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La Carreta del Destierro... Octavas Agudas

La Carreta del Destierro   Rechinan las carretas en mi oído en traqueteo abstracto penitente la cauda de conciencia intermitente ajusta la garganta del dolor. ¿Será que pagaré por mis errores viajando hacia el destierro de un asilo? ¡Ah, destino malévolo intranquilo, que despoja la paz con su fragor!   Se quiebra el alma desolada triste al verme como un fardo rezagado un mueble enmohecido, oxidado que no sirve ni para dar calor. No pedí esta vejez desamparada Yo era para ellos…, ¡Juno de la Roma pudiente soberana! Hoy soy la poma sobrante de una mesa sin color.   Ya oscureció mi noche solitaria la nocturnal brisa grita mi nombre la carreta en mi puerta sin que asombre trae al grotesco auriga abrumador. Y en temblor mi palabra pide un ¡no! ¡Que el instante todavía no llega! E insiste con el llanto que les ruega ¡No!..., ¡Por la santa madre del Señor!   Beatriz Vicentelo Prueba 1: La Regla Técnica (La ley que ma...

Ajenos de conciencia..

La dualidad en los hechos bien mirados sin pasiones nos dicen que hay corazones que no siempre son derechos que son lobos en acechos que cambian de identidades con turbias habilidades donde ocultan su perfil detrás de un modo gentil hablándonos de bondades.   Los que ajenos de conciencia escupen sobre el afecto con embrollado dialecto que ignora la transparencia sin demostrar la evidencia de lo oculto que mancilla de aquello que se encasilla torciendo los objetivos tras mil oscuros motivos de tiniebla y pesadilla.   Nunca se debe ignorar que hay maldades clandestinas que rondan por las esquinas para herir, para tachar para romper y asechar lo bello que se señale aquello que noble escale un triunfo en su batallar pues nacieron para odiar lo que brilla y lo que vale.   Ernesto Cárdenas.

Te Esperé Tanto...

Te Esperé Tanto… Y cuánto te extrañé..., más de mil veces con el alma de pie en piso baldío transcurrieron las horas, días, meses sin agobios, sin fríos,  sin hastío. La esperanza ofrecía poderío ante fuerzas que daban sus reveses ¡Hubo tensión,  tremor,  escalofrío! Sentenciando las dudas como jueces Mas yo..., rosa de sueños marineros con pétalos zurcidos y señeros esparcía perfume delirante con esencias de amor que llevaría el dulce sortilegio que crecía en la óptica ilusión de tu  semblante Beatriz Vicentelo  

Erasmo de Rotterdam...

  La vida de Erasmo de Rotterdam es la lucha de la luz contra la sombra, de un hombre solo contra la exacerbación, de alguien que se enfrentó a todos los poderes por mantener su libertad, por pedir la libertad de ideas para todos, y esto iba en contra de las tiranías y de los despotismos, por eso lo criticaron, por eso lo persiguieron, por eso su tragedia y su enfrentamiento contra los intransigentes de su tiempo, contra los extremistas que buscaban anularlo, hacerlo callar. Su modo de vivir fue buscar el entendimiento civilizado sin odios al contrario, sin sangres derramadas. Nació pobre y a fuerzas de estudios alcanzó la cima más alta de la cultura de su siglo, fue sacerdote, pero su libertad le impidió siempre encerrase en las paredes de una iglesia, y se las arregló para escapar, para no estar amarrado al altar ni a la sotana. Cuando Ulrico de Utten intenta hacerlo participar en la reforma luterana este le responde: -“Yo me quedo fuera, yo no pertenezco a ningún partido… por ...

La Cruz del César

  La Cruz del César   Ya no vienes soñante, a siembras de mi prado con la miel en tus labios rebosando querencia ni ves que mis panojas en ocre demudado se desprenden vesánicas al ver indiferencia.   El orgullo en la cerviz,  digno se ha ladeado camina pensativo buscando la prudencia mas ese corazón que es el directo afectado rechinando los dientes escupe tu insolencia.   Y sube una cruz hirviendo sin oración de cura ¡Ya sangran las arterias! ¡Hinca el desquite humano! Y en delirio de impulsos, cual Nerón en locura ¡Incendiar quiere al mundo, contigo de cristiano! Beatriz Vicentelo

No es importante...

Si no tuve tu amor no es importante hoy ya pasado tu mejor momento aquello que te fuera relevante y hoy deja nada más aburrimiento.   Fuiste lucero azul de otro mañana soñando absurdos, esperando en vano a un príncipe asomar por tu ventana       para tocar el cielo con la mano.   Pasaron días y pasaron años detrás de tu fachada en larga espera llegaron natural los desengaños apagando los leños de tu hoguera.   Para mirar total de lado a lado buscando compañía en tus ficciones tratando de encontrar algún tarado que ponga melodía en tus canciones.   No te llegó el amor buscando altura para salir de aquella superficie para quedar al fin de tu aventura sin poder escapar de tu planicie.   Ernesto Cárdenas.

El Vaivén del Azul

El Vaivén del Azul   Me acercaron tus brazos a tu pecho castizo y yo, trémula de ansia, en la hora afortunada, imaginé que en vuelo cruzaba la alborada bajo tu abrigo cálido que el alma siempre quiso.   Rindió mi voluntad con inocente hechizo el aroma turbado de alondra enamorada, y en el pectoral nido, con ilusión dorada, hundí mi corazón sin consulta ni aviso.   ¡Ah, vive mi momento con miel de tulipanes, con la cumbre de rosa envuelta en celofanes, con el crisol vistiendo el azul hontanar!   El faralá de enagua sutil se echó a danzar dando la desnudez de mis castos afanes al vaivén de mis besos  ¡En mi ardiente amplio mar!   Beatriz Vicentelo Faralá:   Es un volante o tira de tela (como tafetán) plisado y cosido por la parte superior, que adorna la parte inferior, debajo  de faldas, vestidos, enaguas.