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Miguel Hernández

  Miguel Hernández   Venido de pezuñas del cabrío con el campo iluminando tu frente con limitada esencia de la fuente brotó de tu raíz, hoja y rocío   Ya el eje de la vida gira envío con trescientas pesetas a escribiente ¡Rápido tus poemas audazmente! Rodaron espléndidos por el río   Y Orihuela vistió de campanarios ¡Despertó el rosedal con sus rosarios! Y España blandió letras con alarde   Hernández…, ¡Ah Miguel Hernández, bardo cual girasol que brilla, surgió el cardo… ¡Y pena!   Te minó el poder cobarde!   Beatriz Vicentelo

Mao Tse Tung...el emperador rojo...

Este poema que escribo me lo inspiró un libro que leí hace un tiempo, un libro que abre puertas para ver la China oculta, aquella que bajo las órdenes de Mao Tse Tun g  hizo de aquél país un caos. El libro se titula "Cisnes salvajes" y su autora es una mujer, Jung Chang, que pasó todos los avatares, toda la tragedia de ese régimen junto a su familia, desde el comienzo mismo hasta el final, desde que tomaron el poder los comunistas en el año 1949. En ese tiempo y durante décadas gobernó un solo hombre, uno que como sucede hoy en Corea del Norte se empinó como un Dios , como lo mas supremo  y quiso cambiar la historia milenaria de ese pueblo, dictando lo que se leía y que se comía, que ropa se usaba y quien se casaba con quien. Todo lo que escribo está plasmado, cualquiera puede ir a You tube y bajar un documental sobre Mao Tse Tung, para que se dé cuenta hasta donde llegó el ego de este hombre, quien no sepa lo que es un régimen comunista no puede calcular la magnitud de una...

La Perricholi

  Cuenta la historia peruana, que por los años 1,756 gobernaba el Virrey Amat y Juniet en representación del Rey de España.   Era un hombre mayor, tenía 60 años; y se enamora perdidamente   de una criolla peruana llamada Micaela “Miquita” Villegas, que cantaba y danzaba en el teatro, tenía apenas 17 años.   Era una mujer instruida.   Él se enamora de ella y ella empezó a darse una vida de lujo; le mandó hacer un carruaje con perillas de oro y la construcción de la Alameda de los Descalzos, entre otras cosas;  lo que era, claro está,  mal visto por la sociedad limeña. Llega a la historia y se hace famosa, por la célebre palabra PERRICHOLI, que en una discusión, delante de todo el mundo, el virrey le grita pretendiendo decirle “perra chola”.   Se llegaron a casar y tuvieron hasta un hijo, él se fue a España, ella quedó con inmuebles y muchos artículos de lujo. Él de cariño le decía Miquita. La Perricholi   Se han alzado los pájaros con cl...

Con mala estrella...

He terminado de leer un prólogo de Baudelaire, uno que escribió al traducir las obras de Allan Poe por el año 1848, y al repasar de nuevo las tinieblas de esa vida, la desdicha de ese hombre, la opacidad que siempre acompañó su rumbo no puedo dejar de pensar en el destino, en ese rosario de sucesos que apagan la sonrisa y enturbian con saña algunas existencias. Hablo de vidas extraordinarias que a pesar de sus talentos, de sus genios nunca tuvieron sosiego, de almas en fuga, atormentadas por el medio sin poder adaptarse al mundo, ¿quién olvida la lucha de Balzac por escapar de una miseria que parecía sujetar su entorno? hablo de aquellos otros que incomprendidos se aferraron al alcohol como Rubén Darío o el mismo Poe, de los que se hundieron en la locura como Maupassant, Nietzsche o Van Gogh, o simplemente buscaron el suicidio como Stefan Zweig o la melancólica Alfonsina. Hablo de esas vidas destinadas al suplicio, a la fatalidad, que al describirlas Baudelaire se preguntaba: "Que...

Mi Jardín a Colores

Mi Jardín a Colores Y seguiré escribiendo poemas de amor imaginando siempre ser una enamorada que pinta ensoñaciones de ilusión inventada si acaso yo sintiera restar mi resplandor   No soy de otro planeta, yo nací en esta tierra y desde que he nacido, hasta la actualidad siento los sinsabores del golpe que sotierra al darnos la existencia su triste impunidad   ¿Qué he caído? He caído, igual a todo el mundo e igual me he levantado. No me jacto de nada ni tampoco presumo, vivo desenfadada   Es mi imaginación lo más grande y profundo. vivo tranquila y alegre, invocando amores que sola en mi jardín los pinto de colores Beatriz Vicentelo  

Lúbrica Mendaz

  Lúbrica Mendaz   Ha sabido saciar mi boca ansiosa   el jugo abrasador de tu infiel beso   disfrutó del delirio jubilosa   con el fuego ardoroso de tu exceso     Siempre luciendo como mariposa   quise probar del diablo el embeleso   y enterrando pureza esplendorosa   gusano de pecina fui travieso     Liberta de atavíos,  fui a tu boca  para darle mi  adiós, pero ella estaba  ofrecida en el lecho  sin moral     ¡Ah, en vano se alzó mi piel de isoca!   Que tornada en culebra que *puaba dócil  se rindió  ¡Al tálamo carnal! Beatriz Vicentelo *Puaba:  La palabra “puaba” procede como figura retórica, pero en la vida real, ninguna serpiente tiene la capacidad física de puar  

Trueque

Trueque    Quisiera ser hormiga, pequeña, casi nada y entre aquellas costuras de tu abrigo azulino introducirme quieta por la punta hilvanada y acariciar tu piel con disfrute divino   Ah, quisiera ser yo, la huella de tu andada absorber los peligros de tu osado camino ¡Y así cubrir tu paso con furia enamorada! Para ser compañera final de tu destino   Sí, cuánto ansiaría ser el agua de pozo y que tú acaso fueras ¡Náufrago en segundos! Ansioso de una gota como los moribundos   para sediento vengas a grito suplicante y por fin, proponerte, en frío calabozo el trueque de esa gota  ¡Por una hora de amante! Beatriz Vicentelo