El Buen Conversador
El Buen Conversador Dos luceros conversaban entre luces de luna la blanca Selene, con somnolencias observaba uno contaba pesares, otro escuchar procura y cuando oyente hablaba, el otro volvía a la carga Era ingrata conversación, donde solo uno hablaba un monólogo con llanto, lastimas y amarguras y cuando el otro, cambiar de tema se pronunciaba inmediatamente era interrumpido con premuras Así pasaron horas hasta llegar madrugada el que escuchaba, ni por un instante se quejó y al darse la despedida por el alba obligada la estrechez de mano, entre francas sonrisas se dio Y fue luna preguntada: ¿quién mejor conversaba? Sabia dama, claro manifestó: Aquél que escuchó Beatriz Vicentelo