Amor Tardío
Amor Tardío He tocado tus manos, como pétalo en rosa ¡Ah caricia sedeña, dulzura que me riega! Nido tierno de hierbas, alas de mariposa esplendidez radiante, frescura que me ciega La luz de encantamiento palpita presurosa y aroma de glicinas en mi viento se mece con silampa en rocío por el cristal que endiosa audacias del amor que vibración remece ¡No, no cierres la ruta que llevan a tus manos! No me niegues placeres normales, tan humanos que aún están mis copas colmadas de ambrosía ¡Dame un caballo alado con purpurina al pelo! Un vestido de encajes con holanes del cielo que ansío revivir… ¡La ilusión que tenía! Beatriz Vicentelo
Y creo que acerté; tuve fortuna
ResponderBorrarsaltando sobre el mundo y su querella
para saber qué soy sin duda alguna
el dueño de mi vida y de mi estrella.
Un poema auto analítico o introspectivo como muchos lo llaman; y está excelentemente escrito como ya es grandiosa característica tuya; y bueno, no soy una gran filósofa, ni acaso una principiante, pero pienso que aquí hay algo raro; aparte que no es bueno como es bueno estar solo. O sea un término medio.
Por otro lado, mira, lo dices tú mismo en tu inicial estrofa:
Me fui quedando solo y fue bueno
mirar detrás de mi lo que quedaba
lo que pensé de miel, era veneno
actuando en mi sentir como una traba.
Lástima que no pueda subrayar, pero estás diciendo que "lo que pensaste que era miel, era veneno" si? O sea por ello, por el veneno que tú dabas, es que eso se convirtió en una traba quedándote al final solo. ¿Quién vierte veneno? Y eso para ti es bueno?
A lo mejor capté mal o confundí la dirección por donde iba la estrofa; pero bueno, eso es lo que das a entender. Y la verdad, que yo no te veo ningún veneno, ni te vi nunca tal cosa.... Tampoco te has ido quedando tan solo, porque tienes a Gloría como compañera en tu casa y a mí, como amiga en este Blogger.
Mi abrazo con consideración y cariño mi querido Ernesto, tú vales muchísimo como poeta y como persona.