La ternura... prosa...
La ternura es el murmullo de las olas y el lirismo de los actos, es lo ideal y es la elegancia, donde el perfume como un velo flota sobre lo eximio, sobre la paz que inclina nuestro ser a lo divino, al estremecimiento de las pieles y a ese poema de adentro que le canta al universo. Y nada se compara a esa emoción, a esa vehemencia que tiene mucho de caricias y de sedas, a esa religión del espíritu que parece extremarse hasta la fascinación, hasta la revelación exacta del éxtasis y del milagro. La pasión es el otro polo, un complemento secundario que evoca la brasa, que exterioriza los aspectos, una realidad que es común en el hombre y en la bestia, porque nace del deseo, de ese desboque del instinto que toca lo irracional y los excesos, pero la ternura… la ternura es la apacibilidad, es el cariño afable y el encanto, es el beso suave y es la magia, la ternura es cordialidad, dilección y es sutileza, y es por naturaleza propia el testimonio y la corroboración exacta de que se tiene pred...