De dónde...

De dónde me acompaña el troglodita
de que ruta salvaje y de que furia
de donde esta inquietud y esta lujuria
intensa que me aturde y que me agita.
 
Esta forma de alzarla a mi paisaje
en todas las borrascas de mi abismo
de donde esta actitud y este extremismo
de donde esta demencia en mi coraje.
 
De dónde vengo entonces, de que sombra
de qué centro este obseso y este anhelo
este apretar su nombre en el desvelo
este buscar lo suyo que me asombra.
 
Este romper las normas, los rigores
para abarcar su esencia en mis arrojos
de donde, de que fiebre estos antojos
por desatar mi instinto en sus amores.
 
De dónde este pensarla sin variantes
este empeño por ella, esta tormenta
y de donde este exceso que argumenta
el espasmo de atarla a mis instantes.
 
De dónde este deseo que no calma
la angustia de seguirla hasta el martirio
y de donde mi Dios este delirio
que la clavó con rabias en el alma.
 
Ernesto Cárdenas.

 

Comentarios

  1. "No preguntas de donde ni cómo viene el Amor, solo vívelo" Así reza un adagio, que ha venido a mi memoria, por tus intensas y fervorosas letras! Buen hombre, que es un ahogo o aniego en el alma, lo que me has hecho sentir.
    Pues de troglodita bien que te lo acepté, pero cuando ya empezaste con el amor, me faltó respiración , no por fatiga, sino por el desborde hermoso de metonimias, que no sé finalmente si fueron respiros entrecortados s o suspiros que salieron estrepitosamente de mi pecho.

    Uf! Grandioso poema mi querido Ernesto!
    La primera estrofa dale una revisión.
    Un beso

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