En fin, todo un misterio…
“Entonces los hijos de Dios
empezaron a fijarse en las hijas de los hombres”
De la Biblia, Génesis, versículo 6:2
¿Quiénes
eran estos hijos de Dios? estos antiguos visitantes, que llegados desde el
cielo se unieron con las mujeres de la tierra, se juntaron y con ellas
procrearon hijos, vástagos que los griegos llamarían titanes o semidioses en
sus historias, en sus narros, y que luego pasarían a la mitologías, como Hércules, Anteo, Atlas
y Prometeo entre otros, quienes fueron estas deidades que más tarde pasaron a
la leyenda de otros pueblos, donde se les recuerda como gigantes... ¿De dónde
llegaron esos seres que mienta la Biblia en el génesis? y que se recuerdan por quedar en las memorias arcaica de otras civilizaciones?
La misma palabra ángeles significa enviados, ¿Enviados por quien en épocas pasadas? ¿Serían en verdad seres de otra dimensión?, ¿viajeros del espacio?, extraterrestres llegados de otros planetas?
Arribaron de lo alto en sus
legiones
de otro espacio lejano, de
otras luces
de otro mundo buscando
conexiones
en los genes, las almas y
los cruces.
Para
lograr la plena descendencia
de otra casta distinta, otro
linaje
otro ser, otra estirpe, otra
presencia
de los hombres cambiando
hasta el mensaje.
Fueron
hijos de Dios, la levadura
cumpliendo en su actitud
celestes planes
o fueron el vigor de otra
cultura
que supo de gigantes y
titanes.
O
fueron ancestral germen y herencia
sementales de un acto en lo absoluto
la progenie ideal, fueron la
esencia
de una cepa carnal como un
tributo.
Una
especie crucial en el encuentro
de razas en acción
resolutoria
un orden superior para ese
centro
que marcó los camino de otra historia.
Una para entender esa constante
razón en la existencia de lo arcano
para cambiar el alma a lo
importante
y mejorar al fin al ser
humano.
Ernesto
Cárdenas.
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