La maldad contra los libros… una breve historia y un poema.

La historia cuenta de los libros, miles de libros perdidos para siempre por el abandono, los conflictos humanos, por la impiedad de la naturaleza o por los fanatismos políticos y religiosos. 

Decenas de miles de libros que pudieron llenar lagunas en las dudas de la historia, explicar los actos, o simplemente ampliar el conocimiento de las cosas y del mundo hoy ya no existen.

Libros que jamás llegaron ni llegarán a nuestras manos por los saqueos como el de Marco Antonio, que tras la destrucción de la biblioteca de Pérgamo envió a Cleopatra en el convulso Egipto 200 000 rollos que nunca se recuperarían. 

Otros por el incendio premeditado de árabes o cristianos, (aún se discute) del Sarapeum, museo y biblioteca de Alejandría, que contenía no menos de 500 000 papiros.

No haré una lista completa porque sería interminable el relato, solo recordaré algunos hechos al paso, como el cometido por Juan de Zumárraga de la orden de los franciscanos, que en 1530 hizo quemar en México todos los escritos de los indios.

También Diego de Landa, obispo de Yucatán, que realizó la misma tragedia con los códices mayas destruidos por el fanatismo y por la incomprensión.

Hay numerosos libros que hablan sobre el tema, como “LOS LIBROS CONDENADOS” de Jacques Bergier, o

 “LA HISTORIA UNIVERSAL DE LA DESTRUCCIÓN DE LIBROS” de Fernando Báez.

En nuestro siglo XX tuvimos a los fascistas, a los nazistas y a los comunistas, que con sus regímenes totalitarios destruyeron millones de libros.

En la Cuba de hoy se reprime y encarcela a los bibliotecarios independientes, y se les confiscan o se les queman sus libros bajo la mirada indiferente del mundo. 
 
“Para el hombre que usa la razón, los libros son más importantes que la riqueza”.
               Ricardo de Bury.
 
“Allí donde se queman libros, acaban quemando hombres”
                 Heinrich Haine.


La maldad contra los libros…
 
Cómo explicar la quema, los momentos
abruptos de la historia y la censura
de tristes y cobardes argumentos
en contra de la idea y la cultura.
 
De infamias contra el mundo, contra el modo
de hacer de cada tema una obra impía
una obsesión por demostrar que todo
lo escrito era fatal y era herejía.
 
Por hombres que nacieron siendo crueles
en contra del criterio y de la mente
que rozan la aspereza en sus niveles
en medio de una furia permanente.
 
Que no supieron ver tras la avalancha
del tiempo radical, su acción malvada
dejando en su accionar la infausta mancha
de libros reducidos a la nada.
 
Alejandría, Pérgamo, Sumeria
hititas, babilonios y otros tantos
perdieron, anularon esa arteria
que hoy llena el corazón de desencantos.
 
Por sombras de incontables sensaciones
tras todo lo extraviado en ese abismo
por rabias que dejaron regresiones
absurdas de rencor y fanatismo.
 
Hoy nada ha variado, nada es distinto
nada de aquel pesar y la manera
nada para cambiar el viejo instinto
de libros condenados a la hoguera.
 
Ernesto Cárdenas.
 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Inteligencia

Amor Tardío

Yo te Recuerdo