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Sin rencores...

Te vas y te aseguro no me importa lo nuestro fue fatal tras el encuentro eres una mujer que nada aporta te falta la emoción que late dentro.   Tu vida se hace sal sobre la marcha donde nada florece en los rincones el amor no funciona si hay escarcha y la fe pierde el ritmo sin pasiones.   Tengo que darte gracias por lo amable de tu salida sin tener exceso pues sé qué natural no eres culpable de haber nacido con escaso seso.   Por norma no soy hombre de rencores no llego a desearte malas cosas así para borrar los sinsabores así para olvidar tus nebulosas.   Te despido feliz aunque lo dudes   sin encono en el alma , sin ardores con lo limpio al final de mis   virtudes y agobio infernal de tus errores. .   Ernesto Cárdenas.

Al Filo de la Locura... Serventesios

  Al Filo de la Locura   Ingente amor, que en soledad  me fraguas dejando en el camino tu amargura dame la certidumbre de tus aguas con apacible cántaro de albura   Yo que poco creo, en lo que implantas que desconfío de la luz que alumbra ¡Dale certeza a mis inciertas plantas o quítame esta duda que apenumbra!   ¡Pero no dejes a mitad de rutas! Esta cruz pesada de desconfianza que de fango, se colman ya mis   grutas sin que asiente firmeza la confianza   ¡Sacude mi alma que en hondura huelga! La duda mísera que al alma escalda   que ya el caballo de indolencia cuelga... ¡Calavera de penas en la espalda!   Beatriz Vicentelo      

Esplendor de Hierba

  Esplendor de Hierba   Tierra, surco en plantío, guarda vida ya recibe tu vientre humilde grano ¡Madre gestante dulce y bendecida! Resplandeces con útero ambrosiano   Cae copiosa lluvia acomedida "nanas" canta su acento bohemiano y el río con sapiencia amplia del druida desborda su servicio cotidiano.   Levanta el sol su rayo esplendoroso aclamando el iridio cadencioso: ¡El divino milagro que se fragua!   Y empujando, arcilla- humus terroso un bracito… ¡De fina hoja de tagua! ¡Nace!   Con el rocío azul de agua.   Beatriz Vicentelo  

Se va agotando el tiempo...

Se va agotando el tiempo en esa transferencia que se quedó varada sin aspirar la esencia.   Como un deseo grato que se anuló en la ruta y no alcanzó la rama dorada de la fruta.   Ni comprendió una tarde que todo finaliza cuando la fe concluye su anhelo  en la ceniza.   Se va agotando el tiempo sin pausa ante los giros de un alma que en silencio se ahoga en los suspiros.   Se fuga de la risa, se envuelve en su mutismo sin importarle entonces el cielo ni el abismo.   Porque llega el momento en que falla el empeño en que las ilusiones  se quedan  en el sueño.   Por no saber el modo  de reanimar las cosas por dentro donde el frío sepulta mariposas.   Se va agotando el tiempo tras la esperanza trunca s in vislumbrar la aurora y sin tenernos nunca.   Ernesto Cárdenas.

Imposible cambiar...

Yo sé que amo distinto, que me aferro con todo el sentimiento a  mi deseo con ansiedad, sin importar si yerro siguiendo al corazón tras lo que creo.   Nada rompe mi espíritu que eleva entera la pasión a lo supremo por una sensación que grata lleva la forma de querer hasta el extremo.   Hasta romper el límite de aquello que pone el de senfreno  en la porfía hasta alcanzar amando el atropello que lanza la razón a la anarquía.   Y sé que no es normal este delirio este reto del alma sin censura este empeño total que como un cirio alumbra presagiando la locura.   Pero imposible cambia r,  es la manera que pone mi  arrebato   en el torrente es lo interno que grita, que incinera y mi modo de amar… sencillamente. Ernesto Cárdenas.

Liberación... Serventesios

  Liberación Era un indio callado resentido la cerviz baja, quieta la mirada agudizando fino el presto oído de inicio hasta final de jornada   Sometido a la orden del capataz el trabajo fuerte, la vida ruda vuela en el horizonte ave rapaz y el hambre contenido, rabia exuda   Ya mastica artificios de venganza ¡No lo sabe el apero ni el maíz! Y alto cañaveral urde en labranza un sembrío con punta en su honda raíz   Hierática ya vaga por la sombra la opresión del cautivo fatigado y el espectro del grito no se asombra al reiterar un "libertad" negado   Y un día, la ocasión dictatorial se dio para el sumiso que explotaban nadie supo del recio gamonal que murió,   cuando todos trabajaban   Se irguió el cañaveral en gran alarde y el indio referido que ni hablaba mirando el sol en refrescante tarde al azadón en hierbas, le cantaba Beatriz Vicentelo

Como un muerto...

Nunca diré lo que hubo entre nosotros por  ser   algo secreto y verdadero nunca, jamás se enterarán los otros porque soy ante todo un caballero.   Con mi   manera de vivir prudente no doy   luz ventilando este proceso ni publico un cartel   frente la gente exhibiendo sin pudor   nuestro suceso.   Deja que todo trace su camino detrás del tiempo que será testigo de esta manera donde subordino a mi silencio lo que interno sigo.   Anda normal y sin complicaciones sin alterar tus sueños y tu mente que no tendrás mi sombra en tus balcones con notas inquietando tu presente.   Seré lo oscuro de un motivo incierto sin huellas en tu paso y tu memoria seré sencillamente como un muerto que se borró por siempre de tu   historia.   Ernesto Cárdenas.