Hay maldades...

Hay maldades clandestinas
por horizontes diversos
por motivos que perversos
asechan en la esquinas
obsesiones que mezquinas
se pudren en la semilla
y en la oscura pesadilla
de un corazón sin tamaño
que solo por hacer daño
hecha lodo en lo que brilla.
 
Son los mismos que clavaron
a Jesús en el madero
y aún siguen el derrotero
antiguo de los que ataron
al relapso y lo quemaron
por pensamientos distintos
por zigzaguear laberintos
en el alma y en su agrado
y por seguir del malvado
las heces de sus instintos.
 
Hay maldades que son huellas
ajenas de sensaciones
y carentes de emociones
navegan por las querellas
que no aceptan las estrellas
de otro ser que fue valiente
del que siguió la corriente
de su fe como un empeño
y puso proa a su sueño
sin temor ante el torrente.
 
Hay maldades por envidia
por falta de orgullo propio
por algún motivo impropio
que termina en la perfidia
en el rencor, en la insidia
que derriba lo que vuela
del que siente, del que anhela
querer y no ser cobarde
y cree que nunca tarde
pero amar hasta que duela.
 
Ernesto Cárdenas.

Comentarios

  1. Cierto, esto trae a colación aquella fábula de la serpiente y la luciérnaga. Y como dices hay voces del instinto que no siempre son buenas. Cuando vemos brillar a otra persona, de inmediato salta un ALERTA en el "yo" que lee y como ese "yo" tiene innato el Sentido de Importancia, el ego no admite abiertamente que pudiera haber alguien mejor que él.

    Huye o se esconde la ACEPTACION detrás de un reniego o algo peor todavía, detrás de la envidia; y reconociendo íntimamente que hay valía o brillo en LA OTRA PERSONA , pues se hace el disimulado el RECONOCIMIENTO, recurriendo a muchas formas. Por lo tanto, hallo muy bien aplicado el término COBARDE en tu última estrofa, ya que no puede asimilar UN BRILLO, UNA VERDAD a ojos vista.

    El hombre debe trabajar mucho para al final de su jornada ser INTEGRO, dado que esta reacción es inmanente al EGO del ser humano... ¿Quiere decir que es muy natural entonces la envidia? No, no es natural, solo surge en personalidades distorsionadas por sucesos que ha tenido durante su crecimiento. ¿En qué consiste entonces no sentirla? En trabajar en un Control Emocional aplicando el darse cuenta de lo que está bien o mal; en lo que daña o no nuestro espíritu , tan igual como seleccionamos el alimento para que sea provechoso a nuestro organismo. La envidia surge cuando desde niños crecemos comparándonos con otros. Crecer comparándose solo crea frustraciones y complejos ya que siempre habrán personas en un nivel superior al nuestro como por debajo. Ahí la raíz de la HUMILDAD.

    ¡Grandioso poema, muy claro en su mensaje, como excelente en su estructuración, escrito con sabiduría!
    Inmensas gracias!!

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