Ilusión
Ilusión
Que me ofreces guirnaldas de tu enero
con el trino del mirlo en tu garganta
¡Oh!
Afable melodía que encanta
Con traje de pieles, capa y sombrero
¡Ay que alisto la cinta del faldero!
¡Ay! Que la piedra de mi pecho canta
Y es mi viento un enjambre que
agiganta
zumbando avispas por mi cuerpo entero
Más sé..., que si abro hojas de mi
rosa
lenta, ceremonial y prodigiosa
junto al cañaveral del extravío
-
donde uno olvida el nombre del bautismo -
¡Sé que dejarás fuerzas de tu brío!
Y jamás, por amor serás el mismo
Beatriz Vicentelo
Últimamente me impactan tus finales, como que le das a tu poema motivos grandes para llegar a la meta, para, con el toque final, cerrar con elegancia tus ideas, y eso significa que has crecido, y siempre se crece aunque se piense que se está completo; siempre hay un horizonte más allá para poner la vista, para intentar llegar a otra y otra cumbre; nunca se deja de avanzar así en la vida como en las letras. Yo mismo cada día descubro algo que me faltaba, un giro distinto, un motivo diferente para enfrentar las cosas con más experiencias y con más ahínco.
ResponderBorrarEl soneto es bueno, bueno, y lo hace excelente ese final…
Ernesto C.