Jamás imaginamos...

Jamás  imaginamos que algún día
todo lo que soñamos concluyente
fuera lo que hoy nos marca la ironía
de aquello que pensamos trascendente.
 
Todo era afinidad, lo que contagia
de risas la ilusión y los momentos
era la amenidad, era la magia
hermosa de fundir dos sentimientos.
 
Y es triste en este instante ver las cosas
mostrando solamente las heridas
y olvidar las antiguas mariposas
que le dieron color a nuestras vidas.
 
El azar nos  mostró con desengaños
el error que torció nuestra armonía
para ser hoy apenas dos extraños
que la paz van buscando todavía.
 
Ernesto Cárdenas.


 


Comentarios

  1. Ah! Este poema está hermoso, el amor aparece primero como celebración de la afinidad: risa compartida, ilusión encendida, esa “magia hermosa” que funde dos sentimientos hasta volverlos uno. Luego avanza desde la plenitud hacia la herida con una serenidad que conmueve; evidenciando una lucidez dolorosa.

    Las antiguas mariposas —símbolo delicado de lo efímero y lo vibrante— contrastan con la imagen final de los “dos extraños” que buscan la paz. Aquí reside la hondura del texto: en aceptar que el azar puede torcer la armonía y que incluso lo que fue trascendente puede devenir distancia.

    Este poema muestra entonces que el desengaño no borra la belleza vivida; apenas la transforma en memoria; y en esa memoria, todavía late la verdad de lo que alguna vez fue luz compartida.

    ¡Maravilloso, un encanto su lectura!
    Gracias mi buen amigo, van mis abrazos!!

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