La maldición del templario
Los templarios fueron una organización creada más o menos alrededor de año 1111, o sea, a principios del siglo Xll, con la idea de proteger a los peregrinos que iban a visitar Jerusalén, fueron monjes guerreros, soldados de Cristo que acompañaron las cruzadas dirigidos por un gran maestre, que tuvo la responsabilidad de mantener libre los caminos de los bandoleros de la época y de los turcos.
En el año 1307 cayeron en desgracia, se habían perdido para entonces los lugares santos por las conquistas de los sarracenos, y el rey de Francia Felipe el hermoso, quiso apropiarse de los castillos y de la riqueza de la orden, todo con la ayuda del papa Clemente V, que traicionando a los templarios dio el visto bueno para que se les detuviera y se les confiscaran sus bienes.
Fueron tomados los templarios prisioneros, y acusados de innumerables crímenes, entre ellos la de escupir sobre la cruz y de tener como dios una cabeza de metal llamada Bafomet.
Los torturaron, muchos no pudieron resistir y murieron, otros dijeron lo que se les pedía que dijeran para escapar del potro o de la hoguera, en fin, que la orden desapareció desde entonces, al menos de nombre, porque existen documentos que los hacen presente hasta en nuestros tiempos.
En el año 1314 fue quemado vivo, junto con otros el último gran maestre llamado Jacobo, o Jacques de Molay, y se dice que entre las llamas profirió una maldición sobre el papa y sobre el rey, ninguno de los dos durarían mucho, pues en menos de año ambos siguieron al templario al más allá.
Jacobo de Molay murió en la hoguera un viernes 13, y de ahí nace también la leyenda oscura de ese día.
La maldición del templario.
Felipe el hermoso adujo
con sus tonos sanguinarios
que fuera quemado el brujo
maestre de los templarios.
Este ya atado a su yugo
lo miró con justa ira
cuando comenzó el verdugo
a encender aquella pira.
Y lanzó una maldición
con gritos desfallecientes
sobre la exterminación
de todos los descendientes.
De aquél rey que no vería
el final de tanto daño
pues la muerte le vendría
precisamente aquél año.
Y cinco siglos pasaron
ya olvidados del templario
y los tiempos maduraron
un trágico calendario.
Porque desde la distancia
llegó como expiación
a la monárquica Francia
aquella revolución.
Y un descendiente directo
de aquél Felipe el hermoso
sufrió en su carne el efecto
de aquél crimen horroroso.
Y Luís diez y seis pagó
porque todo mal termina
la maldición le llegó
muriendo en la guillotina.
Y porque no fuera falso
lo que dijo aquél templario
un hombre subió al cadalso
cual misterioso emisario.
De sangre llenó sus manos
casi llegando a los codos
y como en ecos lejanos
así gritó para todos.
-Cumplida tu imprecación
la muerte todo lo alcanza
pues llegó con precisión
del más allá tu venganza-.
Todas las voces callaron
no hubo ningún comentario
pero todos recordaron
la maldición del templario.
Ernesto Cárdenas.
Bueno si, estos de los templarios es de conocimiento general .
ResponderBorrarAhora bien, acaso no sea la misma maldición la que llegue a cumplirse con el tiempo, sino la ENERGÍA con que está dicha. Y por ello, las discusiones no son buenas y que nunca se debe maldecir, porque se hacen con tal energía, que la cólera pasa, más la maldición no.
Y sí, es un poema muy interesante, sobre todo para nosotras las mujeres, ya que nos atraen aquellos enigmas del viernes o martes 13, misterios que nos envuelven y que muchas veces, dejamos que esas creencias, influyan en nuestro diario vivir.. No lo sabía con sinceridad.
Siempre resulta gratísimo leerte, especialmente este tipo de poemas, en lo personal me encantan!
Muy bien logrado tu poema mi regio amigo!
Un abrazo, miles de gracias