Entradas

Jamás imaginamos...

Jamás  imaginamos que algún día todo lo que soñamos concluyente fuera lo que hoy nos marca la ironía de aquello que pensamos trascendente.   Todo era afinidad, lo que contagia de risas la ilusión y los momentos era la amenidad, era la magia hermosa de fundir dos sentimientos.   Y es triste en este instante ver las cosas mostrando solamente las heridas y olvidar las antiguas mariposas que le dieron color a nuestras vidas.   El azar nos   mostró  con desengaños el error que torció nuestra armonía para ser hoy apenas dos extra ñ os que la paz van buscando todavía.   Ernesto Cárdenas.  

Insomnio

  Insomnio Deslizaban las horas por ondas de laguna extendiendo cristales perlados en el agua la noche se enterraba con manta de aceituna y los astros lejanos se fundían en fragua   Mi pasión y mis ansias ciñendo piel montuna alternaban pudores de sábanas y enagua ¡Ah grávida locura díscola inoportuna! Que en el pairo de añoro sufriente desagua   En penumbra, tu rostro por nocturnos del lago undívago me dio con tremor de oleaje ¡El lampo del pasado que enceguece y sofoca!   Y en mis oscuridades ¡Con mieles de empalago! Atravesando el lecho ¡Calcinando mi ropaje! Estallaron mis labios…   ¡Con besos de tu boca!   Beatriz Vicentelo

Me gusta mi rutina...

Me gusta mi rutina, el aislamiento este habitar mis noches, mis poemas atar mi identidad a ese momento del alma sin tensiones ni dilemas.   Trazar frente a la gente una frontera otro rincón que dé otra cobertura alegre en un afán que persevera buscando en cada libro una aventura.   Rompiendo con los moldes, con aquello que altera con las voces los instantes siguiendo una emoción, algún destello que sepa de las cosas importantes.   Soy lo distinto, soy lo diferente que tiene en su tesón una manía una en su convicción y en lo evidente que encuentra en cada sueño poesía.   Me gusta mi rutina, marcar pausas para crear, abrir mil sensaciones andar nuevos caminos por las causas internas de mis gratas emociones.   De eso que busca natural la ruta lejana del tumulto y lo ordinario de eso que escapa de la fuerza bruta y encuentra entre el silencio su escenario.   Me gusta mi rutina, mi paisaje teñida a cada rato de locura y me gusta su am...

Antecedentes genéticos…

Ignoro si es normal o es una tara lo mutante que me llega de la horda esta emoción y esta obsesión que rara me tensa, me desquicia y me desborda.   Metabólico modo de una enzima de una patología subyacente por algo cromosómico que arrima trastornos a los pasos y a la mente.   Tal vez un componente hereditario de radical secuencia cual martirio señaló en mi ser lo extraordinario de un código fatal en mi delirio.   Trenzando morfológicas cuestiones bioquímicas del rumbo de otros días moléculas de absurdas reacciones que dieron a mis células porfías.   Hasta llegar a ser la descendencia de un s í ndrome que impone el atavismo de una pasión atada a la demencia que inclina hasta dudar… si soy yo mismo.    Ernesto Cárdenas.

Imploración

Imploración   Me siento, pordiosera ciega en puertas de tu templo, un fario resignado, con manos temblorosas, con abiertas palmas, viendo que pasas por mi lado   Y ni una mirada, ni una limosna de amor, cae a mi brazo suplicante Ruedan las ocres hojas de la alosna como rueda mi amor agonizante   con una voz de barro que prohíja suplicando, que dejes una hendija para este corazón, que va al despido   Sé, que mi dignidad se desdibuja mas ¿qué hago si tu ánimo me empuja al siniestro cadalso de tu olvido?   Cuando estás ya perdido y sientes ese adiós de hondo dolor… la dignidad  ¿Será útil al amor? Beatriz Vicentelo    

De nada valió...

De nada valió entonces tanto empeño por mantener arriada la bandera de aquel amor que nos quedó pequeño para encender los leños de una hoguera.   Pues no fue amor aquello que sentimos que se borró por mutuas desconfianzas y hoy vemos fallecer lo que vivimos tras entender que ya no hay esperanzas.   Tratamos de zurcir cada elemento para buscar respuesta positiva marchar contra corriente en un intento de dar a un moribundo nueva vida.   De encontrar una luz entre la bruma en lucha con el tiempo y los sucesos pero la flor marchita no perfuma ni el frío es compatible con los besos.   Por eso decidimos bien conscientes ya sin el malestar de una congoja tomar ambos caminos diferentes y dar a lo que fue... vuelta de hoja.    Ernesto Cárdenas.    

Cae la Lluvia

Imagen
 Cae la Lluvia... Vibra el agua de lluvia acrisolada sobre tu piel sedosa acariciante ¡Es la perla argentada ornamentada! Por tu silueta en flor demás radiante Y cae la silampa acristalada por tu undoso cabello como un cante ¡Es Orfeo con lira retocada! Apuntillando escarchas con encante. Y yo, hechizada hasta de tu aire perdida ¡en el andar de tu donaire! me hago *nogma; y cogida de las taguas en selvas de ficción en miniatura... ¡Columpio en tus caireles de hermosura! pensando ser..., las gotas de tus aguas Beatriz Vicentelo *Nogma,  Femenino de  nogmo, aceptado por la RAE, equivalente a criatura pequeña, a menudo protectora que vive bajo tierra o cuida jardines.   X  +3   enana o persona muy pequeña.