Ocaso
Ocaso
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Yo te vi en el ocaso del día
una tarde de abril cuando me sentía
sola
las aves emigraban en azul lejanía
y el sol se ocultaba entre las
sombras
Se vistió con sigilo la noche
urdiendo la piel que la cubría
la vi desnuda frente a mis fatuas ilusiones
¡Oh, ilusiones que lentas se me iban!
Vagué entre ondulaciones de brisa
que sorda respiraba ante el rostro
y no satisfecha todavía
hizo volver mi pena con llagas y
espolones
Y caí en soledades doblada de
rodillas
¡Sollozando que no me abandones!
Beatriz Vicentelo
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En este poema noto un sentimiento sin frenos, bien definido, para ver en ti un corazón sensible, de esos corazones afectivos que nacieron para amar, para amar en grande, y es triste muchas veces no tener al frente un amor alterno, uno que concuerde con el nuestro, que en vez de pedir ofrezca, en vez de especular se entregue con pasión abierta, sabiendo que al frente hay un alma que comprende, y que solo anhela realizar un sueño compartiendo un cariño.
ResponderBorrarY ese final como que duele.
Ernesto C.