Los agotes fueron una etnia marginada, acorralada por la sociedad de su tiempo, que tejieron sobre su origen y sus actos mil conjeturas, mil leyendas sin base para apoyar el disparate de sus especulaciones raciales. Fueron empujados a vivir casi a escondidas, como fieras en contra de su voluntad, solo por haber nacido en el seno de una casta diferente, como bastardos del mundo. Los agotes habitaban ambos lados de los Pirineos: los de España en la zona de Navarra y los de Francia en un lugar conocido como Rive de Gauche. La historia de ese pueblo se remonta a principios del año mil de nuestra era, que eran entonces tiempos turbulentos de cruzadas, de vikingos, de los ataques de los piratas turcos y de enfermedades como la lepra, que había aparecido a través de contactos con viajeros llegados de la India. Se cuenta que los agotes eran bien conocidos por no tener lóbulos en las orejas, y también por las piernas abiertas entre las rodillas, como los vaqueros del oeste americano; estos p...
Un poema con un magistral final, que nos hace reconocer como grandioso poema querido Ernesto!
ResponderBorrarHum... tienes mucha razón; cuando la falta es letal, es grande como un crimen, un daño irreparable, procede el alejarse para siempre.
Creo mucho en la oportunidad de cambio, valoro grandemente una amistad y cuando han surgido algunos inconvenientes; bueno yo siempre he dejado la puerta entreabierta, porque considero que nadie es perfecto y todos podemos equivocarnos. Cometemos actos imprudentes cuando estamos sobrecargados de problemas y contestamos o actuamos como un reflejo del mal momento que estamos pasando. Luego reaccionamos, a eso yo lo veo como algo natural.
Ahora bien, han habido personas que han actuado de tal manera, que inyectan ya miedo como tuve un caso con una hermana, yo la perdono porque la amo, es mi hermana; pero y aquí tienes razón, ya no volverían a ser las cosas igual. Como digo depende de la intensidad de la mala acción
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Me gusta este poema, me ha hecho pensar. ¿Por qué? Porque muchas veces lo que hablamos y creemos estar convencidos, pues si auscultamos, concluimos que tus letras guardan mucha razón. No con nimiedades, repito, sino cuando el daño pretendido ha traspasado límites el perdonar no procedería, no por rencor ni venganza, menos por odio, sería únicamente por temor. Y bueno yo creo que a esto te refieres, no creo que por pequeñeces. Discúlpame creo que estoy escribiendo demás.
¡Excelente mi buen amigo, este poema es bastante profundo!
Me gustó y mucho, hasta me emocionó! Tus letras tocaron una herida aún abierta que tengo en el alma mi querido amigo!