Romance de l a Negra Esclava
En este Día de la Madre, comparto un romance ambientado en la época de la esclavitud, desde una mirada crítica.
Romance de la Negra Esclava
Salió
la “negrita” al patio
jarra
fina se rompió
relamió
castigo el látigo
rasgó
blusa de un tirón
¡Ay
pobre “negra” de ocho años!
Su
espalda enjuta sangró
Prensada
muela de leche
masticó
agudo dolor
zarzamora
en horizonte
a
su fiebre socorrió
Ya
los pantanos callaron
se
inclinó sauce fisgón
y
carita de la “negra”
esbozó
rabia y rencor
que
a registro de relámpago
escupió
sal con sazón
¡Eran
tan solo ocho añitos!
Y
probó hiel con hedor
¡Ah
Jesucristo morado!
Misericordia
por Dios…
¡Se
ha muerto la vaca pinta!
No
se sabe la razón
¡Ay
tiembla el cañaveral!
Hunde
el rostro el girasol
Y
el látigo cual espada
¡En
las manos del patrón!
Y
“negrita” vuelta al patio
sola
el blusón se quitó
¡Bronce
cíngulo de esparto!
cómo
ríe en su fulgor
¡Y
se quemó la comida!
Caliente
agua del ollón
Y
patrona que gemía
¡Y
el látigo de escozor!
Y
así recorría el río
con
espinas de aguijón
En
gamonales de lejos
raudo
el tiempo paseó
y
la “negrita” de ocho años
se
convierte en 'mujerón'
No
hay látigos en el patio
¡No
hay golpe castigador!
Ora
corpiño caía
en
el lecho del patrón
¡Y
muy pronto vinieron los
nueve
meses de rigor
“Arru
ru mi pequeñín
algo
bueno al fin salió
venga
a brazos de su negra
que
para madre estoy yo”
¡Y
en la cunita muy humilde!
¡Un
angelito nació!
Ya
el mulatito corría
tras
insecto volador
y
“negra” atrás ya reía
con
la “bemba” en corazón
Pero…
¡El tiempo igual corría!
¡Con
negocios del patrón!
Y
llegó el maldito día
Que
al mulato subastó
¡Ah
Jesucristo morado!
¡Misericordia
por Dios!..
Y
al parecer esta vez
perfectamente escuchó
Porque ¡Nadie,
nadie explica!
Hallazgo
con remezón
ya
subidos los esclavos
a
ruedas de traslación
¡Ay
fueron a pastizales!
Para
avisarle al señor
¡Y
ahí entre la sucia paja!
¡Estaba
muerto el patrón!
Con
un azadón de hornilla
en
pecho sin cobertor
su
sangre ¡Polvo mordía!
¡Con
asombros de crespón!
¡Ay
virgen santa! “Negra”
se
espantó: Oh ¡¿qué le pasó?!
Y
apeando al hijo amado
“Ven,
que pa’ madre estoy yo”
Beatriz
Vicentelo
Sí, es muy bueno y muy claro, desde el comienzo con el látigo sobre la espalda infantil de la negrita de 8 años, hasta el trágico final de una venganza merecida antes de que cometiera un atropello vendiendo a su propio hijo.
ResponderBorrarBien narrado, con amplitud de miras para pensar en lo que fue la esclavitud. Yo tengo un amigo negro de apellido Penton, que se quejaba siempre de esos tiempos, y yo le decía que eran etapas que había que quemarlas para seguir adelante, que los blancos también fueron esclavos, remando en las galeras turcas, también bajo el golpe, y el caso más conocido de un esclavo blanco era el de Espartaco, que luego de años bajo el látigo se rebeló contra Roma y puso en peligro el imperio.
Te felicito porque tú estás lista para trabajar otras estructuras aparte del soneto, y en este romance lo compruebas, con buena secuencia del tema sin perder la línea desde el primer párrafo.
Ernesto C.