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Mostrando las entradas de febrero, 2025

Este blog...

Este blog es algo más canta a la vida tiene magia, tiene luz, tiene confianza es la fuerza, es el clamor, es sacudida de un saludo natural y una esperanza.   Cada mano que se da tiene cultura como gruta celestial, como un abrigo llanto, risa, afinidad, la levadura de la lluvia que refresca, es todo el trigo.   Es un gozo caminar por la escritura de algún verso que es del alma y es testigo de un esfuerzo que nos llega y nos captura.   Porque es vida y es razón que no fatigo es espíritu y amor, literatura y la puerta siempre abierta de un amigo.   Ernesto Cárdenas.

Como si amaneciera…

Normal llegará el día como llegan las cosas a ser rima de un verso o perfume en las rosas. Como llega la noche con sus alas de brumas o el rumor de una ola confundida entre espumas. Tras el grato suceso que en el sueño nos ata a un tesón que entre pieles se transforma en fogata. A un criterio distinto ideal que reitera algo en fin que nos toca anunciando otra era. Porque todo señala una dulce simiente que por dentro retoña para ser concluyente. Para ser un empeño que retó el desafío de un amor que se espera aunque sea tardío. De un amor aferrado a una fe que infinita se repite en el alma y en el alma se agita. Llegará nuestro día, llegará a su manera alumbrando un delirio como si amaneciera. Ernesto Cárdenas.

Verdades

  Verdades Gran falacia la gloria, aquella tan humana tan esforzada, mísera, tan cara y tan vana en el pasado: palmas, grandeza y mucho ruido luego vienen las lágrimas y en nuestro  mañana silencio hondo, quietud...,  finalmente el olvido Y en ese hambre de gloria, constante nuestra queja ¿qué es la vida a la larga?  Sueños en su momento suspiro que se exhala, espectro que se aleja un pájaro pequeño silente que no deja ni la huella del vuelo, en bostezos del viento ¡Cuántas de tanta historia, memorias arrebata! Al rodar por la vida como una catarata ¿qué es el bardo, el genio, el mártir, el tirano? son afluentes en río del torrencial humano  que al paso del tiempo,  tristemente se dilata ¡Ah la vida es misterio, es vahído y locura! Sarcástica, endeble, con el renombre incierto con aquella  eternidad infinita, oscura ¡Todo para quedar en amasijo  muerto!  Destinado a la cárcava de triste sepultura Beatriz Vicentelo

¡Por Diablita!

¡Por Diablita! Un seísmo recorre…, ¡Es pólvora y es chispa! Sube del pensamiento, incendiando mi pecho transpira hasta mi pelo, soy rocío en helecho que ante tu viento, tiemblo como vibra el avispa Confusiones me turban, vuelan en mariposas y suspira el aliento reviviendo mis huertos entre secos ramajes que se creían muertos con raíz de verbasco, resplandeciendo rosas De pronto por meandros el caudal de mi río se aquieta, se suspende ¡Duda, se desconcierta! No atina, si avanzar... mejor retroceder ¡Ay qué fue de mi audacia, firmeza de mi estío! Que cómo adolescente, tímida, inexperta ¡Me gustas pero igual, quiero desaparecer! Beatriz Vicentelo

Quiero...

Quiero sentirte siempre en mis razones  en mi horizonte entero sin apuros  quiero ésta noche desatar conjuros  y arrebatar delirio a las pasiones.  Romper censuras convocar la fieras  juntar las pieles derribar pudores  grabar tu nombre y escalar ardores  para extender al cielo mis hogueras.  Quiero esa ruta de las sinrazones  que suelta el nervio y estremece el modo  quiero ese instante donde todo, todo  desboque de mis ansias las pasiones.  Besar tu boca y encontrar salida  al torbellino de esto que yo siento  con ésta tozudez y éste ardimiento  con éste grito enorme de mi vida.  Ernesto Cárdenas.

Amo la paz...

