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Serventesios de rima doble...

Nota... La rima doble, o retrógrada como también se le llama, es porque están al principio y al final de cada verso, te las marco en colores... Tengo por ella el natural afecto   nacido de un fervor y de un empeño sostengo esta verdad en el dialecto cocido en mis delirios como un sueño.   Una grata razón, algo de adentro total para sentirla en la costumbre tribuna de una fe para ese encuentro crucial del sentimiento y de la lumbre.   Tentación que se lanza al abordaje exacto en su equilibrio y en su modo dimensión de un amor y de un paisaje compacto en sus espasmos y en su todo.   Pienso que ya después sin su presencia burda será la fe hacía otro anhelo tenso en la conmoción y en la evidencia absurda sin sentido y sin consuelo.   Escenario final que no motiva, ocasos esperando una alborada osario de otro ayer sin perspectiva pasos hacia el silencio y a la nada.   Ernesto Cárdenas.    

Gitana

  Gitana   Fueron mis ojos cual uvas en grana que inquietos y vivaces te miraron yo te hice un coqueteo de gitana y piropos en flor al aire alzaron   ¡Ah mis pies cual zuritas de mañana! Con pañolón de seda te danzaron y saltaron las palmas con tu gana que cascabel de risas nos enlazaron   ¿Yo te enamoré o tú me enamoraste?   Flirteamos igual y es lo que vale al final, fuiste tú, quien me enredaste ¡Ah!   Ven, deja que mi encanto regale   Te confieso que fui yo quien hizo trampa ya que ni bien te vi, todo hechizaste mareada, sí rodé por la rampa e hice de herida...   ¡Porque me gustaste! Beatriz Vicentelo -.-    

Cruz de Besos ... Romance

  Cruz de Besos   Nuestros versos son sembríos donde las enredaderas son besos que a la distancia como volutas se encuentran Son dos lianas de gran fuerza que enlazan sus fronteras tú, desde otro lar lejano y yo aquí desde mi tierra con el corazón temblando entre ciclones de arena ¡De mares, de luces, de astros! ¡Brillo, ilusión y nieblas! Con el sol de la esperanza de besarte cuando quiera ¡Ah que cruz para preciosa! ¡Ah que cruz para tremenda! Y anoche tú me besaste con hermosa cruz a cuestas extendidos nuestros brazos y con clavos en las piernas Dime ¿quién así se besa? ¡Así no besa cualquiera! Y fue un beso muy hondo, intenso con cantos de primaveras con jacintos y corales con claveles y gardenias Y nos dimos ese beso cual si el alma se nos fuera ¡Un beso dado tan lúbrico! ¡Un beso a ciruelas frescas! Y se aceleró la sangre por conductos de las venas y nuestro aliento hizo un alto para darnos fortaleza ...

La poesía llamada épica...

La poesía épica se caracteriza por la armonía, por la unificación de los criterios en la exposición de un conflicto, de esas acciones que tienen que ver con las luchas de un pueblo, por un acontecimiento que con el tiempo pasa a ser epopeya, donde por encima del hecho salta un nombre, un alma generosa, que es síntesis de un empeño que representa lo colectivo contra el mal. Los poemas épicos son siempre extensos, mezclados con elementos reales e imaginarios, donde en la Ilíada Homero hablaba de los dioses, y Milton en el Paraíso perdido le clama inspiración a la luz.  Ejemplos de poemas épicos los tenemos en la Eneida de Virgilio, y en la Araucana de Alonso de Ercilla. Y para concluir mi poema. Épica es la poesía de los pueblos, sus destinos las batallas, los caminos por un sueño en su hidalguía de un alma, de una osadía en el portento de un acto de un fundamento compacto que se grabó en la memoria y luego pasó a la historia engrandecida en su impacto. La épica es un suceso...

Amor de Poeta

  Amor de Poeta  Cae en plúmbea penumbra la noche y resaltan las tristezas del poeta dibujando palabras en un nombre a través de las distancias en grietas Son grietas hundidas en desesperanza como si en   inmisericorde instancia se despidiera una cansada vida ¡No, no es inútil sentimiento que hostiga! ¡Es el quiebre en columnas de la razón! ¡Es amor llevado en brazos alzados! Porque el poeta ama como la flor exquisita, sea rosa o violeta con la benevolencia en la ilusión ¡Con la fidelidad a toda prueba! Ama…, ¡Ama con la inocencia del corazón!   ¡Y lo llaman loco, le gritan iluso soñador! Y con sarcasmo o tristeza en los labios le dan la esquela luctuosa del adiós. ¡¿Es que había otra clase de amor?! Y en pobre desconsuelo desmesurado de tantas impiadosas despedidas cae llevando a la frente su manos trasudando perlas heladas en sus sienes… ¡No ha habido jamás, un buen amor! Su amor es ¡Íntegro, fiel, delicado! ¡¿Por...

El lirismo en la poesía.

El lirismo  nace de la palabra lira, y este vocablo nos habla de música, de interioridades, es parecido a un sentimiento religioso, un contenido interno que aflora en un instante particular, un momento en que se mezcla la idea con la sensibilidad y la ternura con el lenguaje adecuado. Lo primordial es la intensidad, la pasión que no se subordina a un concepto porque es un desbordamiento, algo que solo palpa quien en verdad sepa de luces, el poeta sin lirismo es como un día sin sol, porque el lirismo es sublimidad y sin ese fondo, sin ese toque poco pueden comunicar las letras. No todas las poesías son líricas, pero cuando nos estremecen, nos comunican, y cuando un tema nos emociona entonces sabemos que hay lírica, que hay alma detrás del verso. El lirismo es una acción de fondo, de sensaciones de inquietud, de percepciones que brotan de la emoción es abrir el corazón y mostrar su panorama lo que lo mueve, lo inflama lo eleva y lo insubordina y con la fe se combina para un canto o p...

Corazón Muerto

Corazón Muerto Tapizo con gardenias mi sendero de espinas andar sola sin ti, es caminar sin cielos se decaen las fuerzas, me abaten las esquinas y termino gimiendo, sostenida por suelos. Trato de maquillar, ardor y dolor de heridas ¡Profundas!... Quemando con hiel del desconsuelo y levanto mi vista, a ver si acaso anidas una leve indulgencia, que sosiegue el anhelo El polvo del adiós ahoga sentimientos y mi antifaz de barro denota indiferencia  mas por dentro siento, de sangre el cuerpo cubierto  ¡Y maldigo aquellas horas, días y momentos! Que creía que eras... ¡La más suprema esencia! Cuando eras,  un muñeco con el corazón muerto Beatriz Vicentelo