Para vivir mejor...

Para vivir mejor he decidido
tener en la entereza un rumbo pleno
y marchar tolerante y comedido
por un cauce normal a lo sereno.
 
Romper con la raíz de la emergencia
aquella que en la prisa me sofoca
y ser en cada paso esa paciencia
directa que al sosiego me convoca.
 
Domar el nervio donde se conjura
la angustia que me altera y que me extrema
para lograr frenar lo que apresura
y envuelve mi existencia en un dilema.
 
Para vivir mejor hoy voy despacio
buscando en lo tranquilo lo correcto
para dejar aquello que reacio
limita mi horizonte y mi intelecto.
 
Me vuelca el equilibrio en la borrasca
bajo otra  conmoción en mi andadura
hundido en esa afán donde se atasca
la idea en lo fatal de la premura
 
Hoy quiero ser normal frente a las cosas
del tiempo sin apremios ni querellas
para admirar los nidos y las rosas
y contemplar de noche las estrellas.
 
Sabiendo natural que nada importa
la acucia pues la historia no revierte
la vida sea larga o sea corta
porque al doblar la esquina está la muerte.
 
Ernesto Cárdenas.

Comentarios

  1. Hoy quiero ser normal frente a las cosas
    del tiempo sin apremios ni querellas
    para admirar los nidos y las rosas
    y contemplar de noche las estrellas.

    Claro, no por adelantar o retroceder las manecillas del reloj, detenemos ni retrocedemos el tiempo. Y vivir con calma es adquirir con entrenamiento un CONTROL EMOCIONAL, algo que ni con los años, algunos han alcanzado. El temperamento es un elástico extendido, tirante, que a mínima fuerza externa oscila y es por donde transita el carácter del hombre; un paso en falso o un desnivel en el equilibrio y nos caemos estrellándonos en el suelo. Eso quiere decir que el no equilibrio emocional, puede matarnos.

    Y no se puede decir determinantemente, "de esta agua no he de beber" ya que somos enteramente seres bio-emocionales; la estabilidad de carácter depende de muchos factores, varía según las circunstancias; que trabajamos en él sí; pero lograr por completo la madurez emocional es grandemente difícil, salvo que seamos Indira Gandhi; que ni siendo Gandhi, según hemos visto, conservó la calma en un pasaje de su vida.

    Grandioso poema mi querido Ernesto!
    Me da mucho gusto que así sea!
    Muchas gracias

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