El ensayo…
El
ensayo, explicado con sencillez, es un texto escrito en prosa sobre un
determinado asunto; digamos que es un razonamiento que se plantea desde un
punto de vista individual, muy íntimo del autor. O sea, es el modo de plantear
una idea sobre una materia establecida, sin buscar ayuda ajena, sea cual sea el
argumento; es escribir lo que se piensa y punto.
Pueden
escribirse muchos ensayos por diferentes autores sobre el mismo hecho, sin uno
parecerse al otro, porque, como repito, es particular; es solamente lo que
entendemos sobre algo, solamente guiados por nuestros pensamientos, y que luego
sacamos al exterior en unos párrafos.
Pueden
ser rebatidos por otros ensayos, por otras narrativas que aborden el mismo
tema, pero vistos desde otra perspectiva. Los ensayos no se critican, se
contrarrestan con otras certezas, con otros juicios que demuestren el error o
la inexactitud del otro escritor; y por eso sobre el mismo asunto se puede
navegar, pisar la misma senda siempre que se tenga originalidad, que se demuestre
que hay otro camino que discrepa, otro para explicar con otra reflexión lo que
un escritor antes quiso detallar.
El
estilo y el vocabulario deben estar a tono con el planteamiento porque es
público, y como tal es abierto. No es una tesis, no es algo especializado; es,
como dije, lo que se piensa, lo que se opina sobre una cuestión particular sin
guiarnos por otras mentes, solo por la nuestra.
Ensayistas
conocidos fueron en su tiempo Michel de Montaigne, Jorge Luis Borges, Virginia
Woolf y Francis Bacon, entre otros.
Los
ensayos pueden ser largos o cortos, de acuerdo a como quiera explicar su teoría
el que lo escribe. Es como decir, para ser más exacto, que un ensayo no debe
ser tan largo que aburra redundando sobre lo mismo, ni tan cortos que dejen al
lector sin entender lo que se quiso decir.
Un
ensayo político largo es “El príncipe” de Maquiavelo; otro también extenso es
“El origen de las especies” de Charles Darwin, sin faltar “La rebelión de las
masas” de Ortega y Gasset, o “El arte de amar” de Erich Fromm.
Los
ensayos cortos son meditaciones sucintas sobre un hecho, sobre la manifestación
de un criterio, de una creación, sin llevarlo a la ponencia de una extensión
que se salga de lo breve.
Y,
por lo tanto, el ensayo invita a trabajarlo, a expresar nuestras sensaciones,
lo que creemos sin cohibirnos, porque al fin es, como ya dije, un asunto
personal, para decir lo que se piensa y sacar de adentro pensamientos y
emociones.
Ernesto
Cárdenas.
Muy cierto lo que dices mi querido Ernesto!
ResponderBorrarYo pienso, que un Ensayo o todo lo que sea narrativa, incluso novelas, deben tener un orden como dices y debe primar el CRITERIO.
Ahora bien, pienso también que se escoge un tema, porque uno está empepado de él, porque se ha experimentado acaso y porque uno se ha instruido previamente; para así continuarlo, sea agregando, sea modificando. Todo desde luego con vista subjetiva, argumentándose debidamente.
Cuando son muy largos, se corre el riesgo que el lector pierda el interés. Las imágenes que se ofrecen deben ser VIVAS, haciendo analogías, relatando referencias y/o comparaciones desde luego LÓGICAS.
Encantadísima de leerte mi buen amigo, coincido contigo!
Un abrazo grande!