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Mostrando las entradas de mayo, 2025

Mi dilema...

Tu amor me facilita la manera bonita en mi intención para quererte volviendo a despertar aquella hoguera antigua que pensé ya estaba inerte.   Quita la escarcha de mis días fríos con formas gratas de apurar abrazos pone sonrisas duplicando bríos sin dudas en su fin y sin a plazos.   Cómo explicar al mundo este dilema de amar ya siendo viejo para el caso cómo decir mi historia en un poema sin tiempo ante mis retos y mi ocaso.   Diré que fue una acción desprevenida luces que el cielo por error conceden diré que son misterios de la vida que no debieran ser... pero suceden.   También que se enredó en su fantasía mi mente en un instante sin prudencia y en contra de la misma biología olvidó de los años la sentencia.   Para soñar con otros ratos idos más allá de mis ansias y mis canas volviendo a hacer brillar los fallecidos luceros de mis sueños y mis ganas.   Atando el entusiasmo en este nuevo motivo de sentir que hoy nos abriga dejando atrás algún pesar longe...

Por protestar...

Voy a gritar que te quiero sin que escuche mi señora porque ella nunca valora mi tesón aventurero el ímpetu parrandero de mis ansias que son modas son pasiones que beodas se extreman en mis excesos donde no escatimo besos porque hay dulces para todas.   Y sé que me es complicado desatar esto que creo darle rienda a este deseo de mi afán y de mi agrado sin sufrir un atentado de esta mujer que se atreve a impedir eso que mueve mi sentir incorregible porque ella quiere insensible que yo me acueste a las nueve.   Pues no me da facultad para admirar lo que pasa con curvas frente a mi casa matándome la ansiedad impide mi libertad hundiéndome en la modorra donde maltratar no ahorra a la hora de pelear pues salí por protestar con un ojo de cotorra.   Ernesto Cárdenas.

Por tu bien...

No creo en el amor y lo lamento perdí por los caminos la esperanza quedándome en el alma el desaliento que anida solo en mi la desconfianza.   Tal vez tu corazón con tantas llamas pudo aclarar negruras en mi cielo y dar florecimientos a las ramas con esa suavidad del terciopelo.   Quizás otro sendero muy distinto hubiese estrangulado mis dolores ni en mi yaciera el sentimiento extinto que hoy mira indiferente los amores.   Porque lo adverso me eclipsó el futuro cargando este suplicio sempiterno por eso ves que por tu bien procuro salvarte de mi horror y de mi infierno.   Ernesto Cárdenas.

Hay un amor...

Hay un amor que mira el otro es ciego hay un amor que es santo el otro impío hay un amor que es serio el otro juego hay un amor que canta otro sombrío.   Hay un amor que olvida el otro espera hay un amor con odio otro que quiere hay un amor de luz y primavera hay un amor que cura y otro que hiere.   Hay un amor alegre hay otro triste hay un amor de abajo otro de altura hay un amor que lucha y que persiste hay un amor de sol otro es negrura.   Hay un amor valiente otro cobarde que puedo imaginarlo o lo instituyo hay un amor de nieve y otro que arde hay un amor ya ves... ¿cuál es el tuyo?   Ernesto Cárdenas.

Tocan a mi Puerta

  Tocan a mi Puerta... Hay un madero ordinario entumecido con un clavo oxidado ante mi puerta llave de incertidumbre cuelga cierta con un gimo impotente refundido Afuera frío silencio disuadido por la noche que atisba muy despierta espera con asaz paciencia abierta si corro pasador,  si abrir decido ¡Ah madero! Ya tanto te has mostrado que te puedo tallar de lado a lado ¡Eres mi postrer lecho, ruin sin luz! ¡Aquel heraldo negro de Vallejo! Donde se podrirá este pellejo ¡Con tu clavo asesino de Jesús! Beatriz Vicentelo

Me fui quedando solo...

Me fui quedando solo lentamente pasando por los años sin afanes teniendo subrayado en mi expediente la ruina de mis pasos y mis planes.   No pude alzar cabeza por la senda tortuosa con la sombra en asechanza ni evitar que lo aciago en mi contienda secara aquella flor de mi esperanza.   Mi lucha fue total, lo inconducente lo estéril sin salir del torbellino fue habitar lo confuso de un torrente que pone solo sal en el camino.   Hoy no tengo aquel ímpetu de antaño el tiempo en mi vejez mató el empeño y ahora soy sin la fe un ermitaño cansado de la vida sin un sueño.   Sin esperar distinto otro motivo para borrar la angustia cotidiana para seguir al fin siendo un cautivo sin tener la ilusión de otra mañana.   Ernesto Cárdenas.

