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No se sabe...

No se sabe en qué punto compasivo o perverso nos sorprende mañana un dilema diverso. Un arpegio de risas o un motivo que enluta un amor que levita o una sombra que amputa. No se sabe de plano porque todo sorprende con la noche que asfixia o una luz que se enciende. Ya que nada es seguro, cambia el ritmo a diario de un azar que sonríe o nos muestra el calvario. Otro signo, otro impacto que jamás esperamos para un himno de adentro o una fe que matamos. Por un acto imposible que agotó los empeños de algo tibio que pudo ser arrullo en los sueños. No se sabe en qué instante se disipa el perfume de un amor que nos deja un dolor que consume. Tras el raro camino de un suceso que a veces nos condena a ser reos o nos hace ser jueces. Al girar nuestra marcha, alteraba el suceso de un delirio sin tiempo que esperó solo un beso.   No se sabe el momento donde acaba la huella donde empieza el delirio o se apaga una estrella. Ernesto Cárdenas. huella donde empieza un delirio o se apaga ...

El Cambio de la Gaviota

El Cambio de la Gaviota   Se desprendieron hojas en plena primavera quedando sorprendida la orilla de mis ríos detuvieron alcores las improntas de estíos y gaviota… su vuelo desvió de la ringlera   Y sin rumbo, turbada por ser la vez primera descendió a los abismos más siniestros umbríos y no le echó la culpa ni a los tiempos sombríos ni al viento caprichoso ni a su tonta quimera   Pero como en abismos igual soplan los vientos ¡Un ventarrón la alzó, insuflándole alientos! ¡Y quién dijera!...   El ave se tornó águila fuerte   ¡Yo fui aquella gaviota!   Quien se hundió en el abismo ¡Quien suplicó y lloró por tu adiós y tu cinismo! ¿Hoy regresas?   Soy águila... que ora no quiere verte Beatriz Vicentelo  

Ya es natural...

Ya es natural este sueño donde ella cada noche me ata a un torbellino y me lanza total a un desatino demente que me obsede y me atropella.   Ya es natural porque el recuerdo sella la ruta de su amor donde imagino tenerla en un afán en que alucino detrás de su  cari ñ o y de su huella   por que muerde , me empuja a la impaciencia esta   pasión que  el tiempo   no prorroga el grito por su beso que me ahoga,   que me arrima el delirio, a la apetencia de un afán por su miel y por lo tierno donde hoy giro entre cielo y el infierno.   Ernesto Cárdenas.  

El Nacer de la Palabra

 El Nacer de la Palabra El Nacer de la Palabra Regresivo   Es lumbre deslizante en su caricia ónfalo en movimiento delicado circula por la mente con albricia ofreciendo prestancia a lo pensado   Y en delineación, se iza la pericia con real entusiasmo proclamado, gestando su proceso con justicia ¡Ah, se ovula el concepto concordado!   Sentimiento,   se alza fascinante, vuelca su fiel fervor apasionante, al propicio gigante que se ejabra   Emociones encuentran el escape, que a fuerza se hace voz ante el derrape germinándose en flor,  nuestra palabra. Beatriz Vicentelo Nota:  Puede leerse también de abajo  hacia arriba.  Ya no  lo pongo porque ocupa mucho espacio.

Horizonte de Acasos

  Horizonte de Acasos   Acaso… Si te amara ¡Yo de amante muriera! dejando mis manzanos con flores en tus brazos para que tu arboleda, sobre otras, mejor fuera resaltando lindezas con zumos de bagazos   Acaso… Si los mares con sus cielos se unieran creo aún hubiera pequeñísimo espacio para con suaves labios, los míos, fiel pudieran besar el firmamento placiéndome despacio   Acaso… Si el infierno de verdad existiera yo Luzbel, dejaría de inmediato ser diablo para en las llamaradas del fuego que se diera arrojarme salvando tu amor en el retablo   ¡Ah! y si acaso… si acaso, de casualidad viera que un alguien pretendiera llevarte de mi lado con fragor de fiereza, por la intención, metiera la daga de mis celos quedando ¡Tú incrustado!   Para luego a escondidas, lasa por lucha artera Tu corazón que es mío, deglutirlo a pedazos ¡Ah, para que ni muerto te amen a mi manera! Y si osaran, tendrían ¡Que dejarme en retazo...

A mi perrita…

Mi perrita Canela murió hace un tiempo, estuvo conmigo catorce años, y poco antes de ese suceso triste le escribí este poema.   Los años dan cansancio a su carita y tose repetida en sus achaques por la edad natural que debilita su cuerpo ya por muchos almanaques.   Siempre conmigo, aún en mi apatía alegre se me arrima cuando llego con sano gesto, sin hipocresía y le brilla el ojito que está ciego.   Sé que la vida se le está escapando con una rapidez casi alarmante y mi alma ante el dolor se va achicando por el tiempo que luce amenazante.   Ya apenas puede ver y en su torpeza se marchará quizás sin un aviso y solo quedará con mi tristeza el recuerdo de aquello que me quiso . Ernesto Cárdenas.

Traté...

Traté de rechazarla con mi obseso para otro comenzar y otra manera y sin saber caí en la enredadera profunda de su arrullo y de su beso. Traté de reinventarme en un suceso distinto que cerrara mi frontera trate de invalidar aquel proceso alzando ante su amor una barrera.   Para no verla más, para borrarla del alma por lo suyo que provoca e impide de mi sueño soslayarla.   Buscando rechazar lo que la invoca y obliga casi loco a recordarla rendido ante la fresa de su boca. Ernesto Cárdenas.