Amor Tardío
Amor Tardío He tocado tus manos, como pétalo en rosa ¡Ah caricia sedeña, dulzura que me riega! Nido tierno de hierbas, alas de mariposa esplendidez radiante, frescura que me ciega La luz de encantamiento palpita presurosa y aroma de glicinas en mi viento se mece con silampa en rocío por el cristal que endiosa audacias del amor que vibración remece ¡No, no cierres la ruta que llevan a tus manos! No me niegues placeres normales, tan humanos que aún están mis copas colmadas de ambrosía ¡Dame un caballo alado con purpurina al pelo! Un vestido de encajes con holanes del cielo que ansío revivir… ¡La ilusión que tenía! Beatriz Vicentelo
Un poema de nostalgia, melancolía, de orgullo y de tristeza, de reniego y reclamo, de todo se halla en estas fantásticas letras! Y lo dice la primera estrofa, lo secunda la tercera, refrenda la cuarta, certifica la quinta; mas ninguna de ellas, trata de hallar una explicación a esa mal dada interpretación de ausencia; porque puede haber estado enferma, como pueden haber motivos muy lejos de una mala intencionalidad. Mas como el hombre es un ente de acuerdo a su esencia formativa, supone que toda excusa es un hecho alienante que va en su contra.
ResponderBorrarEsa soberbia escondida, no le permite ver los hechos con transparencia ni con buena fe; no obstante dentro de todo lo presumible, no deja de admirarse el buen léxico, la grandiosa conjugación del verbo en rima, así como la estructura del poema; pero de CORAZÓN, DE COMPRENSIÓN Y NOBLEZA, no hay nada lastimosamente.
Se levanta el YO arrogante, ofendido tremendamente sin ponerse en el lugar del otro; ese dictadorcillo YO, quiere que las cosas se hagan como EL QUIERE, de lo contrario lo están menospreciando.
¡Buen poema Ernesto!
Gracias