Casi una Dama...
Casi una Dama La mula miraba con ojos traviesos al blanco y elegante caballo brioso. Y aunque el rocín tenía cierto aire avieso moría suspirando, hasta por los poros Y andaba meneando sus anchas ancas y ansiaba poner sus orejas enhiestas. Y en las tardes cuando se hallaba cansada reposaba al lado de la hermosa bestia. Mandó a confeccionar cien finas gualdrapas se hizo un colorete del vino más tinto, pagó un dineral por profusas pestañas ¡Para ser culta, tragó un millón de libros! ¡Ay la mula mulita, está enamorada! Con más alegría, jala la carreta no siente dolor de patas ni de espalda en cada surco, menea la cabeza El caballo frío, altivo e indiferente de abierta coquetería, ni sospecha, más le parece una mulita demente haciendo gran ridículo con tanta treta Pero una noche, esas de luna perlada el semental necesitó de una yegua y queriendo aprovechar las circunstancias la ...