Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2026

Antecedentes genéticos…

Ignoro si es normal o es una tara lo mutante que me llega de la horda esta emoción y esta obsesión que rara me tensa, me desquicia y me desborda.   Metabólico modo de una enzima de una patología subyacente por algo cromosómico que arrima trastornos a los pasos y a la mente.   Tal vez un componente hereditario de radical secuencia cual martirio señaló en mi ser lo extraordinario de un código fatal en mi delirio.   Trenzando morfológicas cuestiones bioquímicas del rumbo de otros días moléculas de absurdas reacciones que dieron a mis células porfías.   Hasta llegar a ser la descendencia de un s í ndrome que impone el atavismo de una pasión atada a la demencia que inclina hasta dudar… si soy yo mismo.    Ernesto Cárdenas.

Imploración

Imploración   Me siento, pordiosera ciega en puertas de tu templo, un fario resignado, con manos temblorosas, con abiertas palmas, viendo que pasas por mi lado   Y ni una mirada, ni una limosna de amor, cae a mi brazo suplicante Ruedan las ocres hojas de la alosna como rueda mi amor agonizante   con una voz de barro que prohíja suplicando, que dejes una hendija para este corazón, que va al despido   Sé, que mi dignidad se desdibuja mas ¿qué hago si tu ánimo me empuja al siniestro cadalso de tu olvido?   Cuando estás ya perdido y sientes ese adiós de hondo dolor… la dignidad  ¿Será útil al amor? Beatriz Vicentelo    

De nada valió...

De nada valió entonces tanto empeño por mantener arriada la bandera de aquel amor que nos quedó pequeño para encender los leños de una hoguera.   Pues no fue amor aquello que sentimos que se borró por mutuas desconfianzas y hoy vemos fallecer lo que vivimos tras entender que ya no hay esperanzas.   Tratamos de zurcir cada elemento para buscar respuesta positiva marchar contra corriente en un intento de dar a un moribundo nueva vida.   De encontrar una luz entre la bruma en lucha con el tiempo y los sucesos pero la flor marchita no perfuma ni el frío es compatible con los besos.   Por eso decidimos bien conscientes ya sin el malestar de una congoja tomar ambos caminos diferentes y dar a lo que fue... vuelta de hoja.    Ernesto Cárdenas.    

Cae la Lluvia

Imagen
 Cae la Lluvia... Vibra el agua de lluvia acrisolada sobre tu piel sedosa acariciante ¡Es la perla argentada ornamentada! Por tu silueta en flor demás radiante Y cae la silampa acristalada por tu undoso cabello como un cante ¡Es Orfeo con lira retocada! Apuntillando escarchas con encante. Y yo, hechizada hasta de tu aire perdida ¡en el andar de tu donaire! me hago *nogma; y cogida de las taguas en selvas de ficción en miniatura... ¡Columpio en tus caireles de hermosura! pensando ser..., las gotas de tus aguas Beatriz Vicentelo *Nogma,  Femenino de  nogmo, aceptado por la RAE, equivalente a criatura pequeña, a menudo protectora que vive bajo tierra o cuida jardines.   X  +3   enana o persona muy pequeña.

Sentir tu beso...

Sentir tu beso tu beso amor es el prefacio de un ángulo distinto , la frescura la rima, la ilusión, es el palacio divino donde habita la dulzura.   Amar con otra luna necesaria retornando otra vez a las arcillas apurando por dentro una plegaria con mi alma por lo tuyo de rodillas.   Más allá reforzar el complemento levitando al candor de tu sonrisa conociendo en mi afán ese argumento que bien supo entender la pitonisa.   Sentir tu beso amor es la estatura de la fe transmutada en la montaña del círculo inventar la cuadratura y hacer flor por milagro a la cizaña.   Es andar desandando lo vivido compartir con las aves el dialecto sepultar el pasado en el olvido y a la luz retornar para un trayecto.   Es vencer los vestiglos, tomar vuelo apretar tu cariño en mis espacios dislocar de otras rutas el modelo y robar el pigmento a los topacios.   Es mirar hacia arriba y hacia adentro descubrir en tus labios la conjura y agitar el mer...

