Amor Tardío
Amor Tardío He tocado tus manos, como pétalo en rosa ¡Ah caricia sedeña, dulzura que me riega! Nido tierno de hierbas, alas de mariposa esplendidez radiante, frescura que me ciega La luz de encantamiento palpita presurosa y aroma de glicinas en mi viento se mece con silampa en rocío por el cristal que endiosa audacias del amor que vibración remece ¡No, no cierres la ruta que llevan a tus manos! No me niegues placeres normales, tan humanos que aún están mis copas colmadas de ambrosía ¡Dame un caballo alado con purpurina al pelo! Un vestido de encajes con holanes del cielo que ansío revivir… ¡La ilusión que tenía! Beatriz Vicentelo
Grandiosas Espinelas mi querido Ernesto!
ResponderBorrarMe encantó especialmente la analogía que haces con el "adicto" que a mi parecer es grandioso, porque de cierta forma es así; y, de hecho para mí es novedoso porque a nadie se lo he leído.
Lo imagino en el conflicto
de un ente con un enorme
frenesí nunca conforme
con su fatal veredicto
por ser del verso un adicto
que entre mis pasos se esconde
Sobresaliente poema mi buen amigo, siempre sorprendes con tu privilegiado numen, que de hecho pienso que deviene de tu habitual lectura. El otro día y se me pasó el no remarcarlo, escribiste un término que complementó fabulosamente la imagen que dabas; ayer me pasé horas buscando y no lo encontré, a lo mejor está en un poema publicado en Labradores. De hecho continuaré haciéndolo, porque vale la pena conjuntamente con este "adicto" conservarlo.
Gracias y felicito la excelencia con que han sido escritas estas espinelas!
Un abrazo grande