¡Clama Orgullo Clama!
¡Clama Orgullo Clama!
Fui capullo de rosa en luz de esquina
cerúleo rocío en su alborada…
Ahora, soy aleznada tosca espina
demencial exangüe abandonada
Dile… ¡Que olvide el tanto yo
quererle!
Que multe espurio celo primigenio
¡Que indulte persistencia por
tenerle!
Con cíngulo de esparto por mi genio
Que viene solitaria hora angustiante
en macilento invierno descarnado
Ay mi engreído ORGULLO… ¡Mal
palangre!
No reprimas tu grito fustigante
¡Clama!... ¡Que no se vaya de mi
lado!
¡Que borbotean penas en mi sangre!
Beatriz Vicentelo
No te preocupes por nada, aunque mi diccionario es el pequeño Larousse, en verdad reconozco que no es el más completo, y no te critico, solo que soy de los que tienen la idea, de que ir al diccionario en medio de la lectura de un poema como que rompe algo, pero cada cual tiene su estilo. A mí me dicen que uso palabras sencillas, cotidianas, y es porque aprendí leyendo a Buesa, Lugones, Juan de Dios Peza, Ilarion Cabrisas, Ricardo Palma y Borges, entre otros, que le daban un estilo más llano a su mensaje.
ResponderBorrarTus poemas como este denotan fuerza, realidades muchas veces crudas, y no se pede negar son elegantes en su decir, no creas que no me gustan, desde luego que si, solo que mi vocabulario es más bien pueblerino, y sé que no muy amplio, pero de que admiro lo tuyo puedes esta segura, por eso estamos aquí, porque somos poetas de corazón, sentimos lo que escribimos, y no lo hacemos sin una inspiracion genuina, el poeta no se hace, el poeta nace, y eso es un axioma, sigamos escribiendo sin preocupción, solo soltemos las amarras de la musa para ser sacerdotes de la palabra como decía Buesa.
Ernesto C.