Para una amiga inolvidable…

Esta poesía se la escribí a una amiga, a una que durante varios años estuvo en un foro, uno que ya no existe donde éramos tres, tres solamente, tres almas firmes en poemas y respuestas, esta amiga era mayor, ella y el esposo me escribían, o se comunicaban conmigo por teléfono casi a diario, y nunca olvido que estando en el hospital, ingresado por problemas de un riñón, llamaban al cirujano todos los días, todas las mañanas sin falta para saber por mi salud desde California, fueron mis amigos, o mejor mis hermanos, se portaron mejor que mi familia, y eso fue durante mucho tiempo, ya eran mayores, hoy pasarían de los 90 años. Hace más de un año que no me escriben, y temo que esté fallecido uno o los dos, que es lo único que justifica sus silencios, y para ser sincero no he tenido el valor de averiguar la realidad de sus vidas, porque quiero fantasear, especular esta historia en otro plano, a mi manera, imaginar que ella y al esposo por la edad ya no retienen recuerdos y por eso la falta de contacto, solo quiero pensar que están vivos,  y con eso me conformo sin preguntar mas nada.
Estas décimas las escribí un día para ella, porque no solo fue conmigo un ser de luz, sino con muchas otras personas a las cuales ayudó de diferentes formas en su iglesia y en la calle, y como no puedo ser desagradecido, le dedico este poema, estas letras, sabiendo con pesar que... no las leerá nunca.
 
 
Amiga llevas la brida
del candor como un emblema
y tu acción es un poema
de bondad que no se olvida
porque tienes definida
la ruta para esos puertos
para esos sueños abiertos
que demuestran los exactos
equilibrios de tus actos
que son amplios y son ciertos.
 
Tus caminos son lo interno
que convergen en ternuras
son el bien donde conjuras
la promesa con lo tierno
son ajenos del invierno
porque en tus ansias se mece
el encanto que acontece
para entender esa huella
preciosa como la estrella
del valor te ennoblece.
 
En ti las buenas acciones
van anunciando el vestigio
de la hermoso y el prodigio
que salta en los corazones
vas alternado emociones
al ayudar sin reparo
al entender eso claro
de la mano que se extiende
tras lo duro que trasciende
un ser en el desamparo.
 
Y es porque llevas atada
la piedad en el salobre
destino de un ser que pobre
tiene horizonte en la nada
no conoce la agraciada
beatitud de la bonanza
de esa orilla, de esa andanza
de la oración que infinita
lo transforma y lo levita
con un canto a la esperanza.
 
Al paisaje, a la armonía
de los trinos y las cosas
de las bondades preciosas
que son cumbre y poesía
que dan otra astrología
a los soles del afecto
a la visión y al proyecto
de la vida que bonita
se arrima hasta la bendita
facultad de lo correcto.
 
Te imagino en esa hora
de exaltaciones que estrenas
afligida ante las penas
del que sufre y del que llora
del enfermo, del que implora
apoyo ante los temores
ante el grito, los temblores
que no conocen la calma
porque naciste con alma
para entender los dolores.
 
Amiga vas a ese anhelo
de lo que marca el relieve
de lo que toca y conmueve
y espera por tu consuelo
para dar color al cielo
del infeliz sin la suerte
del cansado, del inerte
que sigue ese tramo largo
donde su andar es lo amargo
de la noche y de la muerte.
 
Por eso van éstas rimas
conociendo la concordia
de tu gran misericordia
para entender porque animas
porque al pobre te aproximas
como un ángel que imprevisto
nos demuestra el bien que visto
pone luz sobre tu agenda
porque sigues en la senda
los pasos de Jesucristo.
 
Ernesto Cárdenas.

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