Entradas

Trueque

Trueque    Quisiera ser hormiga, pequeña, casi nada y entre aquellas costuras de tu abrigo azulino introducirme quieta por la punta hilvanada y acariciar tu piel con disfrute divino   Ah, quisiera ser yo, la huella de tu andada absorber los peligros de tu osado camino ¡Y así cubrir tu paso con furia enamorada! Para ser compañera final de tu destino   Sí, cuánto ansiaría ser el agua de pozo y que tú acaso fueras ¡Náufrago en segundos! Ansioso de una gota como los moribundos   Y que, sediento vengas a mí   ¡Tan...,suplicante! Para al fin, proponerte en frío calabozo el trueque de esa gota  ¡Por una hora de amante! Beatriz Vicentelo 

Una y mil veces...

Una y mil veces intent ó llamarla sabiendo de que ya no volvería sin poder de su mente desatarla por sentirla en el sue ñ o todav í a.    Su amor g rita ba en pleno desvarío con toda su pasión hecha torrente quer iendo ser empeño, el desafío. para tenerla siempre en su presente .   No pudo silenciar lo que sentía su voz confesional lo delataba vivir sin ella al fin era herejía y en el alma cargar como una traba .   Esa era su tragedia y su tortura su nombre pronunciar y recordarla por eso en el espasmo y la locura la lengua se cortó...  por no nombrarla . Ernesto Cárdenas.  

Cuando Regrese

Cuando Regrese   El día que regrese, he de ir a ti primero pondré mi dulce verso sobre tu viejo  atril despertará mi flauta su timbrado roncero con sonoro suspiro del pífano de abril   Te llenarán mis labios de mieles cenitales las flores de mis vientos te ofrecerán su olor vahos de mi algazara cubrirán ventanales y te daré mi mundo, en hojas de mi flor   Se alzará por la tarde del jazmín el aroma el alto campanario despertará en tu altar tú y yo nos volveremos una hermosa paloma que con el alma en alas, volará por el mar   Beatriz Vicentelo    

Digo tu nombre ahora...

Digo tu nombre ahora sin sentir emociones tras el tiempo perdido por muchas decepciones. Concentrando mi empe ñ o por la fe que renace para sentir que el alma de nuevo se rehace.   Sale de la mortaja ya antigua de tus cosas que solo me dejaron memorias escabrosas.   Por eso al alejarme razono frente al hecho ante la despedida del hielo de tu lecho.   Donde todo era falso, todo fue un desconsuelo un marasmo, lo oscuro de un abismo y un duelo.   Tuvo Dios compasiones de mi desesperanza para poner la risa de nuevo en mi balanza.   Darme otra perspectiva con notas en la senda para que viera claro quit á ndome la venda.   Busca para tus pasos la luz de otro camino donde quiz á s la suerte te arrime otro cretino.   Otro que sin saberlo penetre en la tormenta y un pr í ncipe se crea que salva a cenicienta.   Hasta el final de todo que vea el resultado lo triste de una historia de un hecho consumado   Donde despierte un d í a notando la falacia la mi...

Igneo Poeta

Ígneo Poeta  Sentía mi alma penas con fuerza avasallante por una mala aurora que descuadró mi sueño Y tú, haz rutilante..., ¡Con increíble empeño! Llegaste cual estela, translúcida espumante!   Alumbras con arco iris mi lindero agobiante con tu amistad de siempre, con tu sentir risueño y el ave mal herida, ante tu desempeño ¡Se levanta con ánimo férvido pujante!   Soy yo ahora quien marcha, a tus corintios brazos voy tras la luz que da tu centelleante entrega ¡Ah!   Mi prolijo Orfeo llega al borde del llanto   tu fineza de lira desechando fracasos ¡Vienes vivaz ornando ceñido istmo en mi omega! Tanto así, pero ¡tanto! que muero hoy por tu canto Beatriz Vicentelo  

Tarde supiste ...

Tarde supiste lo que te quería lo que eras en mi vida y en mis cosas y tarde para ver en tu apatía lo tuyo entre mis versos y mis prosas.   Tu cariño ante todo que primero indicaba a mi existir prioridades sin importar clavado en el madero quedaran por tu amor mis dignidades.   Tarde supiste entonces que tu historia ligada estuvo siempre con mis pasos para una facultad que meritoria no tuvo entre sus sueños los fracasos.   Pero ves radical...  todo ha cambiado no importa tu experiencia y madurez no te puedes aislar de ese pasado que hoy marca un epitafio en tu vejez.   Solo queda aceptar tras tu partida aquello que aprendiste de improviso que es saber tras los baches de tu vida quién fue el hombre al final que más te quiso.   Ernesto Cárdenas.

Amargura

 Amargura He ido a ti, con los párpados cerrados, turbada por la pena de tu adiós y fui entre magnetismos figurados, cual si de lejanías llamara Dios   Atravesé los límites osados ¡Ah!..., De la tierra al viento; viento al sol y extraviada en sombríos exaltados caí llorando en brazos de alcohol   Yo no puedo quejarme, frases cálidas me abrazaron:  bailé, canté, gocé. Sí, te busqué en los brindis de desquicios   y amando mis ojeras camas pálidas..., ¡Nunca te hallé!..., Me hechizaron “Dionisios” ¿Que si acaso me amaron?... ¡Yo qué sé! Beatriz Vicentelo