Los agotes…
Los agotes fueron una etnia marginada, acorralada por la sociedad de su tiempo, que tejieron sobre su origen y sus actos mil conjeturas, mil leyendas sin base para apoyar el disparate de sus especulaciones raciales. Fueron empujados a vivir casi a escondidas, como fieras en contra de su voluntad, solo por haber nacido en el seno de una casta diferente, como bastardos del mundo. Los agotes habitaban ambos lados de los Pirineos: los de España en la zona de Navarra y los de Francia en un lugar conocido como Rive de Gauche. La historia de ese pueblo se remonta a principios del año mil de nuestra era, que eran entonces tiempos turbulentos de cruzadas, de vikingos, de los ataques de los piratas turcos y de enfermedades como la lepra, que había aparecido a través de contactos con viajeros llegados de la India. Se cuenta que los agotes eran bien conocidos por no tener lóbulos en las orejas, y también por las piernas abiertas entre las rodillas, como los vaqueros del oeste americano; estos p...
Siempre habrán correcciones porque aprendemos mientras vivimos; y suele ocurrir como en todo aprendizaje, equivocaciones. Y estoy de acuerdo que difícilmente hay regresiones, porque el tiempo es distinto, porque la situación o circunstancia es diferente. "Un minuto antes o un segundo después no es la hora, la hora es la hora" decía Napoleón, que bien puede aplicarse a lo que estamos escribiendo El momento de un amor es el segundo después del minuto exacto, decía el Marqués de Sade, significando en otras palabras, la precisión de un momento, PRECISION DE UN MOMENTO, de un instante, no hay ningún antes, ni ningún después, así queramos adelantar o retroceder el reloj de los hechos por la intensidad que se da en "ese" momento. Acá ya no hay tiempo pasado ni futuro, aquí ya se está hablando de la fuerza de SENTIR que fuera de su momento, jamás es igual. Así que hablar de corazones, del mal que se hace, así como del recuerdo vienen a ser, solo figuraciones. Y sabemos que se entabla perfectamente figuraciones en los supuestos. En suma, al devenir del término de supuestos se convierte en algo sin justificación ni sustento, en otras palabras en, un nada. No hay regresiones simplemente porque se acabó, porque ya no existe nada de nada; si quedara un vestigio, un ápice de él, podría quizá haber una regresión.
ResponderBorrar¡Interesante tu poema ! Y desde luego que me gustó analizarlo!
Un abrazo