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El Último Desdén

 El Ultimo Desdén Soneto Cautivo Duele el alma al quererte y te sufre la noche, sufre el día con un amor consciente en su porfía al separar los años,  sin condición ni suerte Cerca están los fronteras  bordeando mi muerte con las enfermedades todavía reventando sus olas en bahía sin poder retenerte Nuestra cita última será  mañana ¡Yo renuncio a tu amor sin el mayor desenfarde! Que si eso es cobardía..., ¡Soy cobarde! Porque prefiero afrenta nacida de tu gana saliendo de tus hondos en resguarde... ¡Que al desdén de no amarme por ser pronto una anciana! Beatriz Vicentelo

No te engaña la gente…

No te engaña la gente, tenlo en cuenta si tienes la virtud de estar alerta si sabes maniobrar en la tormenta y evitar que cualquiera abra tu puerta.   Te regalas total cuando confías cuando crees feliz a la ligera si no piensas que existen felonías detrás de la palabra lisonjera.   Si permites que mande el corazón ese mismo que yerra y se equivoca si no usas como un filo la razón y tienes la firmeza de una roca.   Es la manera de no ser burlado la historia está repleta de lecciones y no ser nunca más crucificado en un mundo insincero de bribones.   Pon a tu sentimiento una barrera algo que no te deje al descubierto mira con desconfianza lo de afuera solo no te traiciona el que está muerto.   Ernesto Cárdenas.

Es lástima...

Es lástima tener entre cerrojos un sentimiento que reclama luces cuando se enfrenta solo a los despojos de las oscuras formas de sus cruces. Sin otra facultad ante el futuro por algún yerro que apagó la hoguera por ese miedo de cruzar el muro y conocer la miel que estaba afuera. Por circunstancias, por la mansedumbre que no encontró el camino de su dicha por ese modo de apagar su lumbre y de perder al fin su última ficha. Es lástima que tarde se nos muestre lo que se pudo hacer en otra historia por permitir que el tiempo nos secuestre el sueño de otro azar para otra gloria. Por apurar el paso en otra ruta que nos secó del alma las raíces por enredar el ansia a lo que enluta cargando del ayer mil cicatrices. Es lástima seguir con un martirio sin que la vida vuelva en retroceso para torcer el rumbo a otro delirio y comenzar a amar con otro beso. Ernesto Cárdenas.

La Carreta del Destierro... Octavas Agudas

La Carreta del Destierro   Rechinan las carretas en mi oído en traqueteo abstracto penitente la cauda de conciencia intermitente ajusta la garganta del dolor. ¿Será que pagaré por mis errores viajando hacia el destierro de un asilo? ¡Ah, destino malévolo intranquilo, que despoja la paz con su fragor!   Se quiebra el alma desolada triste al verme como un fardo rezagado un mueble enmohecido, oxidado que no sirve ni para dar calor. No pedí esta vejez desamparada Yo era para ellos…, ¡Juno de la Roma pudiente soberana! Hoy soy la poma sobrante de una mesa sin color.   Ya oscureció mi noche solitaria la nocturnal brisa grita mi nombre la carreta en mi puerta sin que asombre trae al grotesco auriga abrumador. Y en temblor mi palabra pide un ¡no! ¡Que el instante todavía no llega! E insiste con el llanto que les ruega ¡No!..., ¡Por la santa madre del Señor!   Beatriz Vicentelo Prueba 1: La Regla Técnica (La ley que ma...

Ajenos de conciencia..

La dualidad en los hechos bien mirados sin pasiones nos dicen que hay corazones que no siempre son derechos que son lobos en acechos que cambian de identidades con turbias habilidades donde ocultan su perfil detrás de un modo gentil hablándonos de bondades.   Los que ajenos de conciencia escupen sobre el afecto con embrollado dialecto que ignora la transparencia sin demostrar la evidencia de lo oculto que mancilla de aquello que se encasilla torciendo los objetivos tras mil oscuros motivos de tiniebla y pesadilla.   Nunca se debe ignorar que hay maldades clandestinas que rondan por las esquinas para herir, para tachar para romper y asechar lo bello que se señale aquello que noble escale un triunfo en su batallar pues nacieron para odiar lo que brilla y lo que vale.   Ernesto Cárdenas.

Te Esperé Tanto...

Te Esperé Tanto… Y cuánto te extrañé..., más de mil veces con el alma de pie en piso baldío transcurrieron las horas, días, meses sin agobios, sin fríos,  sin hastío. La esperanza ofrecía poderío ante fuerzas que daban sus reveses ¡Hubo tensión,  tremor,  escalofrío! Sentenciando las dudas como jueces Mas yo..., rosa de sueños marineros con pétalos zurcidos y señeros esparcía perfume delirante con esencias de amor que llevaría el dulce sortilegio que crecía en la óptica ilusión de tu  semblante Beatriz Vicentelo  

Erasmo de Rotterdam...

  La vida de Erasmo de Rotterdam es la lucha de la luz contra la sombra, de un hombre solo contra la exacerbación, de alguien que se enfrentó a todos los poderes por mantener su libertad, por pedir la libertad de ideas para todos, y esto iba en contra de las tiranías y de los despotismos, por eso lo criticaron, por eso lo persiguieron, por eso su tragedia y su enfrentamiento contra los intransigentes de su tiempo, contra los extremistas que buscaban anularlo, hacerlo callar. Su modo de vivir fue buscar el entendimiento civilizado sin odios al contrario, sin sangres derramadas. Nació pobre y a fuerzas de estudios alcanzó la cima más alta de la cultura de su siglo, fue sacerdote, pero su libertad le impidió siempre encerrase en las paredes de una iglesia, y se las arregló para escapar, para no estar amarrado al altar ni a la sotana. Cuando Ulrico de Utten intenta hacerlo participar en la reforma luterana este le responde: -“Yo me quedo fuera, yo no pertenezco a ningún partido… por ...