Nadie sabrá...
Nadie sabrá lo falso donde escudo lo tierno de un amor que es arrebato ni así verán detrás de aquel saludo lo bello que soslaya un gesto grato. Seremos invisibles, dos matices atentos para un beso en los rincones sabiendo entre tú y yo de esos felices motivos que desbordan corazones. Nadie sabrá que hay rumbos y que hay cosas que pueden palpitar desde la sombra ni que en secreto existen mariposas divinas de un azar que no se nombra. Que siguen con tesón una existencia distinta penetrando otro universo para habitar detrás de la apariencia un mundo para dos... dentro de un verso. Ernesto Cárdenas.