para la época, pero duró apenas dos siglos lo que se pensó era para los milenios, un orate que buscaba fama, que quiso ser recordado lo incendió, y en poco tiempo destruyó todo una epopeya de la arquitectura, más de un siglo de esfuerzo y tesón quedaron convertidos en escorias, el nombre de este lunático fue prohibido, pero sabemos que se llamó Eróstrato, el mismo nombre que repetía mientras corría por las calles para que todos supieran que él era el causante de la destrucción, para que la historia lo recordara para siempre. Todo fue una total desgracia. En el transcurso de unas horas lo que estaba hecho de madera, entre ellos la estatua de Artemisa quedó en escombros carbonizados. P...