El Fiel Compañero

El Fiel Amigo

-Octavas Agudas-

 

Y era una historia pobre y harapienta

que a rastras se traía el pordiosero

su desgracia no era por dinero

miseria era en su triste corazón

Un noble can, marchaba a su costado

moviendo la cabeza oreja y rabo

¿Tan solo?  No se hallaba al fin y al cabo

su mascota con él a la sazón.

 

Golpeaba en sus sienes, un amor

de mujer, que quebrando su confianza

perdió la fe, perdió toda añoranza

dejándolo sumido en desazón

Y como si supiera de su pena

el canino,  sandalias le lamía

y alzando su mirada,  parecía

decirle:   “Yo te doy mi corazón”

 

Y ahí iba el perro cual fiel compañero

durmiendo entre cartones, dando abrigo

y cuando el frío calaba al mendigo

acurrucado a él, daba su calor

Y cuando los echaban de lugares

menesteroso y can se retiraban

a recibir migajas que le daban

sin las urgencias de irse al comedor

 

Bebió su llanto, absorbió sus días

y si un hueso le daba, su alegría

 tanta era, que ladrando agradecía

con colita que movía asaz

Mas llegó el día... el hombre se murió

ya el cadáver del piso han levantado

¡Nadie escolta la marcha al desdichado¡

Solo un perro..., que triste va detrás


Han pasado los días del entierro

un anciano algo cojo en cementerio

revisa las cerrojos con cauterio

donde es él, su guardián cuidador

Ya preparado al descanso escucha

un aullido que agudo lastimaba

y acercándose a una tumba estaba

el pobre perro en... último estertor  


Beatriz Vicentelo


Comentarios

  1. Un narro que toca el corazón al pensar en la desgracia del anciano, y en el triste, perro que se quedó solo, aullando sin la dicha de un consuelo, y con un oscuro porvenir por delante, porque a los perros viejos nadie les da amparo, nadie los saca de su vida miserable.
    Un poema como todo un cuento, con su comienzo, su nudo y su desenlace, un poema para entender que hay dolores ajenos, que aunque sean de animales, no dejan de ser dolores
    En este poema se nota tu sentimiento, tu reconocimiento y admiración por esos seres peludos de narices frías, pero de corazones enormes que no saben de traiciones...
    Muy bueno todo, de principio a fin.
    Ernesto C.

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