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La ternura... prosa...

La ternura es el murmullo de las olas y el lirismo de los actos, es lo ideal y es la elegancia, donde el perfume como un velo flota sobre lo eximio, sobre la paz que inclina nuestro ser a lo divino, al estremecimiento de las pieles y a ese poema de adentro que le canta al universo. Y nada se compara a esa emoción, a esa vehemencia que tiene mucho de caricias y de sedas, a esa religión del espíritu que parece extremarse hasta la fascinación, hasta la revelación exacta del éxtasis y del milagro. La pasión es el otro polo, un complemento secundario que evoca la brasa, que exterioriza los aspectos, una realidad que es común en el hombre y en la bestia, porque nace del deseo, de ese desboque del instinto que toca lo irracional y los excesos, pero la ternura… la ternura es la apacibilidad, es el cariño afable y el encanto, es el beso suave y es la magia, la ternura es cordialidad, dilección y es sutileza, y es por naturaleza propia el testimonio y la corroboración exacta de que se tiene pred...

Conquista

Conquista   Coloqué mi bandera de conquista sobre el firme terreno de tu pecho y curvando arco tenso a corto trecho di caricias con flecha falangista Esa noche… en la trocha ilusionista mis ríos rebalsaron cauce estrecho y una banda de cuervos al acecho aleteaba el ansia a toda vista ¡Ah que furia de pieles asombrosa! Hervía nuestra sangre tempestuosa ¡Con asalto a manzanos del pecado! Con insana estampida de cien cebras ¡Asidas como nudos de culebras! ¡Explotando el infierno atrincherado! Beatriz Vicentelo

Así te tuve…

Te tuve en mi intención y en el espasmo en las ascuas de todos mis anhelos en toda la amplitud de mi entusiasmo y en toda esa pasión de mis desvelos.   Ceñí tu cuerpo lo fundí en mis ganas ferviente en un afán de placideces y el gusto desbordó las espartanas maneras de mis turbias morbideces.   Mordí con furia en mi tesón tus formas olvidado en la fiebre de razones por aquella ecuación que rompe normas y suelta en su lascivia los leones.   Me perdí sin saber si era yo mismo al verte junto a mí en tus desnudeces y en la brasa de todo mi erotismo desaté de mi ardor insensateces.   Voluptuoso, extremado fue el contacto corporal sin medir temperaturas en la fiebre gozosa de aquel acto qué arrastró de mis ansias las locuras.   Tu voz pedía repetir excesos arrancar del deseo efervescencias entre la miel caliente de los besos y el fervor de incontables apetencias.   Y así te tuve al fin en ese anexo de los dos duplicando las hogueras disfrutando la cúpula del se...

No te Enamores de un Poeta

    No te Enamores de un Poeta   Yaces corazón protegiéndote en los escollos de tus miedos en soledad, contento vives porque amaste y no te quisieron Halos de luna se sesgaron viendo tu amor cual ave en vuelo perdida en punto de horizonte fundiéndose en el firmamento Y cuando ya no existió el ave quedaste sumido en lamento cual mustio pétalo de rosa muerto de tristeza en el suelo Lo han pregonando las historias el poeta mi amor, no es bueno cientos de espigas en campos ya lo pregonan con el viento Hoy se acerca de nuevo el bardo con claro manantial de versos y tú?.. Tú, corazón loquito quieres oír los mismos cuentos ¡Ay corazón desventurado! Haz memoria de los momentos que te rompieron en pedazos ¡Sin tú mismo poder creerlo! Si te dejó en el cuerpo el alma fue porque ¡No tuvo más tiempo! Noble corazón   ¡Tú no aprendes! Te deslumbran sus bellos versos a él poco y nada le interesan el dulce encanto de tus...

Aléjate del verso…

No busques el amor detrás del verso de ese aducir bonito como un canto no lo busques por Dios que ese universo al final solo es rabia y desencanto.   Los versos son argucias, son hechizos maneras de causar expectativas ficciones, pensamientos que postizos confunden a las almas sensitivas.   Son caricias, son voces que lejanas tocan la soledad de corazones que rompen de la fe las porcelanas dejando tras de sí lamentaciones.   No los dejes entrar, déjalos fuera de tus sueños selectos y tu mente traza con decisión una frontera entre tú y ese espanto del torrente.   Aléjate del verso que meloso solo es afectación y vanagloria del verso que te llega silencioso turbando de tu andar la trayectoria.   Rompe con la estructura, con aquello que  embosca la traición con el vocablo no olvides que detrás  de ese destello esbelto en el decir se oculta el diablo.   Porque es el artificio, es la compuerta que guarda tras la miel un cocodrilo y una ficción que oc...

Cuando sepas amar...

Cuando sepas amar tendrás la dicha de ser la conclusión de una promesa serás para otro juego nueva ficha serás para ti misma una sorpresa.   Pues notarás las cosas diferentes el aire que respiras, los claveles los pasos a esas rutas concluyentes que saben de sonrisa y cascabeles.   Cuando sepas amar verás el mundo distinto sin rincón y sin falacia comprenderás al viejo vagabundo y entenderás su pena y su desgracia.   Serás identidad ya sin apuros el cause de una acción bien definida y encontrarás que hay vida en los oscuros paisajes de otro ayer que no se olvida.   Te observarás por dentro sin neblinas darás a tu razón otro motivo y moverás de tu alma las cortinas para otro acontecer más compasivo.   Con otra afinidad en el camino por todo lo que adentro te trasciende para entender las púas del espino sin herir a la flor ni a la serpiente.   Ernesto Cárdenas.

Misterios de la sugestión...

Algo en la psiquis humana, tal vez por sugestiones hipnóticas primitivas, entrelaza la fijación mental con la materia, como si ya en las células viniera impresa la trasferencia, el puente que comunica la realidad vivida con las sensaciones, con esos poderes del inconsciente que dan bases a una energía inexplicable. Ser é   m á s  claro, hay casos cotidianos, comunes de sugesti ó n; pongamos que a una persona le da picazón, y al rato la otra que observa siente picor en la misma zona del cuerpo, o un bostezo ajeno que nos hace bostezar también; eso son manifestaciones simples de persuasi ó n, y he puesto solo dos ejemplos entre muchos. Y para no alargarnos en explicaciones daré algunos ejemplos, algunos casos que pasan de lo cotidiano, que pasan a la sorpresa, y que sin más saco de un libro de H.P. Blavaiski, titulado "ISIS SIN VELO" donde entre otras cosas nos dice que: "En michlín, la mujer de un sastre estaba sentada a la puerta de su casa, cuando frente a ella sobrevin...