Breve historia de la mujer…
Luego de leer el voluminoso libro "Historia de las mujeres" que es un compendio de partes, de estudios sobre el tema, escrito por diversos autores y dirigido por Georges Duby y Michelle Perrot, quise investigar un poco más, buscar para saber las causas de que se discriminara a la mujer desde la antigüedad, y pude ver que sobran ejemplos, y abundante literatura para llegar entender partes de ese calvario de género, que así le podemos llamar.
No existen formas de saber antes de la escritura el trato que se les daba, pero podemos imaginar que siempre estuvo detrás del hombre, como existiendo a hurtadillas, sin que este les diera oportunidad en su justo valor para entender sus actos o para exponer sus ideas.
Ya cuatro siglos antes de Cristo, Eurípides que fue un poeta griego escribió "El mejor adorno de una mujer lo constituye el silencio y la modestia" o sea, ya desde ese entonces se les discriminaba, se les tenía como seres inferiores para aportar algo, para dar una opinión personal. En la misma Biblia, en el Proverbio 14 se lee: "La mujer sabia edifica su casa, más la tonta la derriba" lo que da a entender en una de sus versiones cual era el lugar de la mujer, solo cuatro paredes y el silencio para hacer su mundo.
Los pococs nombres que nos llegan de antiguo casi todos son de santas, como Santa Lucía con sus ojos en una bandeja, o de mujeres que quisieron romper las reglas como Juana de Arco que acabó en la hoguera, o Madame Rolland que fue enviada a la guillotina por tener una opinión política, sin olvidad a esas otras que en Salem fueron acusadas de brujas y lanzadas a las llamas.
No obstante algunas por suerte y por perseverancia pudieron romper los hilos de la desigualdad y plasmar sus ideas como una rebeldía contra aquellos muros de la intolerancia, y nos llega un nombre, un nombre como el de Christine de Pisan (1364-1430) que es hoy reconocida como la primera mujer profesional de las letras, la que también fue firme defensora como es natural de los derechos femeninos en el mundo, y tuvo por igual la suerte, digamos que el milagro para la época de casarse joven con un hombre que la alentó a escribir, a documentarse en todo el ámbito de la cultura de ese entonces, y en sus temas, en sus trabajos literarios resaltó siempre, dejando bien firme que las mujeres eran seres humanos, y que tenían la misma capacidad intelectual que los hombres si se les daba educación, y suyas son estas palabras:
“La excelencia o la inferioridad de los seres no residen en sus cuerpos según el sexo, sino en la perfección de sus conductas o virtudes”.
Otra de las pocas que destacó un tiempo después fue la inglesa Mary Wollstonecraft, (1759-1797) que es hoy conocida como la madre del feminismo moderno, porque si otras pedían estudios y más libertades para su desarrollo, Mary lo exigía todo, hasta derechos políticos que en ese tiempo no era ni tan siquiera un sueño, esta mujer es criticada por algunas feministas actuales por no haber ido un poco más lejos, sin tener en cuenta que la época no era como la de hoy, ni las ideas estaban tan generalizadas para un trabajo más contundente en cuanto a los derechos femeninos.
En el siglo XVlll todavía el marido tenía la facultad de encerrar a la mujer en un manicomio si él consideraba que estaba loca, no se necesitaba un médico para hacer el diagnostico, para separarla de sus hijos si así lo consideraba oportuno, sin contar que las agresiones físicas no eran condenadas por la sociedad, ya que eso estaba dentro de las fronteras del matrimonio.
Hay un ensayo de la escritora Virginia Woolf titulado “Un cuarto propio” donde allí se comenta que una mujer para escribir tenía que tener dinero y un espacio íntimo, o sea, un cuarto propio, porque la vida de la mujer era la de tejer en la sala rodeada de niños y de familias, la de hacer labores en la casa sin un rincón de paz donde darle horizonte a un pensamiento, donde su mente tuviera ese silencio necesario para sacar de adentro la más mínima inspiración.
En plena edad media Shakespeare dijo una frase que luego se hizo famosa, " ¡Fragilidad, tienes nombre de mujer!" y con esos conceptos se fue haciendo costumbre la desigualad, la manera de apartar a la mujer de la cultura y de su realización.
