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Amores...

Hay amores bonitos que son risas y luces  son amores con alas, son amores sin cruces.   Los que limpios se muestran y descorren su velo  su ilusión, su entusiasmo como un trozo de cielo.  Son amores que elevan sin temor su bandera  y ante el mundo evidencian el calor de su hoguera.  En su ruta sin trabas, en sus ratos felices  donde amar es un salmo de profundas raíces.  Son amores que cantan a la vista de todos  sin temor, sin cortinas y sin negros recodos.  Sin pesquisas, sin nubes, sin insanos motivos  porque son transparentes y comunicativos.  Pero hay otro distintos que son faz de otros cultos  que soslayan los soles porque viven ocultos.  Que caminan por dentro sin mostrar sus destinos  que no pueden ser gritos porque son clandestinos.   Son amores con culpas que no tienen fachada  son pasiones furtivas sin después ni alborada.  Sin compás, sin reposo, sin saberse benditos  son amores de...

Confesión

 Confesión CONFESION   Yacerás en paredes del recuerdo pulsando en soledad mis emociones y un cántico bohemio a paso lerdo será revelación de sensaciones   Quizá derrame, lagrimas que muerdo y a duras penas entre evocaciones en mi memoria afloren tus canciones que, con el alma aún triste, me acuerdo   Es el mar infinito de Alfonsina que en lúdica marea repentina me trae su secreto fiel lejano   ¡Ah confesión que ahoga en pensamiento! ¡Que remece con fuerza al sufrimiento! Deseando morir en su desgano Beatriz Vicentelo

¡Cómo me Gustas!

¡Cómo me Gustas! Yo siento trasladar carnes al cielo tocar el blanco palio de la luna ¡Y siento la energía del anhelo! Cual si escalara riscos de la puna   Se encoge el corazón cual un buñuelo ante tus negros ojos de aceituna ¡Y me despliego cual frágil pañuelo! Ante bruja mirada de tu hombruna   ¡Ay, pero qué manera de gustarme! ¡Cómo empujas mi cuerpo a su desarme! Cómo tiras al piso mi entereza   Y es que hay ¡Un cordón de soplos en yugo! Al entorno del cuello cual verdugo que sesga... ¡Hasta quedarme sin cabeza! Beatriz Vicentelo

Me preguntan...

Me preguntan por qué leo por qué me acompaña un libro por qué en ese mundo vibro me contagio y me recreo Por qué siempre merodeo las páginas de la historia los hechos de esa notoria relación de los procesos que marcaron los sucesos de un revés o de una gloria.   Y contesto que camino las letras por el motivo de entender ese objetivo del hombre y de su destino de ese interno remolino del rencor y la avaricia del desamor, la malicia que cambiaron algún hecho e impidieron que el derecho encontrara la justicia.   O de los actos heroicos que dan al orbe un ejemplo que son cirios de ese templo de corazones estoicos lejanos de paranoicos elementos de otras suertes que en el mal se hicieron fuertes por trágicos episodios que solo pusieron odios que solo trajeron muertes.   Leo porque me complace entrar en esas batallas donde frente a las murallas se buscaba un desenlace de ese empeño que se hace con la sangre y con la espada entre la gran llamara...

Me dio el destino...

Me dio el destino en su amplitud la herencia de ser hijo de Dios y seguir su huella me dio para entender la trascendencia del amor, de la rosa y de la estrella.   Del equilibrio sano, de los pasos de aquello que apuntala y determina a no expirar detrás de los fracasos y a recordar que hay luz tras la neblina.   Que hay otra amenidad, otro motivo otro cielo, otro ritmo, hay otra cumbre un puente que cruzar y un objetivo para avivar el fuego de la lumbre.   Me dio el destino este sentir abierto para esquivar del miedo las dobleces me dio la mente clara y el acierto para crecer después de los reveces.   Retando a cada instante el mecanismo del tiempo que deshoja el calendario sabiendo al escribir que soy yo mismo en medio de la risa o del calvario.   Me dio el destino, en fin, lo que estimula a darle al pensamiento sensaciones y fuerzas a una fe que confabula atando a mi sentir las obsesiones.   Me dio para aprobar la asignatura de un tesón...

Yo voy a recordarte...

Yo voy a recordarte donde quiera detrás de una sonrisa o de un desvelo mientras voy caminando por la acera o disfruto el sabor de un caramelo.   En la flor, en la nube, en la gaviota en las lluvias, en las olas o en la huerta en cada afinidad y en cada nota o al abrir simplemente alguna puerta.   Más allá, más acá del pensamiento al frente de un delirio o de una espiga yo voy a recordarte con mi aliento con mi ser, aunque a nadie te lo diga.   Yo voy a recordarte en mi albedrío en eso que estremece y que nos arde en la miel, en el salmo y en el río y también en lo tibio de la tarde.   En esta soledad, esta bendita manera de palpar lo que evidencio por todo lo que interno precipita amarte en la razón de mi silencio.   Y si parto después a otra alborada donde mi vida se apague con mi arte no pienses que después viene la nada porque voy desde el polvo a recordarte.  Ernesto Cárdenas. ...

Artrosis Cerebral

Artrosis Cerebral   -Soneto con Esdrújulas-    Para escribir soneto con esdrújula me dicen que hay que ser grande analítica porque si acaso no existe una brújula muy posible que caiga fuerte crítica   A ver, publicaré letra en mayúscula ¿o mejor trazo fórmulas de física? ¡No!  Seguiré escribiendo con minúscula ¡Ay!..., De tanto pensar, me vuelvo tísica   ¡Bah!  Sin querer mi letra, tinta un cántico en un soneto,  creo algo raquítico comparado al aeda aquel romántico   que hizo publicación,  siendo más crítico. ¡Que luzca él, su grandioso arte semántico! Porque este "cerebrito" quedó... ¡Artrítico! Beatriz Vicentelo