Me dio el destino...

Me dio el destino en su amplitud la herencia
de ser hijo de Dios y seguir su huella
me dio para entender la trascendencia
del amor, de la rosa y de la estrella.
 
Del equilibrio sano, de los pasos
de aquello que apuntala y determina
a no expirar detrás de los fracasos
y a recordar que hay luz tras la neblina.
 
Que hay otra amenidad, otro motivo
otro cielo, otro ritmo, hay otra cumbre
un puente que cruzar y un objetivo
para avivar el fuego de la lumbre.
 
Me dio el destino este sentir abierto
para esquivar del miedo las dobleces
me dio la mente clara y el acierto
para crecer después de los reveces.
 
Retando a cada instante el mecanismo
del tiempo que deshoja el calendario
sabiendo al escribir que soy yo mismo
en medio de la risa o del calvario.
 
Me dio el destino, en fin, lo que estimula
a darle al pensamiento sensaciones
y fuerzas a una fe que confabula
atando a mi sentir las obsesiones.
 
Me dio para aprobar la asignatura
de un tesón que desborda los esquemas
y me dio sin calmar esta locura
de arrancar a la noche los poemas.


Ernesto Cárdenas.

Comentarios

  1. Grandemente admirada por la versatilidad de tu verbo, por ese dominio siempre reconocido, el mismo que observo, leo y analizo.

    Y es cierto lo que dices mi querido amigo, porque a medida que voy conociéndote, el destino te dio muchos y variados dones que muchos quisiéramos poseer.

    Me dio para aprobar la asignatura
    de un tesón que desborda los esquemas
    y me dio sin calmar esta locura
    de arrancar a la noche los poemas.

    ¡Grandiosidad de letras donde destaca principalmente la rima idónea y oportuna para complementar con excelencia el concepto que se quiere brindar.

    Fabuloso poema mi querido amigo!
    Grandes felicitaciones!!

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