Entradas

Cansado de la historia…

Discúlpeme, señora, mi modo cristalino si no le paro bolas y sigo mi camino. Cansado de la historia mil veces repetida donde el culpable es otro y usted la adolorida.   La víctima de siempre total en su inocencia la de la doble vida detrás de la apariencia.   Que he visto muchas veces cambiando la manera con pasos apurados y risas por la acera.   Porque es de las mujeres que adentro de la casa son sombras y agonía que al ánimo traspasa.   Pero que estado afuera son otra alegoría son fiestas de un  milagro cual luz de medio día.   Por eso no me cuente su cuento ya es sabido sabido para todos menos por su marido.   El pobre que soporta su forma autoritaria su cara como un luto de alguna funeraria.   Por eso me disculpa si nada me conmueve si siento en sus palabras el frío de la nieve.   Prosiga por su ruta de amigos y de extraños que yo sigo la mía  tras muchos desengaños.   ...

Instante Divino

Instante Divino Dormitaban mis sueños en claros de la aurora el capullo de rosas besaba su pistilo y venían por rutas, sin indicio de hora deleite de miradas, cruzando con sigilo Temí el aroma en flor que el embrujo desflora tu oasis ofrecido con tus sueños de asilo símbolo peligroso para el ave canora que al viento vuela libre, sin cinta ni pabilo   Mas me enredé en tu hoja, como alevilla herida al buscar el néctar de almíbar encantador tus labios se abrieron, mostrando su esencia fluida estrechando mi talle, me besaste con ardor Y al vahído de alas, me tomaste derruida en altar de tus brazos, muriéndome de amor Beatriz Vicentelo    

Jamás imaginamos...

Jamás  imaginamos que algún día todo lo que soñamos concluyente fuera lo que hoy nos marca la ironía de aquello que pensamos trascendente.   Todo era afinidad, lo que contagia de risas la ilusión y los momentos era la amenidad, era la magia hermosa de fundir dos sentimientos.   Y es triste en este instante ver las cosas mostrando solamente las heridas y olvidar las antiguas mariposas que le dieron color a nuestras vidas.   El azar nos   mostró  con desengaños el error que torció nuestra armonía para ser hoy apenas dos extra ñ os que la paz van buscando todavía.   Ernesto Cárdenas.  

Insomnio

  Insomnio Deslizaban las horas por ondas de laguna extendiendo cristales perlados en el agua la noche se enterraba con manta de aceituna y los astros lejanos se fundían en fragua   Mi pasión y mis ansias ciñendo piel montuna alternaban pudores de sábanas y enagua ¡Ah grávida locura díscola inoportuna! Que en el pairo de añoro sufriente desagua   En penumbra, tu rostro por nocturnos del lago undívago me dio con tremor de oleaje ¡El lampo del pasado que enceguece y sofoca!   Y en mis oscuridades ¡Con mieles de empalago! Atravesando el lecho ¡Calcinando mi ropaje! Estallaron mis labios…   ¡Con besos de tu boca!   Beatriz Vicentelo

Me gusta mi rutina...

Me gusta mi rutina, el aislamiento este habitar mis noches, mis poemas atar mi identidad a ese momento del alma sin tensiones ni dilemas.   Trazar frente a la gente una frontera otro rincón que dé otra cobertura alegre en un afán que persevera buscando en cada libro una aventura.   Rompiendo con los moldes, con aquello que altera con las voces los instantes siguiendo una emoción, algún destello que sepa de las cosas importantes.   Soy lo distinto, soy lo diferente que tiene en su tesón una manía una en su convicción y en lo evidente que encuentra en cada sueño poesía.   Me gusta mi rutina, marcar pausas para crear, abrir mil sensaciones andar nuevos caminos por las causas internas de mis gratas emociones.   De eso que busca natural la ruta lejana del tumulto y lo ordinario de eso que escapa de la fuerza bruta y encuentra entre el silencio su escenario.   Me gusta mi rutina, mi paisaje teñida a cada rato de locura y me gusta su am...

Antecedentes genéticos…

Ignoro si es normal o es una tara lo mutante que me llega de la horda esta emoción y esta obsesión que rara me tensa, me desquicia y me desborda.   Metabólico modo de una enzima de una patología subyacente por algo cromosómico que arrima trastornos a los pasos y a la mente.   Tal vez un componente hereditario de radical secuencia cual martirio señaló en mi ser lo extraordinario de un código fatal en mi delirio.   Trenzando morfológicas cuestiones bioquímicas del rumbo de otros días moléculas de absurdas reacciones que dieron a mis células porfías.   Hasta llegar a ser la descendencia de un s í ndrome que impone el atavismo de una pasión atada a la demencia que inclina hasta dudar… si soy yo mismo.    Ernesto Cárdenas.

Imploración

Imploración   Me siento, pordiosera ciega en puertas de tu templo, un fario resignado, con manos temblorosas, con abiertas palmas, viendo que pasas por mi lado   Y ni una mirada, ni una limosna de amor, cae a mi brazo suplicante Ruedan las ocres hojas de la alosna como rueda mi amor agonizante   con una voz de barro que prohíja suplicando, que dejes una hendija para este corazón, que va al despido   Sé, que mi dignidad se desdibuja mas ¿qué hago si tu ánimo me empuja al siniestro cadalso de tu olvido?   Cuando estás ya perdido y sientes ese adiós de hondo dolor… la dignidad  ¿Será útil al amor? Beatriz Vicentelo