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Miguel Ángel Buonarroti …

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La piedad, obra de  Miguel Ángel Buonarroti, ubicada en la  Basílica de San Pedro en el Vaticano. Existió en su tempestad... fue más de uno en su vigor fecundo y su entereza nadie lo rebasó, no hubo ninguno por siglos que rozara su grandeza. Inspiración, soberbia, fue ese inmenso torrente de ansiedad que nada sacia el nervio, fue el relámpago en lo intenso de un clamor del talento y de la audacia.   De un apurar lo vasto en ese todo de imponer a  la piedra lo elegante combate para un fin, para ese modo de esculpir un gran sueño delirante.   Detrás de un  frenesí  de lustre y magia de instintos infinitos, temerarios en pos de esa inquietud que se contagia con olas de caprichos incendiarios.   Su meta en lo excelente fue esa ciega pasión para lo bello que redime robusta reacción para esa entrega de un arte que se acerca a lo sublime.   Buscó lo magistral, buscó el efecto el modelo absoluto en sus porfías logrando en su labor eso perfecto que a...

Deja que todo corra…

Deja que en ti la vida comunique lo necesario para tu camino y no le pongas por temor un dique a lo grato que marca tu destino.   Deja que todo corra y cristalice como un río que besa sus orillas y sigue el rumbo de lo que te dice el alma con sus notas más sencillas.   Porque el amor es algo que te llega sin darte cuenta, porque nunca avisa con la belleza de una estatua griega que pone al escultor una sonrisa.   Rompe cerrojos, abre tu ventana que afuera todo es rima y todo es magia para mostrar el sol de la mañana que alegre nos alumbra y nos contagia.   Deja de ser del miedo una semblanza al compás de tu sueño y tu latido dale vuelo al gorrión de la esperanza  para formar entre tu rama un nido.   Ernesto Cárdenas.    

Quiero creer...

Quiero creer que sufres por mi ausencia no aceptando ceder al fatalismo que nos ata total la coincidencia de enfrentar si es preciso hasta el abismo.   Que nada logrará romper el nudo de esta razón tenaz que nos avala ten iendo un gran cariño como escudo tras todo lo que llena y acicala.   Ya sé que por error estamos lejos por no entender la vida en su momento que ya no somos dos en los espejos arando con un mismo pensamiento.   Que algo nos malogró, torció el camino de aquello que bien pudo ser distinto algo con el afán de un torbellino que nos mostró después un laberinto.   Quiero creer que vibra aquel latido intenso entre mi mente que delira sabiendo ya de plano que tu olvido me hace soñar despierto una mentira.   Ernesto Cárdenas.    

Alma del Alma

Alma del Alma   Dulce recuerda el alma tu beso prometido que aletea en orillas de un posible mañana tiene luz de promesa, tiene música arcana tiene el temblor nervioso del hechizo escondido   Y mi tiempo se acaba, al llegar a mi vida deterioro del ánimo causado por bascas pero mi piel cansada se exalta contraída esperando regresos en medio de borrascas   Me han puesto al antojo, asaces atenciones que un ramo de rosas, que un abrigo para alardes… ¡Qué me bajan la luna con tesoros de escombros!   Y yo, no quiero nada…, Solo tus sensaciones! El dulzor de tu rostro, las risas de tus tardes ¡Tu lúbrico lenguaje!   ¡La altura de tus hombros!   Beatriz Vicentelo   Basca :   angustia Se usa más en plural

Abreviaturas

 Bueno, no sé cómo encontrarás este poema que lo escribí hace muchísimo tiempo,  no está tan mal, pero tampoco lo hallo a satisfacción mia.  Lo acabo de encontrar en mis archivos Abreviaturas   A veces el silencio cierra el puño de mano y en sus abreviaturas corta sobria expresión el corazón se llena de verbo algo inhumano siente latir rencor que nubla la razón   No existe humano malo que pueble este universo del MIEDO sale enojo, agresión en aumento y cuando vil esquirla, punza enfado diverso se quiebra el esqueleto de todo entendimiento   Y casi siempre es tarde para acopio de huesos falta la luz de AMOR que facilite verlos que cada uno se cree muy cierto en sus excesos y justificar quiere la forma de exponerlos   ¡Se empaña tanto el ego con antifaz sin culpas! Abundando en la mente ¡Variedad de disculpas!!   Beatriz Vicentelo

El Oráculo de Delfos…

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Se apagó el eco de la voz antigua el agua de Castalia ya no fluye ni el templo de Apolo ahora atestigua aquello de una magia que concluye. Delfos dejó de ser, es solo ruinas no divisa el oráculo el futuro ni tampoco las vírgenes divinas custodian el santuario tras el muro.   Todo se destruyó, ya no hay tesoros ni el vapor del incienso de laureles murió la pitonisa y sin decoros pisan lo consagrado los infieles.   La venustez del mundo del parnaso el mítico lugar del peregrino llegados con su ofrenda y con su paso buscando conocer sobre el destino.   Hoy todo es soledad, abatimiento algo triste y total como un desierto quedando solo escombros y el lamento de otro mundo de ayer... que hoy está muerto.   Ernesto Cárdenas.

No tuvo suerte...

No tuvo suerte, no encontró la dicha de ser en dos mitades un empeño no le llegó el amor, perdió la ficha de andar por la ansiedad detrás de un sueño. No tuvo suerte para atar reflejos para encontrar abiertas las ventanas para palpar la fe tras los espejos y repicar al viento sus campanas. No tuvo suerte; sepultó la risa mató en la soledad el entusiasmo torció la ruta y escapó con prisa hundiendo su ilusión en el espasmo. No tuvo suerte, no encontró la senda que pudo ser la paz, ser lo distinto ser otra amenidad para su agenda ser otra bendición para su instinto. No tuvo suerte lo apartó el destino para no ver su luz, obviar su huella no tuvo suerte; dislocó el camino no tuve suerte de encontrarla a ella. Ernesto Cárdenas. Ernesto Cárdenas.