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Ya es natural...

Ya es natural este sueño donde ella cada noche me ata a un torbellino y me lanza total a un desatino demente que me obsede y me atropella.   Ya es natural porque el recuerdo sella la ruta de su amor donde imagino tenerla en un afán en que alucino detrás de su  cari ñ o y de su huella   por que muerde , me empuja a la impaciencia esta   pasión que  el tiempo   no prorroga el grito por su beso que me ahoga,   que me arrima el delirio, a la apetencia de un afán por su miel y por lo tierno donde hoy giro entre cielo y el infierno.   Ernesto Cárdenas.  

El Nacer de la Palabra

 El Nacer de la Palabra El Nacer de la Palabra Regresivo   Es lumbre deslizante en su caricia ónfalo en movimiento delicado circula por la mente con albricia ofreciendo prestancia a lo pensado   Y en delineación, se iza la pericia con real entusiasmo proclamado, gestando su proceso con justicia ¡Ah, se ovula el concepto concordado!   Sentimiento,   se alza fascinante, vuelca su fiel fervor apasionante, al propicio gigante que se ejabra   Emociones encuentran el escape, que a fuerza se hace voz ante el derrape germinándose en flor,  nuestra palabra. Beatriz Vicentelo Nota:  Puede leerse también de abajo  hacia arriba.  Ya no  lo pongo porque ocupa mucho espacio.

Horizonte de Acasos

  Horizonte de Acasos   Acaso… Si te amara ¡Yo de amante muriera! dejando mis manzanos con flores en tus brazos para que tu arboleda, sobre otras, mejor fuera resaltando lindezas con zumos de bagazos   Acaso… Si los mares con sus cielos se unieran creo aún hubiera pequeñísimo espacio para con suaves labios, los míos, fiel pudieran besar el firmamento placiéndome despacio   Acaso… Si el infierno de verdad existiera yo Luzbel, dejaría de inmediato ser diablo para en las llamaradas del fuego que se diera arrojarme salvando tu amor en el retablo   ¡Ah! y si acaso… si acaso, de casualidad viera que un alguien pretendiera llevarte de mi lado con fragor de fiereza, por la intención, metiera la daga de mis celos quedando ¡Tú incrustado!   Para luego a escondidas, lasa por lucha artera Tu corazón que es mío, deglutirlo a pedazos ¡Ah, para que ni muerto te amen a mi manera! Y si osaran, tendrían ¡Que dejarme en retazo...

A mi perrita…

Mi perrita Canela murió hace un tiempo, estuvo conmigo catorce años, y poco antes de ese suceso triste le escribí este poema.   Los años dan cansancio a su carita y tose repetida en sus achaques por la edad natural que debilita su cuerpo ya por muchos almanaques.   Siempre conmigo, aún en mi apatía alegre se me arrima cuando llego con sano gesto, sin hipocresía y le brilla el ojito que está ciego.   Sé que la vida se le está escapando con una rapidez casi alarmante y mi alma ante el dolor se va achicando por el tiempo que luce amenazante.   Ya apenas puede ver y en su torpeza se marchará quizás sin un aviso y solo quedará con mi tristeza el recuerdo de aquello que me quiso . Ernesto Cárdenas.

Traté...

Traté de rechazarla con mi obseso para otro comenzar y otra manera y sin saber caí en la enredadera profunda de su arrullo y de su beso. Traté de reinventarme en un suceso distinto que cerrara mi frontera trate de invalidar aquel proceso alzando ante su amor una barrera.   Para no verla más, para borrarla del alma por lo suyo que provoca e impide de mi sueño soslayarla.   Buscando rechazar lo que la invoca y obliga casi loco a recordarla rendido ante la fresa de su boca. Ernesto Cárdenas.

Poema para mirar por dentro...

Llega el día, el momento y el instante en que hay que razonar frente al espejo sin buscar en la sombra una atenuante que nos engañe por algún complejo.   Entender quienes somos, que queremos cuál es la meta que alcanzar, los modos con nuestros retos, con nuestros extremos con nuestras luces o con nuestros lodos.   Mirar por dentro, destapar los miedos nuestros rencores, nuestros egoísmos y siendo justos destejer enredos llegando al fondo de nosotros mismos.   Abriendo el alma donde en sus rincones batallan desde siempre los instintos por reprimidas manifestaciones de ocultas fobias por sus laberintos. Por nuestros miedos y por nuestras taras por pasos falsos al no ser directos donde cubrimos con ideas raras nuestras miserias y nuestros  defectos. Somos lo exacto de otros tantos seres con sus veranos y con sus inviernos con sus dolores y con sus placeres con sus bonanzas y con sus infiernos. Por l o tanto no busques el pecado en los otros   con m...

El Francotirador

  El Francotirador Veo sobre una yegua cabalgando mi sombra doblegada, que ayer fuera reina y diosa de fiesta en primavera cuando la juventud iba coronando... Y veo a la vez,  años que trotando van como los jinetes de carrera Circundando alto,  cuervos en ringlera vuelan por los cantones esperando… Paralelo,  se apea por montaña un pistolero ruin con cierta maña que alista su escopeta en mirador ¡Y dispara en exacta puntería! Pide el nombre, mi sombra en agonía ¡Tiempo!  Le respondió, el tirador Beatriz Vicentelo