Liberación... Serventesios

 

Liberación


Era un indio callado resentido

la cerviz baja, quieta la mirada

agudizando fino el presto oído

de inicio hasta final de jornada

 

Sometido a la orden del capataz

el trabajo fuerte, la vida ruda

vuela en el horizonte ave rapaz

y el hambre contenido, rabia exuda

 

Ya mastica artificios de venganza

¡No lo sabe el apero ni el maíz!

Y alto cañaveral urde en labranza

un sembrío con punta en su honda raíz

 

Hierática ya vaga por la sombra

la opresión del cautivo fatigado

y el espectro del grito no se asombra

al reiterar un "libertad" negado

 

Y un día, la ocasión dictatorial

se dio para el sumiso que explotaban

nadie supo del recio gamonal

que murió,  cuando todos trabajaban

 

Se irguió el cañaveral en gran alarde

y el indio referido que ni hablaba

mirando el sol en refrescante tarde

al azadón en hierbas, le cantaba


Beatriz Vicentelo

Comentarios

  1. Un poema, digamos, un narro con excelentes rimas, como un cuento de una venganza esperada, y en la realidad se han dado muchos casos donde el abuso tiene un fin, donde hay un minuto aciago donde se decide el rumbo, el azar de una o de varias vidas.
    Y me gusta verte andando por estos caminos también del serventesio, este de romper moldes para andar por otras avenidas, aunque sea por una sola vez.
    Yo he escrito sonetos, alejandrinos, serventesios, décimas, octavas reales y coplas, entre otras, solamente para probarme en estos campos de la poesía, y como me gusta este arte, me he sentido más completo.
    Me ha encantado tu poema de hoy.
    Ernesto C.

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