De dónde...
De dónde me acompaña el troglodita
estos genes de donde y esta furia
de donde esta inquietud y esta lujuria
y esta pasión intensa que me agita.
Esta forma de alzarla a mi paisaje
en todas las borrascas de mi abismo
de donde esta actitud y este extremismo
de donde esta demencia en mi coraje.
De dónde vengo entonces, de que sombra
de qué centro este obseso y este anhelo
este apretar su nombre en el desvelo
este buscar lo suyo que me asombra.
Este romper las normas, los rigores
para abarcar su esencia en mis arrojos
de donde, de que fiebre estos antojos
por desatar mi instinto en sus amores.
De dónde este pensarla sin variantes
este empeño por ella, esta tormenta
y de donde este exceso que argumenta
el espasmo de atarla a mis instantes.
De dónde este deseo que no calma
la angustia de seguirla hasta el martirio
y de donde mi Dios este delirio
que la clavó con rabias en el alma.
Ernesto Cárdenas.
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