Me preguntan...

Me preguntan por qué leo
por qué me acompaña un libro
por qué en ese mundo vibro
me contagio y me recreo
Por qué siempre merodeo
las páginas de la historia
los hechos de esa notoria
relación de los procesos
que marcaron los sucesos
de un revés o de una gloria.
 
Y contesto que camino
las letras por el motivo
de entender ese objetivo
del hombre y de su destino
de ese interno remolino
del rencor y la avaricia
del desamor, la malicia
que cambiaron algún hecho
e impidieron que el derecho
encontrara la justicia.
 
O de los actos heroicos
que dan al orbe un ejemplo
que son cirios de ese templo
de corazones estoicos
lejanos de paranoicos
elementos de otras suertes
que en el mal se hicieron fuertes
por trágicos episodios
que solo pusieron odios
que solo trajeron muertes.
 
Leo porque me complace
entrar en esas batallas
donde frente a las murallas
se buscaba un desenlace
de ese empeño que se hace
con la sangre y con la espada
entre la gran llamarada
de los conflictos latentes
donde los hombres valientes
morían casi por nada.
 
Y también por eso bueno
de sentimientos que ataron
su vida cuando entregaron
el amor sin poner freno
como hiciera el nazareno
en otro tiempo distinto
en otro siglo ya extinto
de milagro y santidades
que pusieron las bondades
por delante del instinto.
 
Amores que se enfrentaron
al mundo por un obseso
por encontrar en un beso
lo que un día evidenciaron
aquello que dibujaron
con tesón en los diseños
de un rigor en esos leños
de inspiradas sensaciones
que fueron las conmociones
de las ansias y los sueños.
 
Me preguntan por qué leo
por qué me aparto del mundo
por qué entre letras me hundo
como apretando un deseo
por qué me gusta ser reo
de párrafos y del modo
solitario en que acomodo
mi tiempo sin artificio
donde leyendo propicio
un lugar lejos de todo.
 
Y les diré que prefiero
las páginas al bullicio
donde me es un sacrificio
compartir lo que no quiero
ese andar el insincero
absurdo del alma obceca
cuando persigo la meca
perfecta y dimensional
de otro cosmos que ideal
me ofrece una biblioteca.
 
Ernesto Cárdenas.

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