Derrota

 Derrota Me dabas el elixir de tu esencia gota a gota con halos de misterio mi corazón de largo cautiverio volteó su mirada con renuencia   Y exhalaste fragancias de querencia con encantos de liras en salterio e hiciste vacilar todo criterio que tenaz rechazaba la insistencia   Sí como loba..., ¡Yo me   defendí! de ese asedio que fue con frenesí al aullar con colmillos de furor   Pero,   tu asedio cual río de mañas ¡Irrumpió con audacia a mis montañas! y venciste mis riscos de fragor   Beatriz Vicentelo  

Una mosca en el mantel...

Mientras el verso camina los renglones del papel una mosca en el mantel observa lo que me obstina lo que grita, se amotina en mi instinto, mis abrojos en mis rabias, mis despojos por lo que no pudo ser y rompió el amanecer soñado de mis antojos.   Como un pequeño testigo no sé si con forma hosca con su presencia la mosca me dice que está conmigo que algo al escribir litigo por todo lo que conmueve por este sonido breve que parece un recital de música en el cristal en esta tarde que llueve.   Que  dibuja entre la rima lo que late, lo que inspira aquello que interno gira sin cesar y que lastima que abruma, que desanima en su tenaz protocolo por este afán que enarbolo y este dolor que me embosca se fue, ya no está la mosca vuelvo de nuevo a estar solo.   Ernesto Cárdenas .

Copa de Amor

Copa de Amor  Cuando me inspiro sabes que abrigo un terco sueño que, en pasivo deseo, sin pretender tocarte llega mi boca amante, tierno roce sedeño envuelto en magno anhelo, temblando por besarte   Sabes que el cuerpo vibra, solo al oír tu nombre dúctil emoción corre, se levanta encendida y sacudiendo sus fibras ante tu silueta de hombre se arandela la pobre por tu antojo, abstraída   Dame el cáliz de miel que lejos se desborda el abrigo que añoro…   ¡Dame tu beso en verso! Que en esta soledad cuyo silencio me aborda es fondo de Pandora valioso en mi universo   Que, ebria en mi embeleso, sueño días contigo para ti, un beso es poco   ¡Para mí, néctar en flor! Y como la moneda, caudal para el mendigo Que la gasta en licor… ¡En mí, es copa de amor!  

Puede ser nuestro...

Todos pasamos un momento amargo un triste acontecer de la existencia pisando espinas de un camino largo que arriman estupor a la conciencia.   Son los instantes donde vemos hondo sintiendo que la noche nos abarca son esas horas que tocamos fondo dejándonos la firma de una marca.   Nadie se salva de un minuto aciago de alguna pena que lo desanima nadie se escapa de beber el trago amargo de un dolor que lo lastima.   Cualquiera cruza lo fatal un día funesto en el azar de un desencuentro y siente la opresión en la sombría razón de un golpe que desgarra dentro.   Todos cruzamos por el mismo mapa oscuro del azar   que n unca   advierte el después , el   final que nunca tapa lo fatal que depende de la suerte.   Hay que entender del alma ese argumento tortuoso de la vida que es siniestro hay que pensar mirando un sufrimiento ajeno que tambien ...  puede ser nuestro.   Ernesto Cárdenas.

Por Insistente

Por Insistente...  Y aunque tú no lo creas, una vez fui el ave que rondaba tu ventana llevando un tulipán a tu mañana y en mi pico el olivo de ternez  Entonaron mis trinos, placidez con magna sutileza soberana y en dulcifico ensalme del Nirvana te dediqué el azul de esplendidez Fue un día, que por pena te quebraste por ser ave no pude dar mi abrazo mas fui con mi hoja alzando azul canción ¡Y revoleteé tanto!  Que alzaste la mano y un grosero manotazo me expulsó de tu oscura habitación Beatriz Vicentelo 

Con propio sacrificio…

Habla cuando conozcas lo que dices las cosas a tratar sin arrogancia si no sabes el tema, sus matices evita se conozca tu ignorancia.   Es el silencio la mejor manera para aprender con intención y pronto para cruzar con bien esa frontera de la cultura sin pasar por tonto.   Pregunta, indaga todo, profundiza que un libro bueno sea tu camino y encontrarás la brasa en la ceniza para escribir tu propio pergamino.   Deja el mundo su voz, anda con prisa porque poco es el tiempo que tenemos para aprender aquello que precisa ampliar lo poco o mucho que sabemos.   La fuerza es el derecho de las bestias nos dijo Cicerón en su momento es mejor hacer todo con modestias que encontrar en la fuerza un argumento.   Pedir prestado es mendigar lo ajeno piensa guardar para algún tiempo malo pon a tus gastos natural un freno tener lo propio es el mejor regalo.   Esa es la exacta meta, el santo oficio sin bombos ni platillos para el paso con humildad, con propio sacrificio más ...

