Sin darme cuenta...

Y la dejé sin un remordimiento
no sé por donde andaba mi cabeza
la abandoné firmando un testamento
que pone entre mis horas la tristeza.
 
Hoy que la extraño y que la necesito
luego de fracasar en el camino
y de saber que soy solo un proscrito
sin patria, sin amor y sin destino.
 
Sin otra perspectiva ante la vida
oscura de este reto pesaroso
por un recuerdo que como una herida
arranca de mis noches el reposo.
 
Y la dejé detrás sin tomar nota
que en ella se calmaba mi tormenta
y la dejé al final como un idiota
para morir después... sin darme cuenta.
 
Ernesto Cárdenas.

Comentarios

  1. Excelso serventesio, espléndidamente escrito por el reconocimiento transluciente de su fracaso. Fracaso de su vida misma, fracaso de no haber tenido un camino conductual acertado; donde dejó pasar una posible felicidad que hubiera podido elevar su autoestima al darle un motivo muy importante para continuar adelante.

    Pero así sucede muchas veces, que dejamos pasar oportunidades valiosas, para después recién con el tiempo, darnos cuenta que nos equivocamos.

    Grandioso poema mi querido Ernesto!
    Muchas gracias

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Amor Tardío

Inteligencia

Yo te Recuerdo