Esencia y Carne
Esencia y Carne
Algún día
estos ojos que solo a ti han mirado
que cual perla en rocío te han llorado
se cerrarán por siempre... ensoñándote
Porque hasta en el postrer instante en vida
cual santo crucifijo bendecido
cual un dios en mi altar de haz encendido
mi alma dirá tu nombre..., evocándote
Y seré
para la dama oscura su bocado
mis huesos serán polvo enamorado
que levantará el viento..., añorándote
Quedará el ataúd sin piel ni carne
mas del rincón del féretro liviano
saldrá mi esencia en último gusano
para ciego extinguirse… copulándote
Beatriz Vicentelo
Te has lucido con este poema que nos habla de un amor que alcanza el más allá, de esos amores dedicados a un solo ser y a una sola ruta, aunque pasen años, o aunque pasen siglos.
ResponderBorrarTienen tus letras un final con elegancia y con decisión, sin faltar el gusano que devora, que reduce el cuerpo hasta la nada, con una cúpula, digamos que macabra, para bajarle el telón a tu poema.
Dices que mis poemas tienen fuerza, cuando los tuyos constantemente muestran el músculo; no son ajenos al carácter de un empeño, a la pasión total en sus tesones.
No sé cómo catalogar esta estructura de siete versos asonantes, pero me sonó bien y te felicito.
Ernesto C.
Son octavas italianas con pie quebrado, si te fijas bien, si hay consonantes en versos intermedios. Gracias, valoro mucho tu opinión sobre mis letras!
ResponderBorrarUn abrazo