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El Laurel de la Guerra - Soneto Dodecasílabo

 Laurel de Guerra De pie, con mirada acuciosa y sombría desliz de felino estatura imponente nervioso el soldado en espera presiente la sombra siniestra, agudo vigía ¡Matanza!  ¡Tronó caracol con sangría! Las piedras tremolan a grito valiente ¡Y tensan los arcos codicia candente! Fraguando la muerte crueldad e insanía ¡Bramaron corajes por ríos de fuego! No importa la vida, tampoco su ruego ¡Asaz sufrimiento con fuerza guerrera! Inyectan los odios en mentes insanas ¡Violando mujeres, infantes y ancianas! ¡¿Así mostrarás tu laurel, carnicera?! Beatriz Vicentelo

El ensayo…

El ensayo, explicado con sencillez, es un texto escrito en prosa sobre un determinado asunto; digamos que es un razonamiento que se plantea desde un punto de vista individual, muy íntimo del autor. O sea, es el modo de plantear una idea sobre una materia establecida, sin buscar ayuda ajena, sea cual sea el argumento; es escribir lo que se piensa y punto. Pueden escribirse muchos ensayos por diferentes autores sobre el mismo hecho, sin uno parecerse al otro, porque, como repito, es particular; es solamente lo que entendemos sobre algo, solamente guiados por nuestros pensamientos, y que luego sacamos al exterior en unos párrafos. Pueden ser rebatidos por otros ensayos, por otras narrativas que aborden el mismo tema, pero vistos desde otra perspectiva. Los ensayos no se critican, se contrarrestan con otras certezas, con otros juicios que demuestren el error o la inexactitud del otro escritor; y por eso sobre el mismo asunto se puede navegar, pisar la misma senda siempre que se tenga origi...

Una y mil veces...

Una y mil veces intent ó llamarla sabiendo de que ya no volvería sin poder de su mente desatarla por sentirla en el alma todavía.   Su amor g rita ba en pleno desvarío con toda su pasión hecha torrente quer iendo ser empeño, el desafío. para tenerla siempre en su presente .   No pudo silenciar lo que sentía su voz confesional lo delataba vivir sin ella al fin era herejía y en el alma tener como una traba .   Esa era su tragedia y su tortura su nombre pronunciar y recordarla por eso en el espasmo y la locura la lengua se cortó...  por no nombrarla .   Ernesto Cárdenas.    

Ocaso

  Ocaso . Yo te vi en el ocaso del día una tarde de abril cuando me sentía sola las aves emigraban en azul lejanía y el sol se ocultaba entre las sombras Se vistió con sigilo la noche urdiendo la piel que la cubría la vi desnuda frente a mis fatuas ilusiones ¡Oh, ilusiones que lentas se me iban! Vagué entre ondulaciones de brisa que sorda respiraba ante el rostro y no satisfecha todavía hizo volver mi pena con llagas y espolones Y caí en soledades doblada de rodillas ¡Sollozando que no me abandones! Beatriz Vicentelo .

Obsoleta Petición

  Obsoleta Petición   Y ya son varias veces que persiste tu boca,   "que es difícil comprenderme" ¿el por qué?   No lo sé.   Si al conocerme te satisfizo lo que tú me viste     No he cambiado por cosas que me hiciste ni por la inconveniencia de traerme algunos sinsabores ¿ves al verme que reclamo lo poco que me diste?     ¡No desvariemos!    Toma tu café tranquilo "viejo" sin tantos restaños y deja en paz el tema de consorcios     Deja que me prepare algo de té Já, ¡Qué chiste!   Tenemos ochenta años! ¡OCHENTA AÑOS y vienes de divorcios! Beatriz Vicentelo  

Ensayo sobre la envidia…

La envidia es sentirnos incapaces, incompetentes para estimular un objetivo; es contemplarnos disminuidos, inhabilitados para la altura, es ver a otro desde abajo, desde el fondo donde se especula sin luchar, donde se curva el razonamiento para esquivar la realidad, para ignorar la mengua de nuestras debilidades, de nuestras impotencias para alcanzar un logro. Todos nacemos con un don; cada cual tiene sus modos y sus artes para destacar en algo, solo es dar con esa cualidad, descubrir  esa habilidad que nos realce, sea cual sea para alcanzar la cumbre del respeto ajeno, de la admiración ganada con nuestro dominio de un atributo personal y propio, sin tener que desear la esencia, la suerte del otro. Cuando se tiene carácter y amor propio, se tiene la base para caminar la existencia sin prejuicios, sabiendo que hay cosas destinadas a ser como son, a quedar como están por mucho que se anhelen; las alas son una gracia especial no se consiguen, no son formas que se alcanzan con un des...

Apocalipsis…

Y se abrió la tierra por el cataclismo descubriendo la negrura de la entraña y de la roca hecha fuego en el abismo saltó a la luz con estruendo la alimaña.   Entre furores rugieron los volcanes y la sombra de la noche envolvió el mundo vientos raros se tornaron huracanes ante aquello que abortaba lo profundo.   Se irguió fatal la bestia en la llanura la selva ardió recorriendo vastedades como un monstruo colosal que en su estatura expulsaran las preteridas edades.   Era el castigo final que al hombre aterra la penitencia entre el ruido de trompetas y el rayo de Jehová sobre la tierra con el juicio que anunciaron los profetas.   Ernesto Cárdenas.