Para ser yo mismo...

Ignoro si esta vida es la correcta esta que llevo sin atarme a nada siguiendo en mi intención esa directa razón que gusta de mi senda aislada.   De no seguir los pasos sin sentido d e  algunos sin criterio y sin bandera y ser con mi pasión eso aguerrido que pone ante la gente una barrera .   Por no creer, por hoy dudar de todo cansado de observar mediocridades y eso constante que no cambia el modo de tanta ingratitud y falsedades.   Lucho en fin por salir del laberinto buscando concretar un exorcismo una manera en fin de ser distinto con mis ideas para ser yo mismo.   Me aterra ser un número en la agenda de los que juntos van pastando días atados al tumulto y a una rienda que impiden en las almas rebeldías.   No espero ser la cúspide de nada solo habitar en un rincón pequeño sin trotar enredado en la manada con mi paz, con mi libro y con mi sueño.   Ernesto Cárdenas.

Metamorfosis

 Metamorfosis Y a veces imagino, ser en tu amante mundo  mariposa que en vuelo fiel, deflagre su brillo  y con grácil servicio, reverente sencillo ofrecerte mi audacia con el polen fecundo Marearme en tus pétalos a suspiro profundo y con revoloteos, enlazar en hatillo tus hojas de corola para hacer un pestillo encerrando tu amor con cuidado rotundo Quisiera que mi alero tu belleza abanique   ser el humilde insecto que en vuelo te suplique ¡Colocar mi crisálida sobre el verde foliolo! Para al indicio nimio que alguien roce tu esencia ¡Salga mi hosco gusano con salvaje indolencia! Y destroce al estulto que toque tu peciolo Beatriz Vicentelo Estulto: Cretino Nota:  Puedo poner "cretino", tiene el mismo número de sílabas,   pero sonaría fuerte. "Estulto" es un término que se oye más suave significando lo mismo y porque empieza con vocal,  que siempre es más sutil que la consonante y "cretino" empieza con consonante, al menos tratar de evitarla en...

Perdura lo que fue...

Perdura lo que fue porque no muere n i   cesa de rondar por la memoria eso que cada noche nos sugiere volver a repetir la vieja historia.   Retornar las horas donde todo era tejer delirios con sonrisas plenas donde la fe cerraba su frontera al temor, a la duda y a las penas.   Nada ha borrado la emoción aquella de ser lo claro de un cariño exacto de ser dos luces de una misma estrella y dos motivos redactando un pacto.   Sigue latiendo la pasión antigua el mismo ritmo del amor sin frenos nada se rompe ni se torna ambigua la fe que supo de los tiempos buenos.   Perdura lo que fue después de todo exactamente como el primer día rimando versos sin variar el modo para saber que amamos todavía .   Ernesto Cárdenas.    

La Última Aventura

La Última Aventura Puedo estar a tu lado, sin que tu alma lo sepa acariciar tus manos con temblor de doncella rozar suave tus labios, con la ilusión que trepa al pensarme contigo bajo el haz de una estrella.   Puedo cantar a cielos -sin que el recelo quepa- el verso con fulgor perfilado en centella y puedo alzar en fuego sin prisa ni retrepa la inmensidad de amor que revienta y resuella   Puedo montar tu potro furioso de locura ¡Y cuando las campanas de averno estén tañendo! Saltar al precipicio final de tu aventura   Y en caída y caída, llegar viva muriendo ¡Y ahí entre sangre y lodo!...,  ¡Envuelta de ternura! Decirte al fin el modo, como te estoy queriendo   Beatriz Vicentelo  

Para estar a tono...

Soy viajero del tiempo sin retorno tramoyista de un rumbo sin futuro que escribe sin falacia y sin adorno sereno para el caso y sin apuro.   Busco la frase a fin sin titubeos tejiendo rimas sin ofuscaciones así para dar cuerpo a mis deseos en medio de la noche y mis pasiones.   Llevo en el alma la razón que pone notas al paso con fervor latente y natural, el mismo que transpone su mundo por encima de la gente.   Solo plasmando para estar a tono lo propio, aunque deguste malos tragos no busco por mi bien el falso trono del ego que se empina en los halagos.   Escribo sin salir de mi universo donde soy con mi rima un vagabundo un loco con mi sueño y con mi verso aunque nadie me lea en este mundo.   Ernesto Cárdenas.

