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No eres diferente...

No eres diferente tomando una ruta la ruta que a golpes andando se aprende la que trae sonrisa o da la absoluta manera confusa que al final sorprende.   Se vive amarrado a la fantasía de una gloria en vida que nos dé bondades hasta que la historia te demuestra un día que también existen las adversidades.   Motivos patentes que no son aquellos que daban felices tu corazonada instantes ilusos que fueron destellos de una fe sin pausas que acabó en la nada.   Tras buscar la suerte y aquello que avala la lucha perenne por lograr laureles para ser empeño, para ser un ala y escalar mil ansias para otros niveles.   Esperando un premio tras el sacrificio detrás de ficciones que cabalga el ego cuando se persigue solo el artificio de un sueño que fatuo nos colapsa luego.   La vida trae triunfo y también fracasos fama que a menudo nos resulta infierno pero así seguimos sin variar los pasos como si el camino fuera a ser eterno.   Ernesto Cárdenas. ...

De qué Valió...

De qué Valió…   Hoy que melancolías han cambiado y mi indumento rojo palidece hoy que el frío al calcáreo, entumece y mi brío otoñal se ha sosegado   Yo quisiera rezar lo no rezado con la pena que en llanto no perece y besar esa flor que no florece besarla como ¡No la hayan besado!   ¡Ah!   Fruslerías mías... ¡Y son tantas! Que a liturgia de ocaso, nada santas me estigma con oprobio visceral   Son lágrimas en cruz de mi silencio con las que acaso yo misma sentencio mi vida tan pueril ..., ¡Convencional! Beatriz Vicentelo  

Inmoralidad

  Inmoralidad   Yo no estuve presente, mas contaron los vientos con silencio de reposo que veinte gallinazos se turnaron para hosco picotazo sigiloso   Murmuran que con paso deshonroso se alzó inmoralidad con osadía de un poder en nicho aparatoso ¡Mostrando su sayal de hipocresía!   Y fue aquella mañana que de lejos un cántico espectral flotaba helado, que por viejos senderos en reflejos, caminaba Satán desempleado   El horizonte alzó en la lejanía un verso arrepentido en sus reflejos… donde el rezo del Padre Nuestro urgía humectante pupila en entrecejos. Beatriz Vicentelo  

De dónde...

De dónde me acompaña el troglodita de que ruta salvaje y de que furia de donde esta inquietud y esta lujuria intensa que me aturde y que me agita.   Esta forma de alzarla a mi paisaje en todas las borrascas de mi abismo de donde esta actitud y este extremismo de donde esta demencia en mi coraje.   De dónde vengo entonces, de que sombra de qué centro este obseso y este anhelo este apretar su nombre en el desvelo este buscar lo suyo que me asombra.   Este romper las normas, los rigores para abarcar su esencia en mis arrojos de donde, de que fiebre estos antojos por desatar mi instinto en sus amores.   De dónde este pensarla sin variantes este empeño por ella, esta tormenta y de donde este exceso que argumenta el espasmo de atarla a mis instantes.   De dónde este deseo que no calma la angustia de seguirla hasta el martirio y de donde mi Dios este delirio que la clavó con rabias en el alma.   Ernesto Cárdenas.  

Para vivir mejor...

Para vivir mejor he decidido tener en la entereza un rumbo pleno y marchar tolerante y comedido por un cauce normal a lo sereno.   Romper con la raíz de la emergencia aquella que en la prisa me sofoca y ser en cada paso esa paciencia directa que al sosiego me convoca.   Domar el nervio donde se conjura la angustia que me altera y que me extrema para lograr frenar lo que apresura y envuelve mi existencia en un dilema.   Para vivir mejor hoy voy despacio buscando en lo tranquilo lo correcto para dejar aquello que reacio limita mi horizonte y mi intelecto.   Me vuelca el equilibrio en la borrasca bajo otra  conmoción en mi andadura hundido en esa afán donde se atasca la idea en lo fatal de la premura   Hoy quiero ser normal frente a las cosas del tiempo sin apremios ni querellas para admirar los nidos y las rosas y contemplar de noche las estrellas.   Sabiendo natural que nada importa la acucia pues la historia no revierte la vida sea larga o sea corta po...

Hubiera Querido Ser...

  Hubiera Querido Ser...   Hubiera ansiado ser la mujer que quedara hasta el final del camino trazado por la vida para eterna besarte como el mar que en gratinada espuma besa de las arenas sus orillas Envejecer contigo como lo hace del árbol la corteza cogida a su cintura adormecida ¡Ser copa de sus altas enramadas! Con mis hojas tomando el oxígeno embellecer tus flores aromadas ¡Oh! Si hubiera podido saltando los obstáculos impuestos por encabritamientos del destino ¡No haberme acobardado en el momento que tenía haber decidido justo cuando tu amor se ofrecía encendido Y ahora dime, qué... si amándote no puedo estar contigo? Beatriz Vicentelo

Imagínate…

Imagínate amor los dos atados a ser equivalencias convergentes los dos para dejar de ser prudentes y alegres combinar lumbre y pecados. Para sentir la vida en esa extrema conjura del deseo y del instante para invocar el goce alucinante de la carne sin miedo al anatema. Imagínate amor entre mis brazos sin pausas para un viaje a los ardores para otra conmoción y otros fervores, de pieles confundidas sin a plazos. Sin otra fijación que la premura sin otra reacción que los excesos sin frenos para el ritmo de los besos sin nada que sujete la locura. Imagínate amor el fanatismo de esta pasión que llega a los ardores o esta fiera que ruge en los temblores no sé si de mi cielo o de mi abismo.   Ernesto Cárdenas.