El Cambio de la Gaviota
El Cambio de la Gaviota
Se desprendieron hojas en plena
primavera
quedando sorprendida la orilla de mis
ríos
detuvieron alcores las improntas de
estíos
y gaviota… su vuelo desvió de la
ringlera
Y sin rumbo, turbada por ser la vez
primera
descendió a los abismos más
siniestros umbríos
y no le echó la culpa ni a los
tiempos sombríos
ni al viento caprichoso ni a su tonta
quimera
Pero como en abismos igual soplan los
vientos
¡Un ventarrón la alzó, insuflándole alientos!
¡Y quién dijera!... El ave se tornó águila fuerte
¡Yo fui aquella gaviota! Quien se hundió en el abismo
¡Quien suplicó y lloró por tu adiós y
tu cinismo!
¿Hoy regresas? Soy águila... que ora no quiere verte
Beatriz Vicentelo
Así pasa: son los golpes los que moldean las almas, como en el yunque a martillazos se moldean los metales; a base de golpes madura la experiencia, y nos pone un escudo, nos da una espada para andar por la vida. Pitágoras decía que para ver monstruos no hace falta ir a la selva, están por todas partes, y yo agregaría que en nosotros mismos existe la capacidad para no caer en un falso amor, tratando de estar entre unos brazos cálidos, digo entre unos brazos… nunca entre unas manos.
ResponderBorrarMuy recio tu poema, como siempre...
Ernesto C.