Tras el Plata...
Este poema lo escribí luego de visitar Argentina, hace ya algún tiempo
Del criollo recio y del indio fue
esa hornaza
que cosieron las pasiones tras el
Plata
y el mestizo dibujó la nueva raza
seminómada al calor de la fogata.
Con poncho de vicuña en la atareada
descarnada exposición de las
llanuras
tras la brida, tras el potro y la
vacada
respirando inmensidades sin
censuras.
El centauro, la pasión, él era el
mismo
payador de chiripá y de piel tostada
contrapunto, pulpería y fatalismo
entre el verso, la guitarra y la
lanzada.
Era el gaucho sufridor, rudimentario
a galope de su ruta transitoria
el pampero natural, hospitalario
que escribió sin proponérselo una
historia.
Ernesto Cárdenas.
Ernesto Cárdenas.
Ciertamente así fue lo de le Plata. Cuando los españoles vinieron a conquistar América, vinieron buscando El Dorado, que en buena cuenta era el Tahuantinsuyo. El Tahuantinsuyo era tan extenso en ese entonces que abarcaba tierras que hoy son Argentina, Colombia, Chile, Ecuador y Bolivia, con sede central en el Cuzco. Estaban divididos en suyos, que eran cuatro: Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo y Contisuyo.
ResponderBorrarDebes estar refiriéndote al Collasuyo, que era el más extenso de todos al hablar de la vicuña; porque sí, ahí pasteaba la llama, alpaca, auquénidos en general; el potro o caballo, ganado lo trajeron los españoles. Los italianos empezaron, en la segunda mitad del siglo XIX a emigrar no solamente hacia Argentina, sino a Uruguay, Brasil, Estados Unidos y otros países ... Hoy en día la piel de vicuña es sumamente cotizada en Europa.
Con poncho de vicuña en la atareada
descarnada exposición de las llanuras
tras la brida, tras el potro y la vacada
respirando inmensidades sin censuras.
Excelente, un poema merecedor de grandes aplausos!
Muchísimas gracias Ernesto!
Un abrazo