Lo único que tenía delante la mujer desde temprano en la edad media era el matrimonio o el convento, ambas cosas casi siempre impuestas, porque no eran opciones personales, se les daba un marido señalado por el padre, o se les encerraba para tapar algún pecado juvenil, porque los padres tenían la autoridad moral para hacer un destino con la vida de los hijos, y si era mujer con mas derechos todavía.
Era (Como bien dice Ángeles Caso en su libro "Las olvidadas") como si nunca crecieran, como si a perpetuidad estuvieran condenadas por las leyes a ser tratadas como menores de edad, y esto las ponía en desventaja para su desarrollo, para ventilar sus vocaciones.
No se les permitía administrar sus recursos aunque fueran herencia familiar, el hombre, el marido era el encargado de esas economías, su vida era solamente estar preparadas para dar hijos, muchos hijos y luego morir temprano.
En plena edad media la mortalidad femenina era para preocupar, pues más de la mitad de ellas fallecían en las partos, no olvidemos la falta de asepsia de los médicos o barberos como también les decían entonces, y como con las manos sin lavar iban de una mujer a otra por ignorancia, pasando infecciones de unas a otras, porque en esos tiempos se ignoraba la existencia de las bacterias, como tampoco se puede olvidar que la medicina no era una ciencia, era parte magia y parte misticismo, intercaladas con algunas experiencias con hiervas, lo cual daba muy poco para una cura, a no ser por suerte o por un milagro.
Se calcula que la edad de una mujer promedio en esos tiempos, para verla vieja era de 36 años, existieron excepciones, como Santa Teresa de Ávila que muere a los 67, o Hildegarda de Bigen a los 81, pero eran casos raros, algo extraño ver pasar una mujer de los 40 en esa época.
El mismo catolicismo es cosa de hombres, el 99% de los personajes bíblicos son hombres, y apenas en el nuevo testamento se habla de ellas, la Magdalena fue rebajada a la categoría de prostituta por una iglesia que nunca pudo bien explicar el por qué, ya que en esos textos sagrados se habla solamente de demonios que fueron expulsados, lo cual se aplicaba a cosas tan comunes como la locura, o algo tan sencillo como tener ideas diferentes, o actos de pensamientos que chocaran con las cosas establecidas por la costumbre, o sea, que podemos pensar que todo fue una mala intención, algo de mala fe lo que tuvieron con Magdalena, con esta persona tan unida a Jesús, para sacarla del contexto de la historia cristiana, tan solo por ser mujer y no encajar en los principios de la iglesia.
Tuvo que llegar la reforma protestante de Lutero, para que las mujeres pudieran predicar, para que tuvieran alguna relevancia en su entorno, ya que anteriormente no podían leer lo que gustaran, solo libros de oraciones o la vida de santos, eso era todo, pues hasta la escritura estaba vedada, algunas rebeldes escribieron algo, escaparon de esa regla, pero su vida fue un tormento, por las críticas y porque fueron apartadas de la sociedad como leprosas.
El marido hasta las podía matar si dudaba de su honorabilidad, les podía pegar a su antojo si así lo consideraba pertinente, quien lea el libro " Las seis esposas de Enrique Vlll " de Antonio Fraser, podrá tener una idea de cómo este monarca actuaba ante sus esposas, algunas de las cuales fueron repudiadas, llevadas a un convento y otras como Catalina Howard y Ana Bolena fueron decapitadas.
Es mucho lo que hay que leer para saber el grado de tragedia, de las luchas de la mujer por salir de la sombra, algunas fueron reinas luego de la caída del imperio romano por influencias nórdicas, donde la familia tenía un alto grado de respeto y la mujer tenía un poco de más ventaja, pero en el resto de Europa se tuvo que batallar mucho para romper con la llamada “Ley Sálica” que fue implantada por una rama de la tribu de los francos llamados Salíos, y la cual consistía en la regulación de las herencias dinásticas, donde siempre los varones tenían el derecho al trono y no las mujeres, aunque estás fueran más capaces para gobernar.
