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Bruja de Insomnio

Bruja de Insomnio Danzaré por estuarios prometidos del sueño por rubores de yemas que en rosas han brotado por el palio de luna fascinada en tu ensueño por ondas de la brisa que el viento ha despeinado Y luego del preludio, donde amor es el dueño en su instante debido con desenfado osado relajaré mis manos y con tacto sedeño estrujaré tus carnes que siempre han hechizado Cabalgo yo... Monturas y quebradas de antojos y cuando el ansia quiere..., ¡Soy dama ante tus ojos! Mas cuando pasión gana..., ¡Soy trinche del averno! Soy, revoltijo en noches que tiembla y te trastoca ¡Bruja de tus insomnios  que con fuego te toca! La que cruza distancias  ¡Deleitando tu infierno! Beatriz Vicentelo  

Guiso de Lunares

Guiso de Lunares Con lunares el varón… ¡Cuidado!  dijo mi padre ¡No hay quien resistirse pueda! No hay mujer que se le aguante Y me lo dijo "mi viejo" aquella hora de la tarde cuando zuritas volaban por las ramitas del sauce Y apurando diestro paso con pantalones que caen se arregló ala del sombrero y claveles tiró al aire. Al mercado me envió presto cenar quería guisantes yo dale al paso en apuro como si me fuera a un baile ¡Tres reales de manteca! ¡Dos de frijol y de carne! ¡Cuatro de sal y pimienta! ¡Un centavo de picante! Y entre tanta compra y venta bien que se me hacía tarde no recuerdo ya qué día, si no yerro, era un martes De pronto… ¡Gente corría! apurada, en virajes y desbandaba un torito, un torito por la calle ¡Aja toro! Alguien decía y mis ojos al pillarle... se dieron con un gitano qué moreno de combate ¡Santa cinta de mi pelo! ¡Qué hombre para marearme! Esos músculos abiertos esos 'ojotes...

Cleopatra

Cleopatra La Mujer que hizo Historia Pérgola abastecida del extracto del Nilo que a brote de espumajes, comedida finura ondeaste tu río, creando tu figura ¡Ah Cleopatra!... ¡Reina del títere en pabilo! En el circo romano  blandía  tu objetivo tu testa relucía laureles con cicuta ¡Ah fémina de fuego:  bella, ambiciosa, astuta! Impresionaste a Roma, con hechizo lascivo Ya el océano altivo se parte en dos canales ¡Ya sicomoros de Isis se extienden en su nexo! Ya en albos de la Historia reverdece tu sombra ¡Cleopatra!... Señora de pétalos sensuales glicina perspicaz de gemas, sangre y sexo   ¡Fascinante en tu porte y en revuelos de alfombra! Beatriz Vicentelo

La Palabra

 La Palabra  Cual flores y aves libres hay palabras  entre vuelos y aromas del encanto rinden trino de cielos con su canto siempre con la fragancia del amor Es tan igual al beso de una madre envuelta del amor más sacrosanto que conmueve cubriéndonos de llanto en regazo sublime de candor Mas hay también palabras tan severas que como roja flecha en fuego apuntan con maldad tantos odios que trasuntan un rencor muchas veces sin razón Esos verbos tan negros son rehenes en infiernos de sombras que conjuntan temores, amarguras y despuntan un destrozo letal sin compasión Porque verbo que sale no regresa y deja cruel estigma al ser doliente prima hermana de lengua que insolente hinca con doble filo su aguijón Mil veces preferible quedar muda que ofender con palabra maldiciente ¡Porque un desliz a veces inconsciente! Dañará más al triste corazón Beatriz Vicentelo

Flores de Arena

  Flores de Arena Fueron las flores de arena, las que tu viento me dio y en remolinos de senda, me trajo azul sensación Qué importa que no me quieras no importa que te ame yo si fueron flores de arena o unos pétalos en flor llegaron a mi regazo en momentos de ilusión igual flores perfumaron diciendo que eran amor ¡Igual fueron al pasado! ¡Sin huella para los dos! Se fueron como llegaron cual los tiempos de estación no creas que yo he llorado ni he muerto por el adiós tú sabes que aquellos vientos sobre todo el del amor llegan sin ser avisados ni porque se les pidió son cosas de polvareda veleidosa y sin razón No importa que no me quieras si tampoco te amé yo pero ambos hemos gozado la aventura del amor tu cuerpo fue solo mío el mío te lo di,  yo Y si acaso te preguntan di que fue por distracción que aquellas flores de arena el viento se las llevó. Beatriz Vicentelo

Huesos de la Soledad

 Huesos de la Soledad ¿Qué la soledad tiene dedos flacos pretendiendo ahorcarnos? Yo no niego esa mano cruel huesuda que trata de ingresar por nuestra mente No va en directo ataque a la garganta, en silencio insistente busca entrar sigilosa al pensamiento Y ahí el hombre el más fuerte, erguido en su entereza, cae urgido en el  supuesto lecho del descanso Mas, ni cerca descansa… Un remolino de recuerdos pronto se asoma como hilera de soldados en colinas alzadas entre sombras con potros y penachos de nostalgias La noche oscurecida  ve el ataque disparejo, distante donde corren caballos cuesta abajo a revuelo de sentidos y en trote interminable... traen rostros amantes que se han ido Relucen sus picotas el arrastre de lágrimas ¡Con un nudo de huesos! Que ajusta la garganta ¡Yo conozco de cerca aquellas sombras! Cuando la soledad se me atraganta Y ahí entre duras penas invoco de inmediato ideas blancas sin permitir su entrada. Mustia la soledad acepta fracasado derrotero me h...

¿Bailamos?

 ¿Bailamos? Marca ritmo la música excitada cimbreando tu cuerpo al cuerpo mío y en la proximidad,  piel exaltada sume respiración, latiendo brío La música acompasa moderada sin saber del temblor de mi extravío y agita los escombros de la nada y nos revuelve el todo del vacío No levanto la vista, mas la tuya la siento cual saeta que apabulla el blasón que me cubre de tu hombría Y en una voltereta del compás al sentir tu atracción ¡No puedo más! ¡Y te robo el beso que roía! Beatriz Vicentelo