Los agotes…
Los agotes fueron una etnia marginada, acorralada por la sociedad de su tiempo, que tejieron sobre su origen y sus actos mil conjeturas, mil leyendas sin base para apoyar el disparate de sus especulaciones raciales. Fueron empujados a vivir casi a escondidas, como fieras en contra de su voluntad, solo por haber nacido en el seno de una casta diferente, como bastardos del mundo. Los agotes habitaban ambos lados de los Pirineos: los de España en la zona de Navarra y los de Francia en un lugar conocido como Rive de Gauche. La historia de ese pueblo se remonta a principios del año mil de nuestra era, que eran entonces tiempos turbulentos de cruzadas, de vikingos, de los ataques de los piratas turcos y de enfermedades como la lepra, que había aparecido a través de contactos con viajeros llegados de la India. Se cuenta que los agotes eran bien conocidos por no tener lóbulos en las orejas, y también por las piernas abiertas entre las rodillas, como los vaqueros del oeste americano; estos p...
¡Oh! Celos extremos que van más allá de la vida por un amor enfermo que ardía en las flamas de inseguridad y perfidia! Me hiciste recordar al poema de Julio Flores, Bodas Negras, pero ahí él la sacó de su sepulcro para llevarla a su casa y vistiéndola de cintas y colores se casó con ella. Bueno, este poema no es de celos sino de un amor extremo; y extremo es también tu poema, porque puedo hasta secuestrarlo, pero matarlo? Pero hay casos en nuestra vida actual no? El despecho es mal conductor de nuestras acciones, es hermano directo de la locura.
ResponderBorrar¡Genial tu poema mi querido Ernesto!
Un abrazo