Inteligencia
Inteligencia Del valle a la montaña, del bardo a los cantares de los ojos al alma, de invierno a primavera un torrente aromado de amor con azahares nos abraza al nacer, digna terrestre esfera Sin conocer su nombre, percibimos su esencia en una mujer madre amorosa, abnegada y el torrente de dicha magna..., ¡Ilimitada! nos cubre con su linfa jamás interesada Y por él vino un Dios a salvarnos deste mundo Un mundo donde creció, infante ora necio quien con…, ¡Su propio barro macilla su odio inmundo! ¿Qué ansía aquel empeño? ¡Poder! ¡Publicidad! ¿A costa del repudio, asqueo, del desprecio? ¡Qué inteligencia triste de estulta facultad! Beatriz Vicentelo
Y creo que acerté; tuve fortuna
ResponderBorrarsaltando sobre el mundo y su querella
para saber qué soy sin duda alguna
el dueño de mi vida y de mi estrella.
Un poema auto analítico o introspectivo como muchos lo llaman; y está excelentemente escrito como ya es grandiosa característica tuya; y bueno, no soy una gran filósofa, ni acaso una principiante, pero pienso que aquí hay algo raro; aparte que no es bueno como es bueno estar solo. O sea un término medio.
Por otro lado, mira, lo dices tú mismo en tu inicial estrofa:
Me fui quedando solo y fue bueno
mirar detrás de mi lo que quedaba
lo que pensé de miel, era veneno
actuando en mi sentir como una traba.
Lástima que no pueda subrayar, pero estás diciendo que "lo que pensaste que era miel, era veneno" si? O sea por ello, por el veneno que tú dabas, es que eso se convirtió en una traba quedándote al final solo. ¿Quién vierte veneno? Y eso para ti es bueno?
A lo mejor capté mal o confundí la dirección por donde iba la estrofa; pero bueno, eso es lo que das a entender. Y la verdad, que yo no te veo ningún veneno, ni te vi nunca tal cosa.... Tampoco te has ido quedando tan solo, porque tienes a Gloría como compañera en tu casa y a mí, como amiga en este Blogger.
Mi abrazo con consideración y cariño mi querido Ernesto, tú vales muchísimo como poeta y como persona.