De nada valió...

De nada valió entonces tanto empeño
por mantener arriada la bandera
de aquel amor que nos quedó pequeño
para encender los leños de una hoguera.
 
Pues no fue amor aquello que sentimos
que se borró por mutuas desconfianzas
y hoy vemos fallecer lo que vivimos
tras entender que ya no hay esperanzas.
 
Tratamos de zurcir cada elemento
para buscar respuesta positiva
marchar contracorriente en un intento
de darle a un moribundo nueva vida.
 
De encontrar una luz entre la bruma
en lucha con el tiempo y los sucesos
pero la flor marchita no perfuma
ni el frío es compatible con los besos.
 
Por eso decidimos bien conscientes
ya sin el malestar de una congoja
tomar ambos caminos diferentes
sabiendo que no existe vuelta de hoja.
 
Ernesto Cárdenas.

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