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El Entierro

  El Entierro   Se cae el día y trafagando lenta la noche extiende oscurecido manto leve brisa sacude somnolienta un destino que trae su quebranto   Cuatro payasos cargan a la occisa que dormirá en recuerdo placentero el susurro de espejos les avisa la llegada del cruel sepulturero   Se suman bacanales al entierro los colorines al eterno encierro con amores llevados sobre hombros   Y el hombre con alientos algo extraños ve con resignación,   cómo los años entierran su juventud por escombros  

El Dulce Sueño

El Dulce Sueño   La noche extiende undosa azabache cabellera con alunado broche en peineta nacarada llega con sus reflejos la ansiada primavera reverberando en sueños, tu dulce sombra amada   Y en caballo bermejo, cabalga soflamera tu silueta añorada; y en la azul marejada del onírico estuario renace la quimera   de burbujas y flamas,  en clara pincelada   Se abre la piel del pecho mostrando sortilegio simple en su curvatura, desnudo en florilegio palpitando frenético, preces de amor “mendigo”   quien juntando sus manos, ruega a Eos aurora “Que no despierte el sueño, que detenga su hora" que ya llega tu equino..., ¡A llevarme contigo! Beatriz Vicentelo  

Llegaron...

Llegaron natural sin ser notados los giros de un afán sin tener hormas tal vez inadvertidos, sin las formas que pasan porque sí, sin ser planeados. Llegaron en su haber, en sus dictados sin nada de trastornos ni reformas llegaron por cumplir con esas normas de arriba que nos dan certificados. Llegaron tras la fe que se confiesa total para querer en una empresa que abarca plenitud en sus excesos, Por un amor que con sabor a fresa les trajo aparejada en la sorpresa la fiebre que hoy se siente hasta en los huesos. Ernesto C.

Habrá un poema...

Habrá un poema eterno en cada beso en cada atardecer, cada alborada habrá un poema alado en el suceso de alguna sensación tras la mirada.   Como un salmo crucial o una delicia que pone entre los nervios cascabeles y en esa afinidad que en la caricia recorre en la emoción almas y pieles.   Habrá un poema pleno en la manera de una palabra dicha desde adentro y en cada corazón cuando se espera con ansias ese instante del encuentro.   Tras el motivo que constante gira en una evocación con lo que agrada y en un milagro donde se conspira con la fe, los sueños y la almohada.   Y es que el poema habita en cada cosa que tenga majestad y tenga anhelo es una flor y es una mariposa que unidas dan razón al terciopelo.   A lo que arrulla, da una coincidencia en cada comprensión, y en cada tema porque el sentir de dos es la cadencia que escribe sin saber siempre un poema.   Ernesto Cárdenas.        

Hasta el delito...

Trajo al llegar con su actitud dulzores en la ilusión que para amar florece   para encontrar el brillo en los colores del día en su esplendor cuando amanece. Le dio teatro y pista  a los actores del sueño para aquello que estremece por dentro la inquietud que favorece el trote de un afán a  los  clamores, a una verdad que natural se crispa y muestra su constancia en la intranquila luciérnaga que brilla en su pupila. que salta al corazón como una chispa y enciende de la noche el infinito para poder la  amar hasta el delito. Ernesto Cárdenas.

Complicada Vida

 Complicada Vida Te amaba con las ansias a torno de locura con remonte de sueños que el placer nos restalla con la espuma inocente de mañanas en playa cuando a orillas jugábamos, como hace una criatura   Cómplice el horizonte con el sol en su altura celebraba entusiasta, la caricia que estalla sin intuir traición en un beso que se explaya simulando un amor, en su inmensa estatura   ¡Qué pena!  Sé que vas hoy riendo por la vida que cuentas el engaño que me diste hombre necio ¡Yo de mi honda amargura, te maldigo y te lloro!   Ve tranquilo y brinda por mi ilusión perdida ¡Que si uno de los dos, es digno de desprecio! No eres tú, sino yo, que herida aún te adoro Beatriz Vicentelo  

Desconfianza

  Desconfianza   Y tiene usted, encanto inesperado que imanta, que seduce, que me atrapa dueño de un intelecto superado que discreto cautiva con socapa*   No niego condiciones de su encanto es más, me agrada en sumo, su interés quizá es autodefensa que decanto por cuita que quemó más de una vez   Y me gusta que usted sea insistente ¿A qué mujer no agrada que la tiente un ser guapo de porte distinguido?   ¡Reúne los mejores requisitos! Otra ya hubiera ido de pies juntitos Yo?...,   ¡Dudo del virtuoso acomedido! Beatriz Vicentelo Socapa:  Disimulo