Entradas

Maldito Amor

¡Maldito Amor! La noche con su negrura avasalla  tiene el ingenio,  donde con rareza desea encapotarme de tristeza con el recuerdo de tu amor canalla Te ofrece a mi memoria cual medalla oxidando el pulso de mi entereza  ¡Tú estólido llamado en mi cabeza! Hinca con profusión que en sangre estalla Son instantes de lucha con la noche ¡Con tu sombra vestida de fantoche! ¡Ah amor maldito títere que abate! Arrancarte no tardo de mi mente ¡Ya eres débil espectro persistente! Y yo... ¡Ah yo!.., ¡Soy leona de combate! Beatriz Vicentelo  

Es menester...

Es menester que sepas que vibro en las tensiones cuando el recuerdo asoma tu luna en mis balcones. Cuando tu voz me enreda, me muestra lo apremiante del alma que me grita que tú eres lo importante. Que solo en ti se ajusta la fe de un arrebato que araña mi nostalgia de noche como un gato. Y es que me das constante razón en la medida exacta para un beso que eleva y no se olvida. Que muestra su universo tras cada madrugada donde sin ti mis pasos se pierden en la nada. Es menester que sepas que todo se enraíza para un florecimiento detrás de la ceniza. Para un presentimiento que escala en su impaciencia la cima de un delirio que anhela tu presencia. La ruta que presagia un grato itinerario para algo en mis delirios  que se hace necesario. Para escribir la historia de un verso diferente para buscar tu abrazo que roza lo excelente. Es menester que sepas que hay una sinfonía en todo mi horizonte, cuando te pienso mía. Ernesto Cárdenas. ...

La Otra Cara de la Vida

 La Otra Cara de la Vida Era un niño de la calle, pájaro frutero si él no robaba,   simplemente no se comía ¿Padres?   ¡Dime indolencia con certeza ¿qué es eso?! ¿Hogar?   Otra de tantas mentiras de la vida En robos, ultrajes y cárceles fue creciendo era piedra que rodaba perdiendo inocencia se hizo hombre inspirando mal concebido respeto pero sobrevivió hasta cierta edad sin conciencia   ¡Ah sangre que se ponzoña infectándose intrépida! Ya no hay amargura, ni hay quebranto, ni hay infiernos y cuando llegó   la consecuente silla eléctrica el cura pregunta:    Pa' su madre ¿algún correo? Como si de arrepentimientos hablar quisiera respondió quedo:   Si la tuve..., ¡Maldita sea! Beatriz Vicentelo    

La Maja Desnuda

 La Maja Desnuda La dama a la sesión va, de pintura con reluciente blanco rebociño guardan   pupilas el candor de niño y angostura de avispa, su cintura   Bajada la faldilla sin premura desabrocha el ajuste del corpiño y su piel con tersura del armiño es un cuadro carnal en su hermosura   Y gente habla,   que Goya no contuvo instintos naturales de su hombría con ellos peleando, él sostuvo   pincel que tremolaba; y no se abstuvo de acariciar la piel que se ofrecía para obra que pasó a postrimería   Beatriz Vicentelo

El pago...

No pudo ser ya anciano lo que quiso   con pesadumbre meditaba en ello tal vez por dejadez, por indeciso por empujar su vida al atropello.   Por esas cosas que repiten nudos en cada acontecer de la existencia por esos golpes que resultan rudos y castigan como una penitencia.   Sin tiempo para dar un nuevo giro sin ánimo tampoco para el paso ni avizorar la paz para un retiro detrás de la amargura y su fracaso.   Miró su historia, se sintió agotado con la ilusión ya muerta y sin alientos sabiéndose total un condenado lejano del amor de otros momentos.   Se cerró por dentro, apagó aquel faro antiguo de otra fe para la andanza ya sin consuelo, sin hallar amparo perdida para siempre la esperanza.   Era el pago llegado tras la marcha del goce licencioso en los excesos era el instante de sentir la escarcha en el fondo de su alma y de los huesos.   Ernesto Cárdenas. ...

La Magia de tu Verbo

   La Magia de tu Verbo   Tus versos levitaron mis otoños al cielo fueron rosas, gardenias, con jazmines de encanto fue la esencia de aromas sacudiendo el desvelo agitándose mi hora con desenfreno santo   Y me llené de versos, con belleza de canto el claro de la aurora me concibió de anhelo mientras tú al otro lado, con poder de alicanto enviabas tus poemas en inventado vuelo     Dime ¿Qué fuera de ambos al no existir la letra? ¿Si la voz de un poema no arrullara a distancia y no embelesara con su ambarina dulzura?   ¡La pluma es hechizante!   ¡Bálsamo de fragancia! Exquisitez lejana que a dardos nos penetra... y hace danzar al alma ¡Con liras de locura! Beatriz Vicentelo  

Hay maldades...

Hay maldades clandestinas por horizontes diversos por motivos que perversos asechan en la esquinas obsesiones que mezquinas se pudren en la semilla y en la oscura pesadilla de un corazón sin tamaño que solo por hacer daño hecha lodo en lo que brilla.   Son los mismos que clavaron a Jesús en el madero y aún siguen el derrotero antiguo de los que ataron al relapso y lo quemaron por pensamientos distintos por zigzaguear laberintos en el alma y en su agrado y por seguir del malvado las heces de sus instintos.   Hay maldades que son huellas ajenas de sensaciones y carentes de emociones navegan por las querellas que no aceptan las estrellas de otro ser que fue valiente del que siguió la corriente de su fe como un empeño y puso proa a su sueño sin temor ante el torrente.   Hay maldades por envidia por falta de orgullo propio por algún motivo impropio que termina en la perfidia en el rencor, en la insidia que derriba lo que vuela del que siente, del que anhela querer y no ser cob...