El Buen Conversador
El Buen Conversador
Dos luceros conversaban entre luces
de luna
la blanca Selene, con somnolencias
observaba
uno contaba pesares, otro escuchar
procura
y cuando oyente hablaba, el otro
volvía a la carga
Era ingrata conversación, donde solo
uno hablaba
un monólogo con llanto, lastimas y amarguras
y cuando el otro, cambiar de tema se
pronunciaba
inmediatamente era interrumpido con
premuras
Así pasaron horas hasta llegar
madrugada
el que escuchaba, ni por un instante se quejó
y al darse la despedida por el alba
obligada
la estrechez de mano, entre francas
sonrisas se dio
Y fue luna preguntada: ¿quién mejor
conversaba?
Sabia dama, claro manifestó: Aquél
que escuchó
Beatriz Vicentelo
Un buen argumento para pensar, para darnos cuenta de que dos no son un monólogo, de que muchas veces pecamos en descargar sensaciones como si el otro fuera un convidado de piedra.
ResponderBorrarHay muchos que piensan que sus argumentos son los que valen, que la opinión ajena es una tontería, y si escuchan algo por cansancio o un poco de cortesía, al momento interrumpen para volver a la carga.
Un buen tema que me gusta, porque todo poema debe dejar una nota para pensar.
Ernesto C.