Los agotes fueron una etnia marginada, acorralada por la sociedad de su tiempo, que tejieron sobre su origen y sus actos mil conjeturas, mil leyendas sin base para apoyar el disparate de sus especulaciones raciales. Fueron empujados a vivir casi a escondidas, como fieras en contra de su voluntad, solo por haber nacido en el seno de una casta diferente, como bastardos del mundo. Los agotes habitaban ambos lados de los Pirineos: los de España en la zona de Navarra y los de Francia en un lugar conocido como Rive de Gauche. La historia de ese pueblo se remonta a principios del año mil de nuestra era, que eran entonces tiempos turbulentos de cruzadas, de vikingos, de los ataques de los piratas turcos y de enfermedades como la lepra, que había aparecido a través de contactos con viajeros llegados de la India. Se cuenta que los agotes eran bien conocidos por no tener lóbulos en las orejas, y también por las piernas abiertas entre las rodillas, como los vaqueros del oeste americano; estos p...
Es un homenaje a quienes aman con rumbo, con razón, con entrega. A quienes saben que besar no es solo tocar labios, sino rozar la locura de sentirse plenos en otro.
ResponderBorrarCerteras letras que a decir verdad no sé si buscaba ruta o no, porque al contrario sentía perderme en un dimensional limbo acrisolado y brillante de no sé qué parte del mundo o de la mente, donde se me encogía el alma ahogándose el corazón.
ResponderBorrarSiempre he besado o me han besado y he correspondido, llevados ambos por un acercamiento inevitable de una atracción física espiritual que pedía a gritos un beso en los labios para juntos trasladarnos al punto más elevado de la magia y del encanto. El amor se fundía en un beso dulce, tierno y ansioso a la vez.
¡Hermoso poema amigo mío que me trasladó a ese momento increíble del beso amante!
Un abrazo