Las grayas… mitología griega.
Nacieron viejas con cabellos grises sin las pupilas por donde atisbar sin una tierra, sin tener países porque sus cunas fueron siempre el mar. Hijas deformes de remotos dioses soledades espantosas de otra era sin un contacto, sin saber de roces atadas a ignorar lo que hay afuera Eran las Grayas en los estertores difusos de una historia legendaria tres almas tristes que entre los horrores vivieron sin saber de una plegaria. Las tres y un ojo para verlo todo para rimar un solo pensamiento las tres forma ndo un ente como un modo que obligaba al ritual de un aislamiento. Poco se sabe de este espanto antiguo de tres seres grotescos con un ojo de un habitar en un estrato exiguo sin saber de una risa ni un sonrojo. De estar unidas por eternas rutas que mezclan lo fatal de sus caminos de ser tres almas en aquellas grutas atrapadas por siempre en sus destinos. Ernesto Cárdenas.
Ah! Este poema está hermoso, el amor aparece primero como celebración de la afinidad: risa compartida, ilusión encendida, esa “magia hermosa” que funde dos sentimientos hasta volverlos uno. Luego avanza desde la plenitud hacia la herida con una serenidad que conmueve; evidenciando una lucidez dolorosa.
ResponderBorrarLas antiguas mariposas —símbolo delicado de lo efímero y lo vibrante— contrastan con la imagen final de los “dos extraños” que buscan la paz. Aquí reside la hondura del texto: en aceptar que el azar puede torcer la armonía y que incluso lo que fue trascendente puede devenir distancia.
Este poema muestra entonces que el desengaño no borra la belleza vivida; apenas la transforma en memoria; y en esa memoria, todavía late la verdad de lo que alguna vez fue luz compartida.
¡Maravilloso, un encanto su lectura!
Gracias mi buen amigo, van mis abrazos!!