Entradas

Antecedentes genéticos…

Ignoro si es normal o es una tara lo mutante que me llega de la horda esta emoción y esta obsesión que rara me tensa, me desquicia y me desborda.   Metabólico modo de una enzima de una patología subyacente por algo cromosómico que arrima trastornos a los pasos y a la mente.   Tal vez un componente hereditario de radical secuencia cual martirio señaló en mi ser lo extraordinario de un código fatal en mi delirio.   Trenzando morfológicas cuestiones bioquímicas del rumbo de otros días moléculas de absurdas reacciones que dieron a mis células porfías.   Hasta llegar a ser la descendencia de un s í ndrome que impone el atavismo de una pasión atada a la demencia que inclina hasta dudar… si soy yo mismo.    Ernesto Cárdenas.

Imploración

Imploración   Me siento, pordiosera ciega en puertas de tu templo, un fario resignado, con manos temblorosas, con abiertas palmas, viendo que pasas por mi lado   Y ni una mirada, ni una limosna de amor, cae a mi brazo suplicante Ruedan las ocres hojas de la alosna como rueda mi amor agonizante   con una voz de barro que prohíja suplicando, que dejes una hendija para este corazón, que va al despido   Sé, que mi dignidad se desdibuja mas ¿qué hago si tu ánimo me empuja al siniestro cadalso de tu olvido?   Cuando estás ya perdido y sientes ese adiós de hondo dolor… la dignidad  ¿Será útil al amor? Beatriz Vicentelo    

De nada valió...

De nada valió entonces tanto empeño por mantener arriada la bandera de aquel amor que nos quedó pequeño para encender los leños de una hoguera.   Pues no fue amor aquello que sentimos que se borró por mutuas desconfianzas y hoy vemos fallecer lo que vivimos tras entender que ya no hay esperanzas.   Tratamos de zurcir cada elemento para buscar respuesta positiva marchar contra corriente en un intento de dar a un moribundo nueva vida.   De encontrar una luz entre la bruma en lucha con el tiempo y los sucesos pero la flor marchita no perfuma ni el frío es compatible con los besos.   Por eso decidimos bien conscientes ya sin el malestar de una congoja tomar ambos caminos diferentes y dar a lo que fue... vuelta de hoja.    Ernesto Cárdenas.    

Cae la Lluvia

Imagen
 Cae la Lluvia... Vibra el agua de lluvia acrisolada sobre tu piel sedosa acariciante ¡Es la perla argentada ornamentada! Por tu silueta en flor demás radiante Y cae la silampa acristalada por tu undoso cabello como un cante ¡Es Orfeo con lira retocada! Apuntillando escarchas con encante. Y yo, hechizada hasta de tu aire perdida ¡en el andar de tu donaire! me hago *nogma; y cogida de las taguas en selvas de ficción en miniatura... ¡Columpio en tus caireles de hermosura! pensando ser..., las gotas de tus aguas Beatriz Vicentelo *Nogma,  Femenino de  nogmo, aceptado por la RAE, equivalente a criatura pequeña, a menudo protectora que vive bajo tierra o cuida jardines.   X  +3   enana o persona muy pequeña.

Sentir tu beso...

Sentir tu beso tu beso amor es el prefacio de un ángulo distinto , la frescura la rima, la ilusión, es el palacio divino donde habita la dulzura.   Amar con otra luna necesaria retornando otra vez a las arcillas apurando por dentro una plegaria con mi alma por lo tuyo de rodillas.   Más allá reforzar el complemento levitando al candor de tu sonrisa conociendo en mi afán ese argumento que bien supo entender la pitonisa.   Sentir tu beso amor es la estatura de la fe transmutada en la montaña del círculo inventar la cuadratura y hacer flor por milagro a la cizaña.   Es andar desandando lo vivido compartir con las aves el dialecto sepultar el pasado en el olvido y a la luz retornar para un trayecto.   Es vencer los vestiglos, tomar vuelo apretar tu cariño en mis espacios dislocar de otras rutas el modelo y robar el pigmento a los topacios.   Es mirar hacia arriba y hacia adentro descubrir en tus labios la conjura y agitar el mer...

Derrota

 Derrota Me dabas el elixir de tu esencia gota a gota con halos de misterio mi corazón de largo cautiverio volteó su mirada con renuencia   Y exhalaste fragancias de querencia con encantos de liras en salterio e hiciste vacilar todo criterio que tenaz rechazaba la insistencia   Sí como loba..., ¡Yo me   defendí! de ese asedio que fue con frenesí al aullar con colmillos de furor   Pero,   tu asedio cual río de mañas ¡Irrumpió con audacia a mis montañas! y venciste mis riscos de fragor   Beatriz Vicentelo  

Una mosca en el mantel...

Mientras el verso camina los renglones del papel una mosca en el mantel observa lo que me obstina lo que grita, se amotina en mi instinto, mis abrojos en mis rabias, mis despojos por lo que no pudo ser y rompió el amanecer soñado de mis antojos.   Como un pequeño testigo no sé si con forma hosca con su presencia la mosca me dice que está conmigo que algo al escribir litigo por todo lo que conmueve por este sonido breve que parece un recital de música en el cristal en esta tarde que llueve.   Que  dibuja entre la rima lo que late, lo que inspira aquello que interno gira sin cesar y que lastima que abruma, que desanima en su tenaz protocolo por este afán que enarbolo y este dolor que me embosca se fue, ya no está la mosca vuelvo de nuevo a estar solo.   Ernesto Cárdenas .