El Laurel de la Guerra - Soneto Dodecasílabo
Laurel de Guerra
De pie, con mirada acuciosa y sombría
desliz de felino estatura imponente
nervioso el soldado en espera presiente
la sombra siniestra, agudo vigía
¡Matanza! ¡Tronó caracol con sangría!
Las piedras tremolan a grito valiente
¡Y tensan los arcos codicia candente!
Fraguando la muerte crueldad e insanía
¡Bramaron corajes por ríos de fuego!
No importa la vida, tampoco su ruego
¡Asaz sufrimiento con fuerza guerrera!
Inyectan los odios en mentes insanas
¡Violando mujeres, infantes y ancianas!
¡¿Así mostrarás tu laurel, carnicera?!
Beatriz Vicentelo
Tu poema guerrero parece ser una batalla de otros tiempos, porque mientas las piedras y los arcos tensados, en batallas casi siempre a muerte, cuerpo a cuerpo donde estaba ausente la piedad, la misericordia para el contrario, y más tarde el vencedor iba al cobro, a desquitarse del momento trágico con abusos y violaciones.
ResponderBorrarY desde luego bien narrado, sin que quede fuera del contexto el final, que me gusta porque le da redondez a todo el poema, y lo hace ya visto en su amplitud, interesante y ameno en su lectura desde el primer verso.
Ernesto C.