Entradas

Artrosis Cerebral

Artrosis Cerebral   -Soneto con Esdrújulas-    Para escribir soneto con esdrújula me dicen que hay que ser grande analítica porque si acaso no existe una brújula muy posible que caiga fuerte crítica   A ver, publicaré letra en mayúscula ¿o mejor trazo fórmulas de física? ¡No!  Seguiré escribiendo con minúscula ¡Ay!..., De tanto pensar, me vuelvo tísica   ¡Bah!  Sin querer mi letra, tinta un cántico en un soneto,  creo algo raquítico comparado al aeda aquel romántico   que hizo publicación,  siendo más crítico. ¡Que luzca él, su grandioso arte semántico! Porque este "cerebrito" quedó... ¡Artrítico! Beatriz Vicentelo       

Añoranza

Añoranza  Quieto nocturno trae la ilusión de tu aroma en mística fragancia con sideral exceso y me suelta su esencia, nostálgico embeleso pronunciando tu nombre, cual vuelo de paloma     Al evocar tu rostro, el encanto diploma el excitante embrujo de reinventarme un beso y oscila desde lejos, el interés obseso de posarlo en tu boca con feérico idioma     Mas tú, no conocerás, ni mañana ni nunca la altura de mis ansias que en añoranza trunca sueña y piensa en lindes de mi melancolía   la ocasión de tu beso atrevido quiescente  ¡Con añoro secreto y deseo latente! De vencer timidez y aflore tu osadía Beatriz Vicentelo        

Decir amor...

Decir amor es sensación y aquello que tiene de raíz y transparencias de rumor, de promesas, de destello de citas, de emoción y confidencias Decir amor es estampar un sello que alberga para un sueño convergencias en almas que serán metamorfosis de un nuevo amanecer a la simbiosis.   Decir amor es constatar un hecho que salta del deseo en los desmanes en una rebelión como un cohecho oscuro de la mente en sus afanes por una conmoción que está en acecho retando en su inquietud los alacranes internos de un delirio que nos ata a siempre poner leña a la fogata.   Decir amor es encontrar la exacta conjunción de un espasmo y de una prisa algo que canta dentro cuando pacta con la luz, con el nervio y con la risa con la fe que nos toca y nos impacta el rumbo natural que se divisa hasta el fin y evitando que se quiebre la pasión para amar... hasta la fiebre.   Ernesto Cárdenas . ...

Alfombra de Arcoíris

  Alfombra de Arcoíris   Eres dueño del egregio silencio verde intenso de esperanza boyante verde en mi solitaria hora constante verde ponto,   repliego de mi cencio   Se ilumina mi noche donde agencio una ilusión vertida en lo brillante ¡Una ilusión que quieta anida avante!   Una ilusión amante que aquerencio   Y fulge en oscuridad tu imagen clara montando un arcoíris con algara que adorna mis ensueños con afanes   Y con amante beso en tu alcatifa ¡Osculas en mi piel donde arrecifa! ¡Tu fragancia sutil de tulipanes! Beatriz Vicentelo  

No te engaña la gente…

No te engaña la gente, tenlo en cuenta si tienes la virtud de estar alerta si sabes maniobrar en la tormenta sin dejar que cualquiera abra tu puerta.   Te regalas total cuando confías cuando crees feliz a la ligera si no piensas que existen felonías detrás de la palabra lisonjera.   Si permites que mande el corazón ese mismo que yerra y se equivoca si no usas como un filo la razón con la firmeza grave de una roca.   Es la manera de no ser burlado la historia está repleta de lecciones y no ser nunca más crucificado en un mundo insincero de bribones.   Pon a tu sentimiento una barrera algo que no te deje al descubierto mira con desconfianza lo de afuera solo no te traiciona el que está muerto.   Ernesto Cárdenas.

No se sabe...

No se sabe en qué punto compasivo o perverso nos sorprende mañana un dilema diverso. Un arpegio de risas o un motivo que enluta un amor que levita o una sombra que amputa. No se sabe de plano porque todo sorprende con la noche que asfixia o una luz que se enciende. Ya que nada es seguro, cambia el ritmo a diario de un azar que sonríe o nos muestra el calvario. Otro signo, otro impacto que jamás esperamos para un himno de adentro o una fe que matamos. Por un acto imposible que agotó los empeños de algo tibio que pudo ser arrullo en los sueños. No se sabe en qué instante se disipa el perfume de un amor que nos deja un dolor que consume. Tras el raro camino de un suceso que a veces nos condena a ser reos o nos hace ser jueces. Al girar nuestra marcha, alteraba el suceso de un delirio sin tiempo que esperó solo un beso.   No se sabe el momento donde acaba la huella donde empieza el delirio o se apaga una estrella. Ernesto Cárdenas. huella donde empieza un delirio o se apaga ...

El Cambio de la Gaviota

El Cambio de la Gaviota   Se desprendieron hojas en plena primavera quedando sorprendida la orilla de mis ríos detuvieron alcores las improntas de estíos y gaviota… su vuelo desvió de la ringlera   Y sin rumbo, turbada por ser la vez primera descendió a los abismos más siniestros umbríos y no le echó la culpa ni a los tiempos sombríos ni al viento caprichoso ni a su tonta quimera   Pero como en abismos igual soplan los vientos ¡Un ventarrón la alzó, insuflándole alientos! ¡Y quién dijera!...   El ave se tornó águila fuerte   ¡Yo fui aquella gaviota!   Quien se hundió en el abismo ¡Quien suplicó y lloró por tu adiós y tu cinismo! ¿Hoy regresas?   Soy águila... que ora no quiere verte Beatriz Vicentelo