Inteligencia
Inteligencia Del valle a la montaña, del bardo a los cantares de los ojos al alma, de invierno a primavera un torrente aromado de amor con azahares nos abraza al nacer, digna terrestre esfera Sin conocer su nombre, percibimos su esencia en una mujer madre amorosa, abnegada y el torrente de dicha magna..., ¡Ilimitada! nos cubre con su linfa jamás interesada Y por él vino un Dios a salvarnos deste mundo Un mundo donde creció, infante ora necio quien con…, ¡Su propio barro macilla su odio inmundo! ¿Qué ansía aquel empeño? ¡Poder! ¡Publicidad! ¿A costa del repudio, asqueo, del desprecio? ¡Qué inteligencia triste de estulta facultad! Beatriz Vicentelo
¡Oh! Celos extremos que van más allá de la vida por un amor enfermo que ardía en las flamas de inseguridad y perfidia! Me hiciste recordar al poema de Julio Flores, Bodas Negras, pero ahí él la sacó de su sepulcro para llevarla a su casa y vistiéndola de cintas y colores se casó con ella. Bueno, este poema no es de celos sino de un amor extremo; y extremo es también tu poema, porque puedo hasta secuestrarlo, pero matarlo? Pero hay casos en nuestra vida actual no? El despecho es mal conductor de nuestras acciones, es hermano directo de la locura.
ResponderBorrar¡Genial tu poema mi querido Ernesto!
Un abrazo