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Yo bien la entiendo...

Yo bien la entiendo porque busco interno el oro natural de su cariño ese que en su color reta al armiño y sabe florecer sobre el invierno. Su ajusta a la bondad por convicciones que dan silueta clara a lo bonito abri é ndome constante el apetito para saciar del alma las pasiones.   Yo bien la entiendo porque en cada trazo de su ser se desata la armonía y hay nidos, emoción, y hay poesía para encontrar un cielo en cada abrazo.   Porque lo suyo siempre prende un cirio rompe la sombra, reconforta dentro para rimar las pieles al encuentro y caminar la noche hasta el delirio.   Yo bien la entiendo porque da razones la estrella contextual de su ternura para encontrar la paz en la locura y hacer con sus caricias oraciones.   Ernesto Cárdenas.

Arrepentimiento

  Arrepentimiento   Absorbí de tus ansias sorbos de tu locura saltando mi deseo como oleaje en playa disfruté de tus aguas con demencia que explaya el alma enamorada, en su inmensa estatura   Te idealicé hasta el margen del vértigo en altura me volví una leona, poniendo al mundo en raya y por aquel amor, que arrebuja y nos estalla en actitud de arrojo, puse al diablo en cintura   Fue precioso envolverme con tu abrigo de fuego ¡Colocar entre sueños mi nombre con el tuyo! En aristas de un cielo perdiéndose el sentido     ¡No, nada me arrepiento, lo digo con orgullo! Que si algo permitiera lanzar algún reniego... fuera el no conservarlo…,   ¡Como hacer he debido!   Beatriz Vicentelo

El templo de Artemisa en Éfeso.

El templo de Artemisa (Diana para los romanos) es considerado hoy todo un prodigio, un portento de la antigüedad, su  edificación duró 120 años, fue erigido con 127 columnas de mármol de 20 metros de altura, algo que aún sorprende por la majestuosidad y por todo lo que representaba semejante obra para la época, pero duró apenas dos siglos lo que se pensó era para los milenios, un orate que buscaba fama, que quiso ser recordado lo incendió, y en poco tiempo destruyó todo una epopeya de la arquitectura, más de un siglo de esfuerzo y tesón quedaron convertidos en escorias, el nombre de este lunático fue prohibido, pero sabemos que se llamó Eróstrato, el mismo nombre que repetía mientras corría por las calles para que todos supieran que él era el causante de la destrucción, para que la historia lo recordara para siempre. Todo fue una total desgracia. En el transcurso de unas horas lo que estaba hecho de madera, entre ellos la estatua de Artemisa quedó en escombros carbonizados. P...

Órfica Ventura

  Órfica Ventura   Y soy gaviota blanca en tu ventana besando flor y aroma que te soba la sensible   paloma que te roba primer suspiro en claros de mañana   Y soy el bronce y estaño en tu campana ¡Brillo y tañido!   ¡Música en tu alcoba! En un cuerpo ferviente que te ajoba al nido en hierba en prados del Nirvana   Serás cristal,   de encanto en mi camino ¡El vientre santo,   prístino en mi sino! Pariéndose en un verso de dulzura   Te acunaré con  ¡Salmos de cantares! Con la mística órfica lira en mares... ¡Naufragando en mi mágica ventura! Beatriz Vicentelo Ajoba:  Transportar  

Digo que soy feliz...

Digo que soy feliz desde esta sombra donde tranquilo trazo mis poemas sin ruidos, con mis pies sobre la alfombra ajeno de otras voces y dilemas.   Concentrado en mis cosas, en mi vida en el rigor total de mi deseo cerrada de otro tiempo alguna herida y abierta mi pasión a lo que creo.   Nadie será barrera en mis proyectos tendré la voluntad sin ataduras con toda mi virtud o mis defectos sin nada de temores o censuras.   Algo me hace crecer internamente me da la fortaleza y el empeño. para habitar el mundo de mi mente y ser lo que yo quiera en cada sueño.   Digo que soy feliz y así lo expreso por todo lo que siento y que calibro con mi afán, mi delirio y con mi obseso con mi rima, mi noche y con mi libro.   Ernesto Cárdenas.

Erial del Ensueño

 Erial de Ensueño Déjame escribir en cada uno de tus tenues párpados un poema primoroso de inconmensurable amor para que la irradiación de luz en ojos amados signe mi otoñal mañana refulgiendo su esplendor   Que el concento de los pájaros alce su trino a mis vientos al reabrir tus pestañas con su seísmo dulzor y deleitada al unísono con cánticos de los cielos despierte en una burbuja de amor, con besos de flor   Permite que te dibuje los crisoles más divinos con rayos  incandescentes , vivos del cálido sol a fin que mi exhalación vital de ciego suspiro quede pendiente y cautiva a tu hechizante corazón   . Déjame untar, con mis besos tus sombreados entornos que me extasían perenne con sofismas de candor para después de besar, el rasgado de tus   ojos   pueda yo soñar, perlada con la ilusión de tu amor.   Pero... ¡Dame el prisma axial de tu pródiga mirada! con esa intensidad pura del firmamento en unción ...

Filippo Lippi y Lucrezia Donati.

Por ser un hecho real y documentado lo escribo, fue en la ciudad de Florencia ya entrado el siglo XV donde acaeció este suceso. Es la conocida historia de un artista famoso en su momento, que fue llamado al monasterio de Santa Margarita para darle vida a un cuadro sobre la anunciación. Este hombre llamado Filippo Lippi era tolerado por la maestría a la hora de hacer una pintura, y digo tolerado porque tenía fama de borrachín y de mujeriego, cosa ésta que no era bien vista en aquella época donde la religión y las buenas costumbres eran cosa de primer orden. Estuvo largo tiempo buscando el modelo, el rostro de una mujer para la virgen que pensaba dibujar, y un día, conversando con la superiora sobre el tema, vio una monja que le cortó la respiración. Fue como un sacudimiento del alma, un despertar en otra latitud desconocida, extremada hasta la fascinación lo que sintió al instante, porque allí frente a él estaba la mujer perfecta. No solo la pintó en el cuadro sino que la enamoró en su ...