Los criminales natos son seres sin escrúpulos, sin sentimientos para suprimir una existencia, para no sentir pesar por un dolor ajeno; los motiva una frialdad mental y un placer por la perversidad. Estos antisociales, estos malvados son desde hace mucho tiempo causa y materia para una meditación, para un análisis, porque al parecer no tienen cura, no hay luz a pesar de los esfuerzos de la psiquiatría para transformarlos, para incorporarlos a las reglas humanas, porque carecen de conciencia, desconocen el remordimiento, ese pesar que afecta cuando se comete una mala acción, o ese abatimiento cuando en un pasado se hizo un daño tal vez involuntario. Son personas como todos nosotros, desde luego, pero algo les falta, algo los pone en otra latitud de las tensiones, en otra esfera interna que no rima con la piedad, algo los cataloga en otra ecuación, en otra mutación de los sentidos, donde lo infame, lo maligno es parte de esas naturalezas, que con hostilidades y sin compasiones pasan...
Es un homenaje a quienes aman con rumbo, con razón, con entrega. A quienes saben que besar no es solo tocar labios, sino rozar la locura de sentirse plenos en otro.
ResponderBorrarCerteras letras que a decir verdad no sé si buscaba ruta o no, porque al contrario sentía perderme en un dimensional limbo acrisolado y brillante de no sé qué parte del mundo o de la mente, donde se me encogía el alma ahogándose el corazón.
ResponderBorrarSiempre he besado o me han besado y he correspondido, llevados ambos por un acercamiento inevitable de una atracción física espiritual que pedía a gritos un beso en los labios para juntos trasladarnos al punto más elevado de la magia y del encanto. El amor se fundía en un beso dulce, tierno y ansioso a la vez.
¡Hermoso poema amigo mío que me trasladó a ese momento increíble del beso amante!
Un abrazo