La Otra Cara de la Vida

 La Otra Cara de la Vida


Era un niño de la calle, pájaro frutero

si él no robaba,  simplemente no se comía

¿Padres?  ¡Dime indolencia con certeza ¿qué es eso?!

¿Hogar?  Otra de tantas mentiras de la vida


En robos, ultrajes y cárceles fue creciendo

era piedra que rodaba perdiendo inocencia

se hizo hombre inspirando mal concebido respeto

pero sobrevivió hasta cierta edad sin conciencia


 ¡Ah sangre que se ponzoña infectándose intrépida!

Ya no hay amargura, ni hay quebranto, ni hay infiernos

y cuando llegó  la consecuente silla eléctrica


el cura pregunta:   Pa' su madre ¿algún correo?

Como si de arrepentimientos hablar quisiera

respondió quedo:  Si la tuve..., ¡Maldita sea!


Beatriz Vicentelo

 

 

Comentarios

  1. Un poema duro con una historia que termina mal, y lo triste es que se repiten, no existe conciencia, se hace del delito una costumbre, y jóvenes  con futuro matan sus mejores años en la cárcel, o si no, como bien dices, en una silla eléctrica, si todo ocurre en los Estados Unidos. 
    Hay dos únicos países que aún conservan la pena de muerte, y aparte del mencionado, el otro es Cuba, donde aún se fusila.
    Y sigo con la idea del poema amplio, de este que estamos haciendo, donde no solo el amor o el desamor prevalecen, sino otros temas también de interés social.
    Excelente tema.
    Ernesto C.

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