El viejo...

El viejo es lo que fue, lo que aún retiene
paisajes de otro ayer en su memoria
un lento andar que ya escribió su historia
y sabe natural lo que conviene.
 
Es la razón de aquello que sostiene
recuerdos de otro afán y de otra gloria
es comprender que no hay escapatoria
al fin existencial que cerca tiene.
 
Es una espera sin después que fría
no busca ya marchar a la batalla
lo aparta de ese sueño una muralla.
 
Del tiempo que le muestra la ironía
del que saltó mil veces la barrera
y hoy contempla los toros desde afuera.
 
Ernesto Cárdenas.

Comentarios

  1. Y a los toros hay que verlos de lejitos nomás.
    Sí, muy cierto lo que has escrito en tu admirable soneto!
    Toda la vida crecemos y avanzamos aprendiendo, con caídas y levantadas y cuando ya aprendemos a pisar fuerte, conociendo los baches del sendero, dominando, controlando todos los vientos fuertes de la vida, justo ahí, ya morimos. ¡Ah qué vida para loca!
    Por eso, a las personas muy mayores en las iglesias, los llaman ANCIANOS DE LA IGLESIA y son aquellos que en pocas palabras dan tremendo mensaje en un sermón inusual; dado que por sus gastados huesos, no pueden sostenerse mucho tiempo tiempo de pie.

    Grandioso tu soneto mi querido amigo!
    Ya publico un poema que subí a Labradores, antes tomaré desayuno...
    Un beso y mis aplausos porque ya estás escribiendo en SONETOS!! Me da inmenso gusto que vayas variando de estilo.

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