No espero nada...
No espero nada que me cambie el paso con esto ingrato de llegar a viejo cuando cansado mi existir repaso pensando en lo que fui frente al espejo. Solo mirar los rumbos, el dilema del mundo con sus notas, sus clamores sin cambios en su afán , en lo que extrema que vuelve a repetirse en los errores. En esas formas de buscar alturas cada cual con su sue ñ o y con su ego sin importar para triunfar locuras ni dar para avanzar palos de ciego. Nada es distinto a lo que ayer miramos no existen para el alma alteraciones pues reincidentes otra vez marchamos para lograr las mismas decepciones. Es un patrón impuesto, inalterable seguido sin variar el rigorismo como un castigo, un fin inalterable para volver mañana a hacer lo mismo. Ernesto C á rdenas.