Las grayas… mitología griega.
Nacieron viejas con cabellos grises sin las pupilas por donde atisbar sin una tierra, sin tener países porque sus cunas fueron siempre el mar. Hijas deformes de remotos dioses soledades espantosas de otra era sin un contacto, sin saber de roces atadas a ignorar lo que hay afuera Eran las Grayas en los estertores difusos de una historia legendaria tres almas tristes que entre los horrores vivieron sin saber de una plegaria. Las tres y un ojo para verlo todo para rimar un solo pensamiento las tres forma ndo un ente como un modo que obligaba al ritual de un aislamiento. Poco se sabe de este espanto antiguo de tres seres grotescos con un ojo de un habitar en un estrato exiguo sin saber de una risa ni un sonrojo. De estar unidas por eternas rutas que mezclan lo fatal de sus caminos de ser tres almas en aquellas grutas atrapadas por siempre en sus destinos. Ernesto Cárdenas.
Cierto, esto trae a colación aquella fábula de la serpiente y la luciérnaga. Y como dices hay voces del instinto que no siempre son buenas. Cuando vemos brillar a otra persona, de inmediato salta un ALERTA en el "yo" que lee y como ese "yo" tiene innato el Sentido de Importancia, el ego no admite abiertamente que pudiera haber alguien mejor que él.
ResponderBorrarHuye o se esconde la ACEPTACION detrás de un reniego o algo peor todavía, detrás de la envidia; y reconociendo íntimamente que hay valía o brillo en LA OTRA PERSONA , pues se hace el disimulado el RECONOCIMIENTO, recurriendo a muchas formas. Por lo tanto, hallo muy bien aplicado el término COBARDE en tu última estrofa, ya que no puede asimilar UN BRILLO, UNA VERDAD a ojos vista.
El hombre debe trabajar mucho para al final de su jornada ser INTEGRO, dado que esta reacción es inmanente al EGO del ser humano... ¿Quiere decir que es muy natural entonces la envidia? No, no es natural, solo surge en personalidades distorsionadas por sucesos que ha tenido durante su crecimiento. ¿En qué consiste entonces no sentirla? En trabajar en un Control Emocional aplicando el darse cuenta de lo que está bien o mal; en lo que daña o no nuestro espíritu , tan igual como seleccionamos el alimento para que sea provechoso a nuestro organismo. La envidia surge cuando desde niños crecemos comparándonos con otros. Crecer comparándose solo crea frustraciones y complejos ya que siempre habrán personas en un nivel superior al nuestro como por debajo. Ahí la raíz de la HUMILDAD.
¡Grandioso poema, muy claro en su mensaje, como excelente en su estructuración, escrito con sabiduría!
Inmensas gracias!!