Ya te Conocía...
Ya te Conocía Yo te conocí un día, cuando Dios un forado hizo en el cielo, puesto un sayal de nácar con una luz añil sobre tu pelo; sutil mirada blanca brillaba, señalando azul anhelo. Estaba encinta santa de mi madre en su vientre de lucero mis manitas sujetas a una liana con pequeñitos labios de puchero. Eran manitas castas hojitas de manzano en su frutero con las cuales te hice, un bolero Desde ahí, yo te amaba con el agú entonándote: ¡Te quiero! Y una paloma blanca quiso traerte en vuelo a mis aciertos, tú, ni acaso soñabas que yo, ya te esperaba, con los brazos abiertos. Beatriz Vicentelo