Qué Somos Amantes....

  Que Somos Amantes...   Porque somos amantes perturbados y osados peregrinos de lunas en cumbres de montañas dos desahuciados anudados por los lados versando sobre el brindis de locas musarañas   Dos dementes sufrientes, mezcla de risa y llanto con besos y caricias hasta las alboradas y si acaso esperanza se hubiera dado un tanto pronto esfumado hubiérase, como cuento de hadas   Sí, somos dos amantes que ignoran los fracasos dos que se enamoraron en un cielo inventado con un fulgor de estrellas en el culmen de ocasos guiados únicamente por nuestro azul letrado   Beatriz Vicentelo  

No pido mucho...

No pido mucho solo el modo exacto de hacer mi vida como yo la quiero tranquilamente sin perder el tacto para esto grato de sentirme entero.   Siguiendo el ritmo de lo que me llena y da a mi convicción la contextura la bella forma de una acción serena que trota cada noche una aventura.   Que es una forma de tomar a un libro que me abre puertas a otro mundo claro a otros motivos en que bien calibro aquello a solas donde busco amparo.   No pido mucho, me conforma el hecho de atar mi convicción a mi deseo a lo que nunca importará lo estrecho del rumbo si conduce a lo que creo.   Porque no tengo que pedir permiso para soltar al aire mis empeños para seguir un paso que preciso conoce los caminos de mis sueños.   No pido mucho, más o menos eso que sabe de sonrisas sin censuras que me da el gozo de inventar un beso y el arte de existir sin ataduras.   Ernesto Cárdenas…

Sabiendo...

Sabiendo...   El travesaño en cruz del abandono ha roto las clavijas de la ausencia y mi voz sin sonido de renuencia se aligera sin pena, sin encono    ¡Hombre, te doy mi vida con mi trono! Con el embrujo amante de aquiescencia con mi acta pasional en reverencia y en las cimas de altares… ¡Te corono!   Porque eres sementera de mis huertos el germinar de aciagos  granos yertos ¡Con un caudal de savia en mi sembrío!    Que nutre hondas raíces solitarias ¡Yo he de ir a tus corrientes luminarias! Sabiendo aún..., que nunca serás mío Beatriz Vicentelo    

Con nuevas esperanzas...

Se le hace tarde a este amor bonito para cerrar la etapa de la espera para entender que amar no es un delito trazando frente al mundo una frontera.   Romper criterios de pasados días actuar distinto para abrir caminos retar el tiempo, cabalgar porfías con gratos pensamientos cristalinos.   Dejando pifias de otro ayer confuso noches antiguas de otro afán sin calma un modo vano de otro amor difuso que dejó cicatrices en el alma.   A aquel pasado dale sepultura busca con risas revivir tus rosas dando a tus sueños otra asignatura otra manera de mirar las cosas.   Que no vale seguir con un tormento que puso solo sal sobre la herida para empezar con otro pensamiento y   nuevas esperanzas en la   vida.   Ernesto Cárdenas.

Tu Mirar

  Tu Mirar - Décima Meridiana-   Hay un azul cielo en tu mar en ese mar de tus ojos   Y yo quiero del mirar ver tu crisol en fulgor que me envuelve de rubor haciendo errar mis antojos Del   iris que magia oscila ser tu lágrima de pupila   Hay un azul cielo en tu mar en ese mar de tus ojos   Ay tu no sabrás jamás el ensueño que provocas   Porque deseo ver más dese paraíso en mar que despierta hace soñar y que a suspiros convocas ¡Son dos soles en ventana! Que embelesan mi mañana   ¡Ay tu no sabrás jamás! El ensueño que provocas Beatriz Vicentelo    

Vengo a decirte adiós...

Vengo a decirte adiós por cortesía por esas cosas del comportamiento por lo que indica esa filosofía de ser caballero en todo momento.   Vengo con paz total y convicciones cansado de existir como un poseso vengo con buena fe en mis intenciones para marchar después sin retroceso.   Y es confortable al fin que terminemos con esto que dejara decepciones y en adelante natural pensemos pedir para los dos las   bendiciones.   Por un amor que terminó en neblina por falta de pasión y de matices al no entender tal vez que la rutina seco en los corazones las raíces.   Vengo a decirte adiós con diplomacia como apagando de otro ayer hogueras solo rogando a Dios me de la gracia de una tarde olvidarme de quien eras.   Ernesto Cárdenas.