En el sistema jurídico romano no podían dejar testamentos a sus hijos, o sea, los descendientes de una mujer fallecida no tenían derechos a una reclamación post mortem, el que tenía facultad para decidir el destino de sus bienes como siempre era el marido, y ya para terminarles recuerdo que las mujeres pudieron tener derecho al voto solo en el primer tercio del siglo XX, donde también se les empezó a dar entradas en las universidades, para que pudieran luego de siglos de reclamos, ejercer de médicas o de abogadas.
Así se puede llegar a la conclusión con toda seguridad, de que las mismas religiones pusieron barreras, fueron frenos apara el desarrollo de la mujer, y eso unido a los gobiernos dirigidos por hombres en tiempos de guerras o de tensiones internacionales impidieron el avance, el desenvolvimiento pleno de todas sus facultades.
Para dar un ejemplo busquen en la Biblia, en Timoteo 2, 11-5, donde se puede leer:
“Las mujeres escuchen en silencio las instrucciones con entera sumisión, pues no permito a la mujer enseñar ni tomar autoridad sobre el marido; más estese callada, ya que Adán fue formado el primero y después Eva, y además Adán no fue engañado, más la mujer engañada fue por causa de la prevaricación, de la caída en el pecado. Verdad es que se salvara por medio de los hijos si persevera en la fe, y en la caridad santa y arreglada de vida”
Y hoy al pensar, al repasar a grandes rasgos la historia de la mujer, se cae en cuenta de cuantas cosas se perdieron, cuantas ideas quedaron en el fondo de una noche sin amanecer, por haber sido ese modo del patriarcado el nudo, el muro que impidió el ritmo para la expansión femenina, y meditamos con pesar en cuantas pinturas, esculturas, poemas y literatura en general se perdieron, se dejaron de hacer por almas que tuvieron un sueño, una pasión, un talento para alcanzar un logro, para aspirar a lo extraordinario por medio de un empeño tenaz, de una apoteosis de la mente, y que quedaron en la nada. Por eso con cuanta pena se piensa hoy en lo sepultado por el fanatismo, por un error histórico, por mentes oscuras, por obras que jamás se hicieron, que no pudieron ver la luz aunque sobraba la inteligencia, solo por una aberración, una ignorancia de esos tiempos que puso al hombre por encima, aunque no tuvieran ni capacidad ni voluntad para haber estado en un escalón superior al de la mujer, por eso es triste contemplar cuanto quedó fuera del camino de la cultura por cerrar puertas a la mujer, por apartarla del mundo, por humillarla durante siglos, es para enrojecer, es para sentir que nunca existió justicia, que la mujer pagó caro su sexo, y que aún hoy hay rezagos en muchos lugares como en las naciones del medio oriente donde ser mujer ya es un estigma, es un límite, un problema más para la familia, y una carga para la sociedad en general.
Y esta es la historia, contada con rapidez sobre la mujer, dejando todavía mucho por escribir, por abrir al mundo actual la verdadera realidad, el abuso que impidió que un ser tuviera un horizonte, que almas nacidas igual que otras fueran relegadas, fueran alejadas de los legados espirituales de la justicia legítima, al arrinconarlas y haberle negado durante siglos lo más elemental de los derechos humanos.
Ernesto Cárdenas.
Comentario :
Desde que se creó la tierra, el hombre ha recurrido siempre a su FUERZA, fuerza para extender sus dominios, conquistar, colonizar y para ello ha tenido de luchar. Mas eso es únicamente FUERZA y agregamos "graciosamente" ¿fuerza BRUTA? La continuidad, la práctica de las batallas, convirtieron al hombre en gran estratega. ¿Por qué o mejor dicho por quienes son originadas las guerras? Por los hombres, que no tienen la suficiente capacidad de entendimiento ni de comprensión, menos de paciencia. EL HOMBRE QUIERE Y QUERRA HASTA EL FINAL DE SUS DIAS DEMOSTRAS QUE ES FUERTE!
Lo de la Biblia, la cita que nombras es del Antiguo Testamento, ¿cierto? Mas el Antiguo Testamente fue corregido y agregado, por el Nuevo Testamento. Por ende es un concepto o una idiosincrasia arcana, obsoleta de esos tiempos. Tan igual a los mandatos del Señor: Eva a parir con dolor, el hombre a ganar el pan con el sudor de su frente. ¿Qué vemos hoy? Que ni para ganar el pan con el sudor de su frente es capaz el hombre, tanto así, que la mujer tiene que trabajar. ¿Ahí sí, la mujer no está relegada, ahí si se alteran las "supuestas leyes"?