Amo la intimidad que me separa de lo cruel, del tumulto en mi albedrío en otra dimensión o en esa rara oquedad de un letargo en mi vacío.   Amo el remanso afable sin acentos sin otra cualidad que el tiempo mismo amo la afinidad de esos momentos que saben de mi cielo y de mi abismo.   De mi sentir que abarca la quimera el sueño que se palpa y restablece esa emoción que es magia y es manera de todo lo que llega y enternece.   Amo la paz que arrulla, amo el silencio para alcanzar sin pausa la suprema equidad de éste afán donde evidencio la puerta espiritual de mi poema.   O aquella otra razón o esos instantes de grata soledad donde calibro el valor de esas cosas importantes de un amor, de la noche y de mi libro. Ernesto Cárdenas.

Si te dijera...

Si te dijera.... Si dijera..., que aún yo te pienso noche y día que tristes son mis horas por tu sombría ausencia Si dijera que asoman ímpetus de impaciencia y que a más pasa el tiempo, mayor es mi agonía...? Si acaso yo dijera,  la grandiosa ambrosía que rebalsa los diques de fuerte continencia cuando por mis nocturnos en evocada esencia  invade tu recuerdo con miel de fantasía...? Tengo miedo del trazo delicado y ligero ¡Miedo de formular el poema primero! Miedo que se despierte, loco y enardecido el gigante que duerme por hondos de mi entraña después de tanta lucha con ardorosa maña que enfrentó medio muerto..., ¡Para echarte al olvido! ¡No! Tú que ya te has ido ¡Volverías seguro, sonriente y a burlarte! De esta orgullosa fémina, que no puede olvidarte Beatriz Vicentelo  

Aquí estaré...

Aquí estaré sin dudas cuando todo parezca que se fue, que se ha perdido cuando oscurezca el sol en el recodo y sientas en verdad que no has vivido.   Aquí estaré a tu lado sin variante en algún rincón como diciendo hola en cada acontecer, en cada instante bien firme aquí para que no estés sola.   Sin vacilar la idea ni la ruta en otoño, en invierno, en primavera estaré aquí de forma resoluta detrás de tu sonrisa o tu quimera.   Del azar, de la historia y del martirio estaré aquí porque mi fe persiste estaré aquí para encender un cirio estaré aquí para que no estés triste. Ernesto Cárdenas.  

Retornas del ayer...

Retornas del ayer aquí a mi lado buscando asociación en nuestras cosas por revivir de nuevo aquel pasado y hacer volar antiguas mariposas.   Chocaste con la vida y sus durezas palpaste de este mundo las ficciones la falta de piedad y de noblezas ocultas en oscuros corazones.   Miraste la verdad que no era aquella la que pensaste bien que conocías la que apagó de golpe con la estrella absurda de tus torpes fantasías.   Imaginaste fácil el camino llenando de colores tus quimeras cuando se agrió en el ánfora tu vino y murió por tu error la primavera.   Por eso quiero entiendas que me he ido que ya no estoy aquí para perdones que hoy marcho natural por ese olvido que blinda con empeños corazones.   Ya no daré traspiés, palos de ciego debajo de tu maña y tus conjuras ni perderé la paz ni este sosiego que hoy tengo para amar sin tus locuras.   Ernesto Cárdenas.

Simón el estilita…

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  Simón el estilita es conocido por haber sido un monje que estuvo viviendo en la cúspide de una columna por más de 30 años, en realidad lo de estilita fue un error, porque estilo significa punzón, que era lo que se usaba para escribir sobre tablas de cera, y existió una confusión entre dos palabras, una griega y otra del sánscrito, que era stylos y stilus, y durante mucho tiempo esta palabra griega, stylos se pensó que significaba columna, y de ahí el acompañamiento al lado del nombre de Simón,  llamándolo estilita por un error, una interpretación hoy subsanada pero imposible de arreglar, de apartar lo de estilita de la historia de este ermitaño, que como dije habitó muchos años sobre una columna. Simón era admirado por la gente, las mismas que le pedían oraciones por la sanidad de sus almas, y él desde las alturas les hablaba y los bendecía. El lugar donde vivía era una plataforma sobre una altura de 17 metros, sin nunca bajar a tocar el suelo hasta la hora de su muerte, era...