Inteligencia
Inteligencia Del valle a la montaña, del bardo a los cantares de los ojos al alma, de invierno a primavera un torrente aromado de amor con azahares nos abraza al nacer, digna terrestre esfera Sin conocer su nombre, percibimos su esencia en una mujer madre amorosa, abnegada y el torrente de dicha magna..., ¡Ilimitada! nos cubre con su linfa jamás interesada Y por él vino un Dios a salvarnos deste mundo Un mundo donde creció, infante ora necio quien con…, ¡Su propio barro macilla su odio inmundo! ¿Qué ansía aquel empeño? ¡Poder! ¡Publicidad! ¿A costa del repudio, asqueo, del desprecio? ¡Qué inteligencia triste de estulta facultad! Beatriz Vicentelo
Decir amor es encontrar la exacta
ResponderBorrarconjunción de un espasmo y de una prisa
algo que canta dentro cuando pacta
con la luz, con el nervio y con la risa
con la fe que nos toca y nos impacta
el rumbo natural que se divisa
hasta el fin y evitando que se quiebre
la pasión para amar... hasta la fiebre.
Si, por ello es que hablamos de delirio, qué mejor que la fiebre de amor para describirlo, explicarlo. Es un sentir que nace de pronto, ¿sin darnos cuenta? Yo creo que sí nos damos cuenta, porque empieza con el gusto, con la identificación, con el encantamiento, pareciera que flotara en la atmósfera un vaho de hechizo, embrujando, mareando, introduciéndose en dos personas al mismo tiempo. Y uno encuentra en los ojos del otro, el paraíso tantas veces prometido y tan buscado sobre todo y lo encuentra precisamente ahí en la pupila de los ojos de la persona que nos gusta y aunque no lo digamos, nos hundimos en esas pupilas disfrutando de la bondad de su mirada. Es un instante que se hace eterno en nuestra memoria como si se tomara una fotografía quedando impresa acaso para siempre. Porque si, uno puede dejar de ver a esa persona que un día amamos; pero al evocarla, recordamos nítidamente la pupila de sus ojos, su mirada.
¡Maravillosas décimas mi querido Ernesto!
Gran place me ha causado leerte, desde luego las he disfrutado grandemente!!
Gracias