Esto que digo y que es algo tan suscinto, es solo para demostrar, que si la mujer ocupó y sigue ocupando en algunos sitios y en algunas formas un segundo lugar es UNICAMENTE por la CONVENIENCIA del hombre.
Bueno, no tendría cuando terminar por decir lo mucho que tengo en la cabeza, aparte que mi sangre se empieza a enervar..
Reitero MUY INTERESANTE!
Luego de leer el voluminoso libro
"Historia de las mujeres" que es un compendio de partes, de estudios
sobre el tema, escrito por diversos autores y dirigido por Georges Duby y
Michelle Perrot, quise investigar un poco más, buscar para saber las causas de
que se discriminara a la mujer desde la antigüedad y pude ver que sobran
ejemplos, y excelente literatura para llegar entender partes de ese
calvario de género si así le podemos llamar.
No existen formas de saber antes de la escritura
el trato que se les daba, pero podemos imaginar que siempre estuvo detrás del
hombre, como existiendo a hurtadillas, sin que este les diera oportunidad en su
justo valor para entender sus actos o para exponer sus ideas.
Ya cuatro siglos antes de Cristo, Eurípides que
fue un poeta griego escribió "El mejor adorno de una mujer lo constituye
el silencio y la modestia" o sea, ya desde ese entonces se les
discriminaba, se les tenía como seres inferiores para aportar algo, para dar
una opinión personal. En la misma Biblia, en el Proverbio 14 se lee: "La
mujer sabia edifica su casa, más la tonta la derriba" lo que da a entender
en una de sus versiones cual era el lugar de la mujer, solo cuatro paredes y el
silencio para hacer su mundo.
Los nombres que nos llegan de antiguo casi todos
son de santas, como Santa Lucía con sus ojos en una bandeja, o de mujeres que
quisieron romper las reglas como Juana de Arco que acabó en la hoguera, o
Madame Rolland que fue enviada a la guillotina por tener una opinión política,
sin olvidad a esas otras que en Salem fueron acusadas de brujas y lanzadas a
las llamas.
No obstante algunas por suerte y por perseverancia pudieron romper los
hilos de la desigualdad y plasmar sus ideas como una rebeldía contra aquellos
muros de la intolerancia, y nos llega un nombre, un nombre como el de Christine de Pisan (1364-1430) que
es hoy reconocida como la primera mujer profesional de las letras, la que
también fue firme defensora como es natural de los derechos femeninos en el
mundo, y tuvo por igual la suerte, digamos que el milagro para la época de
casarse joven con un hombre que la alentó a escribir , a documentarse en todo
el ámbito de la cultura de ese entonces, y en sus temas, en sus trabajos
literarios resaltó siempre, dejando bien firme que las mujeres eran seres humanos, y que
tenían la misma capacidad intelectual que los hombres si se les daba educación,
y suyas son estas palabras:
“La excelencia o la
inferioridad de los seres no residen en sus cuerpos según el sexo, sino en la
perfección de sus conductas o virtudes”.
Otra de las pocas que destacó un tiempo después fue la inglesa Mary
Wollstonecraft, (1759-1797) que es hoy conocida como la madre del feminismo
moderno, porque si otras pedían estudios y más libertades para su desarrollo,
Mary lo exigía todo, hasta derechos políticos que en ese tiempo no era ni tan
siquiera un sueño, y aunque es criticada por algunas feministas actuales por no
haber ido un poco más lejos, sin tener en cuenta que la época no era como la de
hoy, ni las ideas estaban tan generalizadas para un trabajo más contundente en
cuanto a los derechos femeninos.
En el siglo XVlll todavía el marido tenía la facultad de encerrar a la
mujer en un manicomio si él consideraba que estaba loca, no se necesitaba un
médico para hacer el diagnostico, para separarla de sus hijos si así lo consideraba
oportuno, sin contar que las agresiones físicas no eran condenadas por la
sociedad ya que eso estaba dentro de las fronteras del matrimonio, así como
gastar la herencia en lo que el hombre quisiera aunque estaba fuera
propiedad de la mujer.
