Apocalipsis…

Y se abrió la tierra por el cataclismo
descubriendo la negrura de la entraña
y de la roca hecha fuego en el abismo
saltó a la luz con estruendo la alimaña.
 
Entre furores rugieron los volcanes
y la sombra de la noche envolvió el mundo
vientos raros se tornaron huracanes
ante aquello que abortaba lo profundo.
 
Se irguió fatal la bestia en la llanura
la selva ardió recorriendo vastedades
como un monstruo colosal que en su estatura
expulsaran las preteridas edades.
 
Era el castigo final que al hombre aterra
la penitencia entre el ruido de trompetas
y el rayo de Jehová sobre la tierra
con el juicio que anunciaron los profetas.
 
Ernesto Cárdenas.

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