Los criminales natos son seres sin escrúpulos, sin sentimientos para suprimir una existencia, para no sentir pesar por un dolor ajeno; los motiva una frialdad mental y un placer por la perversidad. Estos antisociales, estos malvados son desde hace mucho tiempo causa y materia para una meditación, para un análisis, porque al parecer no tienen cura, no hay luz a pesar de los esfuerzos de la psiquiatría para transformarlos, para incorporarlos a las reglas humanas, porque carecen de conciencia, desconocen el remordimiento, ese pesar que afecta cuando se comete una mala acción, o ese abatimiento cuando en un pasado se hizo un daño tal vez involuntario. Son personas como todos nosotros, desde luego, pero algo les falta, algo los pone en otra latitud de las tensiones, en otra esfera interna que no rima con la piedad, algo los cataloga en otra ecuación, en otra mutación de los sentidos, donde lo infame, lo maligno es parte de esas naturalezas, que con hostilidades y sin compasiones pasan...
¡Oh sí, las grayas que eran tres ancianas y que eran la espuma del mar! Igual algunos historiadores la comparaban con las tres moiras, diciendo que eran insomnes; de cualquier forma nacieron viejas y tenían un solo ojo y un solo diente para usarlo las tres. Perseo logró arrebatarles el ojo y el diente a fin de que le digan donde estaban las ninfas divinas...
ResponderBorrar¡Siíiii, interesantísimo tema mi querido Ernesto! Ni hablar de tus versos maravillosos, con un intelecto digno de aplaudir amigo mío!
Felicitaciones, con mis venias de reconocimiento mi siempre admirado poeta!!
Besos!!