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Una costumbre...

Te falta para amar tener empeños sentir con alma ese motivo grato para encender de la pasión los leños que lancen tu  emoción  al arrebato.   Sacar afuera lo que grita dentro lo que estremece el sentimiento entero para sin miedo caminar al centro de aquello que es el cauce verdadero.   Porque el amor puntual es ese reto constante de encontrar magia en las cosas es entender de dos ese secreto que rima con el beso y con las rosas.   Atar las pieles a un afán exacto a una intención total que prevalezca para firmar con el delirio  un pacto que toque el sentimiento y lo estremezca.   Tener presente de que el tiempo pasa para llegar feliz hasta la cumbre para avivar del corazón la brasa y hacer de la ternura una costumbre.   Ernesto Cárdenas.

Por si Acaso....

Por si Acaso...   Soy relámpago y luz en tu desvío beso negado en tu alba repentina el fulgor del reflejo en tu atavío el aroma secreto de tu esquina   Mas, vienes como revoltoso río imponiendo tu agua regañina llegas con altivez a mi plantío queriendo socavar mi rosa y espina   Y con fuerza tozuda de tu genio forjando aros sin firma ni convenio ¡Me extiendes desafío con tu treta!   ¡Ah! Espero sin temor tu desenfreno Que si bien crees ser centella o trueno… Pues verás, no soy ni humilde ni quieta Beatriz Vicentelo 

Conmutación Amante

  Conmutación Amante   Ya eres el estallido de mi aurora radiante la expandida centella con   lumbrera de gloria la iridiscente estrella, en mi soñante historia esplendiendo ardorosa, una quimera amante   Ya encamino arrobada, hacia tu amor brillante voy en lomos de mirlos con revuelos de noria ¡Y alzo mis tulipanes de verde vanagloria! Con fervoroso orgullo, al viento trashumante   Verteré mis champañas con su brillo de gemas ¡Dando impulsos de tiempo a tus bellas pupilas! Que en embrujo de hora, es nácar de cristal   Dame el cierzo de aliento, vestido de alhucemas ¡La rutilante magia que al hablarme cintilas!   Con tu nardina voz, timbrando celestial Beatriz Vicentelo              

Por puro amor...

La quiso con pasión ilimitada sin desmayar a su ilusión ceñido y estaba su intención bien reforzada por un amor valiente y decidido.   Nada pudo sacarlo de la ruta que trazó el corazón enamorado con una fe tan grande y absoluta que esta dudar de aquello era pecado.   Por un amor enorme y sin fronteras que le gritaba adentro el sentimiento algo para escalar las cordilleras del alma más allá del firmamento.   El solo al fin quería contemplarla por celo y por locura… era su dama y porque nadie osara ni mirarla por puro amor... la estranguló en la cama.   Ernesto Cárdenas.  

Delirio Quijotesco

  Delirio Quijotesco   Si te viera al frente ¡Ay!  No sé qué haría ¡Al frente de mi frente!   ¡Frente a frente! Con aquella sonrisa permanente que rueda y rueda por la mente mía   ¡No sé qué haría!   ¡Ay que no sé qué haría! ¡Que se alcen a los vientos mis sonrojos ¡Qué palpiten voraces mis antojos! Y qué se vuelvan ¡Locos de alegría!   ¡No, no me digas ebria alucinante! ¡No me tildes de insana "rocinante"! Por soñar con molinos de tu viento   con mi punta de lanza en cruz de acero ¡No te atrevas dudar de lo que siento! Porque solo yo sé... ¡Cómo te quiero!   Beatriz Vicentelo

Declaración

  Declaración Declaro ser la noche de tu encuentro fundida en el enigma de tu espejo en el grácil vaivén de tu reflejo la que en roja oriflama yace dentro   Y soy ángel receloso en tu centro la que imanta la sombra de tu esquejo la que en hondas raíces del cortejo aletea alevillas desde adentro   Es que soy ¡Tu prodigio y fantasía! ¡El labio amortajado que te ansía!  E n un beso quimérico que duerme   al soñar con tu rostro bendecido ¡La que también en párpado escondido! Guarda el temor..., que dejes de quererme Beatriz Vicentelo

Hoy sé muy bien...

Hoy sé muy bien por qué tu amor me llega profundo y natural en el contexto y por qué tu recuerdo me navega atándote a mí afán como un pretexto.   Sin entender esta verdad completa que grita por lo tuyo en cada empeño rompiendo el equilibrio en la indiscreta demencia que se agita entre mi sueño.   Pues tienes algo hermoso que me exhuma que me hace estremecer cuando te pienso algo en el alma que levita y suma razones de un delirio hasta el suspenso.   Hoy sé muy bien por qué tu amor provoca la furia del deseo en mis fervores y también por qué sueño con tu boca en medio de ésta rabia y mis temblores.   Ernesto Cárdenas.