El fantasma del espejo...
Tal vez en mi locura, tus reflejos
ignorados en tiempos y distancias
se presentan por magia en los espejos
sabe Dios por qué raras circunstancias.
Sólo sé de contornos y siluetas,
de trazos, de perfil tras los cristales,
de formas vaporosas e incompletas
que tienen no sé qué... de fantasmales.
Porque tu imagen en la luna fría
del tremol que define sus fronteras
parece allí adquirir anatomía
en cuerpo que sorprende mis quimeras.
Y saltas del cristal por sortilegio
de algún hechizo aborto del encanto,
teniendo en mi locura el privilegio
de vivir un instante sacrosanto.
Pues pones realidad sobre mi cama
rompiendo de la noche los manejos
y vuelve a repetirse el mismo drama
marchándote otra vez... por los espejos.
Ernesto Cárdenas.
¡Vaya poema para alucinante! Dicen que en el dormitar antes de caer en el sueño nocturno, reparador de energías, hay un levísimo espacio, como adumbra de sombras, donde se alinean los espejismos. Mas éste no creo que sea el caso del que estás hablando, mas pareciera un ensueño donde el añoro o deseo se vierte en fantasía con fortísima intensidad evocadora. El poder de la mente.
ResponderBorrarbueno por lo que fuere finalmente, me pareció lindísima la imagen que ofreces con estas bellas letras! Del espejo salta por un instante la imagen del ser amado o encariñado! Un privilegio en sí, para quien ama y ansía disfrutar de acercamiento así sea un instante.
Y saltas del cristal por sortilegio
de algún hechizo aborto del encanto,
teniendo en mi locura el privilegio
de vivir un instante sacrosanto.
Ciertamente un instante de encantamiento que arroba y nos coloca en el centro del deleite con frenesí; y como es imagen del espejo, es ahí donde posiblemente lo identificamos como un espejismo, el tiempo del disfrute es bastante corto, ya que deberá regresar a su lugar de origen... donde efectivamente es un drama conforme declaras en esta final estrofa, ya que quisiéramos retenerlo para solazarnos con él
Pues pones realidad sobre mi cama
rompiendo de la noche los manejos
y vuelve a repetirse el mismo drama
marchándote otra vez... por los espejos.
¿Qué te digo mi admirado poeta?
Tus letras me encantaron más que el encantamiento mismo!
¡Muy bello! Bellísimo!
Gracias