Las grayas… mitología griega.
Nacieron viejas con cabellos grises sin las pupilas por donde atisbar sin una tierra, sin tener países porque sus cunas fueron siempre el mar. Hijas deformes de remotos dioses soledades espantosas de otra era sin un contacto, sin saber de roces atadas a ignorar lo que hay afuera Eran las Grayas en los estertores difusos de una historia legendaria tres almas tristes que entre los horrores vivieron sin saber de una plegaria. Las tres y un ojo para verlo todo para rimar un solo pensamiento las tres forma ndo un ente como un modo que obligaba al ritual de un aislamiento. Poco se sabe de este espanto antiguo de tres seres grotescos con un ojo de un habitar en un estrato exiguo sin saber de una risa ni un sonrojo. De estar unidas por eternas rutas que mezclan lo fatal de sus caminos de ser tres almas en aquellas grutas atrapadas por siempre en sus destinos. Ernesto Cárdenas.
Me gustó desde el inicio este poema, porque tiene la ambigüedad sugerente: alguien llega y, con su sola presencia, inaugura la ilusión del amor. No se nombra a la figura evocada, y quizá allí reside parte de su encanto: es presencia, mirada, chispa que despierta la emoción.
ResponderBorrarPor otro lado, tiene una imagen que recuerda mucho a un recurso típico de la poesía de Federico García Lorca, y quizá por eso ciertas partes resultan tan sugerentes; me refiero al final
que salta al corazón como una chispa
y enciende de la noche el infinito
para poderla amar hasta el delito.
Grandioso, el AMOR en efecto no tiene límites!
Gracias mi querido Ernesto, un placer grande leer este valioso poema!
Abrazos