Hay un ensayo de la escritora Virginia Woolf titulado “El cuarto
propio” donde allí comenta que una mujer para escribir tenía que tener dinero y
un espacio íntimo, o sea, un cuarto propio, porque la vida de la mujer era la
de tejer en la sala rodeada de niños y de familias, la de hacer labores en la
casa sin un rincón de paz donde darle horizonte a un pensamiento, donde su
mente tuviera ese silencio necesario para sacar de adentro la más mínima
inspiración.
En plena edad media Shakespeare dijo una
frase que luego se hizo famosa, " ¡Fragilidad, tienes nombre de
mujer!" y con esos conceptos se fue haciendo costumbre la desigualad, la
manera de apartar a la mujer de la cultura y de su realización.
Lo único que tenía delante la mujer desde
temprano en la edad media era el matrimonio o el convento, ambas cosas casi
siempre impuestas, porque no eran opciones personales, se les daba un marido
señalado por el padre, o se les encerraba para tapar algún pecado juvenil,
porque los padres tenían la autoridad moral para hacer un destino con la vida
de los hijos, y si era mujer con mas derechos todavía.
Era (Como bien dice Ángeles Caso en su libro
"Las olvidadas") como si nunca crecieran, como si a perpetuidad
estuvieran condenadas por las leyes a ser tratadas como menores de edad, y esto
las ponía en desventaja para su desarrollo, para ventilar sus vocaciones.
No se les permitía administrar sus recursos
aunque fueran herencia familiar, el hombre, el marido era el encargado de esas
economías, su vida era solamente estar preparadas para dar hijos, muchos hijos
y para morir temprano.
En plena edad media la mortalidad femenina era
para preocupar, pues más de la mitad de ellas fallecían en las partos, no
olvidemos la falta de asepsia de los médicos o barberos como también les decían
entonces, y como con las manos sin lavar iban de una mujer a otra por
ignorancia, pasando infecciones de unas a otras, porque en esos tiempos se
ignoraba la existencia de las bacterias, como tampoco se puede olvidar que la
medicina no era una ciencia como tal la vemos hoy, era parte magia y parte
misticismo, intercaladas con algunas experiencias con hiervas lo cual daba muy
poco para una cura, a no ser por suerte o por un milagro.
Se calcula que la edad de una mujer promedio en
esos tiempos era de 36 años, existieron excepciones, como Santa Teresa de Ávila
que muere a los 67, o Hildegarda de Bigen a los 81, pero eran casos raros, algo
extraño ver pasar una mujer de los 40 en esa época.
El mismo catolicismo es cosa de hombres, el 99%
de los personajes bíblicos son hombres, y apenas en el nuevo testamento se
habla de ellas, la Magdalena fue rebajada a la categoría de prostituta por una
iglesia que nunca pudo bien explicar el por qué, ya que en esos textos sagrados
se habla solamente de demonios que fueron expulsados, lo cual se aplicaba a
cosas tan comunes como la locura, o algo tan sencillo como tener ideas diferentes, o
actos de pensamientos que chocaran con las cosas establecidas por la costumbre,
o sea, que podemos pensar que todo fue una mala intención, algo de mala fe lo
que tuvieron con Magdalena, con esta persona tan unida a Jesús para sacarla del
contexto de la historia cristiana tan solo por ser mujer.
Tuvo que llegar la reforma para que las mujeres
pudieran predicar, para que tuvieran alguna relevancia en su entorno, ya que
anteriormente no podían leer lo que gustaran, solo libros de oraciones o la
vida de santos, eso era todo, pues hasta la escritura estaba vedada, algunas
rebeldes escribieron algo, escaparon de esa regla, pero su vida fue un
tormento, por las críticas y porque fueron apartadas como leprosas.
Pues como ya expliqué el marido hasta las podía
matar si dudaba de su honorabilidad, les podía pegar a su antojo si así lo
consideraba pertinente, quien lea el libro " Las seis esposas de Enrique
Vlll " de Antonio Fraser podrá tener una idea de cómo este monarca actuaba
ante sus esposas, algunas de las cuales fueron repudiadas y llevadas a un convento,
y otras como Catalina Howard y Ana Bolena fueron decapitadas.
