El Oráculo de Delfos…
Se apagó el eco de la voz antigua el agua de Castalia ya no fluye ni el templo de Apolo ahora atestigua aquello de una magia que concluye. Delfos dejó de ser, es solo ruinas no divisa el oráculo el futuro ni tampoco las vírgenes divinas custodian el santuario tras el muro. Todo se destruyó, ya no hay tesoros ni el vapor del incienso de laureles murió la pitonisa y sin decoros pisan lo consagrado los infieles. La venustez del mundo del parnaso el mítico lugar del peregrino llegados con su ofrenda y con su paso buscando conocer sobre el destino. Hoy todo es soledad y abatimiento algo triste y total como un desierto quedando solo ruinas y el lamento de otro mundo de ayer... que hoy está muerto. Ernesto Cárdenas.