¡Clama Orgullo Clama!

  ¡Clama Orgullo Clama!   Fui capullo de rosa en luz de esquina cerúleo rocío en su alborada… Ahora, soy aleznada tosca espina demencial exangüe abandonada   Dile… ¡Que olvide el tanto yo quererle! Que multe espurio celo primigenio ¡Que indulte persistencia por tenerle! Con cíngulo de esparto por mi genio   Que viene solitaria hora angustiante en macilento invierno descarnado Ay mi engreído ORGULLO… ¡Mal palangre!   No reprimas tu grito fustigante ¡Clama!... ¡Que no se vaya de mi lado! ¡Que borbotean penas en mi sangre! Beatriz Vicentelo  

No espero nada...

No espero nada que me cambie el paso con esto ingrato de llegar a viejo cuando cansado mi existir repaso pensando en lo que fui frente al espejo.   Solo mirar los rumbos, el dilema del mundo con sus notas, sus clamores sin cambios en su afán , en lo que extrema que   vuelve a repetirse en los errores.   En esas formas de buscar alturas cada cual con su sue ñ o y   con su ego sin importar para triunfar locuras ni dar para avanzar palos de ciego.   Nada es distinto a lo que ayer miramos no existen para el alma alteraciones pues reincidentes otra vez marchamos para lograr las mismas decepciones.   Es un patrón impuesto, inalterable seguido sin variar el rigorismo como un castigo, un fin inalterable para volver mañana a hacer lo mismo.   Ernesto C á rdenas.

¡Qué Cosas!... Soneto

 ¡Qué Cosas!... Tu carácter machista y prepotente  echaron nuestras ansias por la borda y nuestro amor fue como el de otra gente tóxica relación, absurda y sorda Pensar,  eras mi dios de fantasía ¡El bordado brillante de mis rosas! De mis liras, la suave sinfonía el hombre de ocurrencias amorosas  ¡Soñaba noche y día con tus besos! Con aquella ternura que abrigabas con esa inteligencia que en excesos me dejaba arrobada cuando hablabas ¡Pena,  que siendo un ser tan cautivante! Mostraras tu carácter dominante Beatriz Vicentelo

Sin rencores...

Te vas y te aseguro no me importa lo nuestro fue fatal tras el encuentro eres una mujer que nada aporta te falta la emoción que late dentro.   Tu vida se hace sal sobre la marcha donde nada florece en los rincones el amor no funciona si hay escarcha y la fe pierde el ritmo sin pasiones.   Tengo que darte gracias por lo amable de tu salida sin tener exceso pues sé qué natural no eres culpable de haber nacido con escaso seso.   Por norma no soy hombre de rencores no llego a desearte malas cosas así para borrar los sinsabores así para olvidar tus nebulosas.   Te despido feliz aunque lo dudes   sin encono en el alma , sin ardores con lo limpio al final de mis   virtudes y agobio infernal de tus errores. .   Ernesto Cárdenas.

Al Filo de la Locura... Serventesios

  Al Filo de la Locura   Ingente amor, que en soledad  me fraguas dejando en el camino tu amargura dame la certidumbre de tus aguas con apacible cántaro de albura   Yo que poco creo, en lo que implantas que desconfío de la luz que alumbra ¡Dale certeza a mis inciertas plantas o quítame esta duda que apenumbra!   ¡Pero no dejes a mitad de rutas! Esta cruz pesada de desconfianza que de fango, se colman ya mis   grutas sin que asiente firmeza la confianza   ¡Sacude mi alma que en hondura huelga! La duda mísera que al alma escalda   que ya el caballo de indolencia cuelga... ¡Calavera de penas en la espalda!   Beatriz Vicentelo      

Esplendor de Hierba

  Esplendor de Hierba   Tierra, surco en plantío, guarda vida ya recibe tu vientre humilde grano ¡Madre gestante dulce y bendecida! Resplandeces con útero ambrosiano   Cae copiosa lluvia acomedida "nanas" canta su acento bohemiano y el río con sapiencia amplia del druida desborda su servicio cotidiano.   Levanta el sol su rayo esplendoroso aclamando el iridio cadencioso: ¡El divino milagro que se fragua!   Y empujando, arcilla- humus terroso un bracito… ¡De fina hoja de tagua! ¡Nace!   Con el rocío azul de agua.   Beatriz Vicentelo