Es mucho lo que hay que leer para saber el grado
de la tragedia, las luchas de la mujer por salir de la sombra, algunas fueron
reinas luego de la caída del imperio romano por influencias nórdicas, donde la
familia tenía un alto grado de respeto y la mujer tenía un poco de más ventaja,
pero en el resto de Europa se tuvo que batallar mucho para romper con la
llamada “Ley Sálica” que fue implantada por una rama de la tribu de los francos
llamados Salíos, y la cual consistía en la regulación de las herencias
dinásticas, donde siempre los varones tenían el derecho al trono y no las
mujeres, aunque estás fueran más capaces para gobernar.
En el sistema jurídico romano no podían dejar
testamentos a sus hijos, o sea, los descendientes de una mujer fallecida no
tenían derechos a una reclamación post mortem, el que tenía facultad para
decidir el destino de sus bienes era el marido, y ya para terminarles recuerdo
que las mujeres pudieron tener derecho al voto solo en el primer tercio del
siglo XX, donde también se les empezó a dar entradas en las universidades, para
que pudieran luego de siglos de reclamos poder ejercer de médicas o de abogadas.
Así se puede llegar a la conclusión con toda
seguridad, de que las mismas religiones pusieron barreras, fueron frenos apara
el desarrollo de la mujer, y eso unido a los gobiernos dirigidos por hombres en
tiempos de guerras o de tensiones internacionales impidieron el avance, el
desenvolvimiento pleno de todas sus facultades.
Para dar un ejemplo busquen en la Biblia, en
Timoteo 2, 11-5, donde se puede leer:
“Las mujeres escuchen en silencio las instrucciones con entera
sumisión, pues no permito a la mujer enseñar ni tomar autoridad sobre el
marido; más estese callada, ya que Adán fue formado el primero y después Eva, y
además Adán no fue engañado, más la mujer engañada fue causa de la
prevaricación, de la caída en el pecado. Verdad es que se salvara por medio de
los hijos si persevera en la fe, y en la caridad santa y arreglada de vida”
Y hoy al pensar, al repasar a grandes
rasgos la historia de la mujer, se cae en cuenta de cuantas cosas se perdieron,
cuantas ideas quedaron en el fondo de una noche sin amanecer, por haber sido
ese modo del patriarcado el nudo, el muro que impidió el ritmo para la
expansión femenina, y meditamos con pesar en cuantas pinturas, esculturas,
poemas y literatura en general se perdieron, se dejaron de hacer por almas que
tuvieron un sueño, una pasión para alcanzar un logro para aspirar a lo
extraordinario por medio de un empeño tenaz, de una apoteosis de la mente, y
que desde luego quedaron en la nada. Por
eso con cuanta pena se piensa hoy en lo sepultado por el fanatismo, por un
error histórico, por mentes oscuras obras que jamás se hicieron, que no pudieron
ver la luz aunque sobraba el talento por una aberración, una ignorancia de esos
tiempos que puso al hombre por encima, aunque no tuvieran ni capacidad ni
voluntad para haber estado en un escalón superior al de la mujer, por eso es
triste contemplar cuanto quedó fuera del camino de la cultura por cerrar
puertas a la mujer, por apartarla del mundo, por humillarla durante siglos, es
para enrojecer, es para sentir que nunca existió justicia, que la mujer pagó
caro su sexo, y que aún hoy hay rezagos en muchos lugares como en las naciones
del medio oriente donde ser mujer ya es un estigma, es un límite, un problema
más para la familia, y una carga para la sociedad en general.
Y esta es la historia, contada con rapidez sobre
la mujer, dejando todavía mucho por escribir, por abrir al mundo actual la
verdadera realidad, el abuso que impidió que un ser tuviera un horizonte, que
almas nacidas igual que otras fueran relegadas, fueran alejadas de los legados
espirituales de la justicia legítima, al arrinconarlas y haberle negado durante
siglos lo más elemental de los derechos humanos.
Ernesto Cárdenas.
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